Navegando por el Mar de Papel Moneda, y otros mares... (Sailing at Sea of Banknotes, and others seas...)
viernes, abril 05, 2013
5 de Abril de 2013
ABC
J. G. CALEROCALEROJE / MADRID
La plana mayor de Cultura, encabezada por el secretario de Estado José María Lassalle, visitó el Museo Naval y los trabajos de construcción de la réplica de la «Mercedes»
El Secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, ha realizado hoy una visita oficial al Cuartel General de la Armada, donde se ha reunido con el Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada, Jaime Muñoz-Delgado, y el Secretario General de Política de Defensa, Alejandro Alvargonzález. La visita supone el primer contacto al más alto nivel desde la victoria de España sobre los cazatesoros de Odyssey Marine Exploration y un acercamiento de posiciones entre Cultura y Defensa con el objetivo de una mejor coordinación en lo relativo al difusión y protección del patrimonio subacuático.
El secretario de Estado, acompañado por el director general de Bellas Artes y Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas, la subdirectora general de Protección del Patrimonio Histórico y el Subdirector General de los Museos Estatales, ha asistido a la conferencia “El papel de la Armada en la protección del patrimonio arqueológico subacuático”, a cargo del vicealmirante José Antonio Ruesta, jefe de la división de planes del Estado Mayor de la Armada.
Posteriormente, José María Lassalle ha recorrido las salas del Museo Naval acompañado por su director, almirante José Antonio González, y por el director del Instituto de Historia y Cultura Naval, capitán de navío Pedro Giner.
La delegación de Cultura ha aprovechado la visita para conocer losdetalles de la construcción del modelo de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes que se está realizando en el museo desde hace tres meses. El proyecto de investigación, dirigido por el profesor Francisco Fernández, reproducirá a escala, y con los procedimientos de construcción del siglo XVIII, la fragata española hundida en 1804 en el Cabo de Santa María, en la costa portuguesa.
El cargamento que transportaba la Mercedes fue objeto de un litigio de cuatro años entre la compañía estadounidense Odyssey Marine Exploration y el Gobierno español, que finalmente se resolvió en febrero de 2012 a favor de España.
La Armada, depositaria de un extenso patrimonio histórico y cultural relacionado con las actividades militares españolas en la mar, asigna a su Órgano de Historia y Cultura Naval la catalogación, protección, conservación, investigación y divulgación del Patrimonio Histórico, Cultural, Documental y Bibliográfico de la Armada.
Esta labor es llevada a cabo por la extensa red de bibliotecas, archivos y museos navales ubicada en Madrid, Ferrol, Cartagena, San Fernando y Canarias, entre otros, así como por el Instituto de Historia y Cultura Naval, encargado de fomentar el estudio de la historia naval española, facilitar su investigación y publicar los resultados, y promover actividades culturales a fin de divulgar nuestropasado naval y su importancia histórica.
jueves, abril 04, 2013
4 de Abril de 2013
DIARIO DE CÁDIZ
Una tormenta cerca del Cabo de Hornos lo borró del mapa Partió de Cádiz hacia Perú para apoyar a las tropas virreinales contra los insurgentes
JOSÉ MARÍA GARCÍA LEÓN. HISTORIADOR | ACTUALIZADO 04.04.2013 - 08:23
El 11 de mayo de 1819 zarpó de Cádiz, rumbo al puerto de El Callao (Perú), una escuadra cuya misión era la de servir de apoyo a las tropas virreinales, aportándoles también dinero y determinados pertrechos.
Compuesta de cuatro barcos, dos navíos, el San Telmo y el Alejandro I, y dos fragatas, la Primorosa Mariana y la Prueba, suponían un total 1.400 hombres al mando del brigadier Rosendo Porlier, un veterano criollo peruano que había servido a las órdenes de Gravina en la batalla de Trafalgar y que iba en el San Telmo como buque insignia. Construído en los astilleros de El Ferrol en 1789, contaba con 59 metros de eslora, 14 y medio de manga y quince de puntal, dotado con 644 marineros y armado con 74 cañones.
A la altura de ese año, el proceso emancipador de las colonias españolas en América se encontraba en uno de sus puntos más álgidos. Cuatro años antes, la expedición del general Pablo Morillo había conseguido importantes victorias militares frente a los insurrectos, sobre todo en la zona norte (Colombia y Venezuela). Sin embargo, en el cono sur americano, Virreinato del Plata, el foco independentista, por día que pasaba, presentaba mayores problemas para España. Argentina, prácticamente de facto, desde 1812 había cortado sus lazos con la Metrópoli a pesar de la presencia de sus cinco diputados en las Cortes de Cádiz. Lo mismo ocurría con Chile, que, aunque representada por dos diputados, había precipitado su proceso de independencia, incluso, un año antes. Además, los deseos emancipadores de las minorías criollas de aquellos países se veían favorecidos, más o menos soterradamente, por los intereses ingleses, a pesar de que en el Times del 15 de abril de aquel año se podía leer que el gobierno de S. M. Británica castigaría muy severamente a todos aquellos que "ayudaran con provisiones de guerra o municiones a los insurgentes de la América del Sur".
La travesía transcurrió con normalidad hasta llegar a la línea ecuatorial. Fue entonces cuando el navío Alejandro I, a causa de su mal calafateado, comenzó alarmantemente a hacer agua sin que las bombas de achique a duras penas pudieran reparar la avería, por lo que inmediatamente recibió órdenes de regresar a Cádiz. Este barco fue uno de los cinco navíos y tres fragatas que se compraron a Rusia en 1817 con el dinero que Inglaterra pagó a España por la supresión del tráfico de esclavos africanos. Sin embargo, la operación resultó un sonado fiasco debido al pésimo estado en que se encontraban estas embarcaciones, hasta el punto de que el zar, a modo de compensación, se sintió obligado a regalar otras tres fragatas más a España.
Tras recalar en Río de Janeiro y en Montevideo, cerca ya del Cabo de Hornos se dejaron sentir los temibles temporales, tan habituales por aquella latitudes, lo que provocó que el San Telmo, atrapado en el epicentro de una de esas fuertes tormentas, sufriera una grave avería en el timón, quedando la nave ya ingobernable y a merced de las olas. Para colmo de males, también quedó seriamente dañada la verga mayor.
De la documentación que se conserva en el Archivo de la Armada, Alvaro de Bazán, situado en el Viso del Marqués, poco o nada pudieron hacer las otras dos fragatas por socorrer al San Telmo. Todo resultó inútil, pues, según el testimonio de los mandos de La Primorosa refiriéndose a las averías, no se pudo "remediar la primera y de más consideración, por la dureza que experimentó en aquella altura".
En consecuencia, ambas fragatas siguieron su rumbo, arribando La Primorosa al puerto del Callao el 9 de octubre, mientras que La Prueba, que siguió hasta Guayaquil, hubo de recalar unos días en el puerto de Paita, en el extremo noroeste del Perú, habida cuenta de que también había sufrido considerables averías en aquella tormenta y gran parte de su tripulación se encontraba bastante mermada, bien por las enfermedades o por desnutrición.
A partir de ahí se perdió para siempre toda noticia sobre el San Telmo y nunca más se supo de sus tripulantes.
¿Qué fue, pues, de aquellos 644 hombres?
Lo más probable es que los supervivientes de la tormenta escaparan en algunas de las naves auxiliares que llevaban a bordo (una lancha y dos botes), y perecieran poco después, como mucho, tras cuatro o cinco días agónicos en los que el hambre, el frío y la desesperación harían el resto. Con todo, a finales de 1819 el navegante inglés William Smith, un aventurero cazador de focas, al norte de la isla de Livingston (Shetland del Sur), dio con los restos de un navío español que creyó corresponder con el San Telmo, aunque no encontró ninguna referencia humana. Algo parecido ocurriría tres años más tarde, cuando el capitán Weddell en la bahía de Fildes de la isla del Rey Jorge (Antártida), descubrió otros restos que bien pudieran ser del navío en cuestión, esta vez con la novedad de un zapato aparecido de la misma época en que ocurrió la tragedia.
El 2 de febrero de 1954 se publicó en el periódico La Vanguardia (entonces Española) un artículo de Pío Baroja titulado 'El final del navío San Telmo', aunque ya aparece en sus Obras Completas con fecha de 4 de enero de 1934. En él se hacía eco de un relato fantástico, 'Viaje a la Eternidad', del escritor Antonio de San Martín, autor de novelas folletinescas del siglo XIX, que el gran narrador vasco, siguiendo la tradición de algunas de sus obras ambientadas en aspectos marítimos, supo elaborar con su habitual maestría.
Según San Martín, cuenta Baroja que dos años después de la desaparición del San Telmo, un buque italiano, El Volturno, en aguas del cabo de Hornos divisó una gran masa negra que resultó ser el siniestrado navío español, cuya proa estaba empotrada en un banco de hielo. En la popa podía verse el escudo de España y su nombre: San Telmo. El capitán y cuatro marineros subieron a bordo y solo encontraron en uno de los castillos del barco a un marinero muerto, acurrucado y envuelto en su capote. Seguidamente bajaron a la cámara donde encontraron el cuerpo muerto, rígido como una figura de cera, del comandante Porlier y junto a él, su perro momificado por el frío. Contaba San Martín que se había negado a abandonar la nave mientras que el resto de su tripulación, a bordo de las lanchas, desapareció y nunca más de supo de ella.
El 6 de mayo de 1822 España reconocía oficialmente la pérdida del San Telmo, a la par que daba por hecho la imposibilidad de encontrar ninguna pista sobre sus restos, tanto humanos como materiales. El Boletín Oficial del Reino no podía ser más elocuente y a la vez más escueto: "En consideración al mucho tiempo transcurrido desde la salida del navío San Telmo del puerto de Cádiz el 11 de mayo de 1819, en demanda del Oceáno Pacífico y dadas las pocas esperanzas que se conservan de que se haya salvado el buque, Su Majestad el Rey ha resuelto, a propuesta del Capitán General de las Armada, que sea dado de baja el referido navío y los hombres que en él viajaban".
En Cádiz por un tiempo se habló en el imaginario popular del barco negro (por el color de su casco) y de fantásticas apariciones. En la prensa local tan solo encontramos una sola alusión a aquella escuadra naval. El Diario Mercantil, siete días después de salir el San Telmo para su fatal travesía, publicó una oda alusiva titulada 'A la expedición de Ultramar'.
No ha mucho, tanto la Armada chilena como la española han puesto en marcha algunos proyectos de búsqueda de los restos del navío y de sus hombres (los primeros en llegar a la Antártida) en torno al cabo Shireff. Algo difícil de conseguir, dada la cantidad de restos de barcos por allí hundidos.
Tratándose de un continente tan apasionante como la Antártida, del que hemos leído tantos relatos emocionantes y visto espléndidos documentales, donde se ensalzan las glorias de buen número de exploradores, alguno de ellos tan mitificados como Amudsen, Shackleton o Filchner, resulta verdaderamente chocante e imperdonable el olvido de la épica tragedia del San Telmo.
De haber sido un barco norteamericano, con toda seguridad, más de una buena novela y de una genial película ya se habrían realizado.
miércoles, abril 03, 2013
Sorteo de "Los últimos años de mi primera guerra" en "Un lector indiscreto"
Si ayer nuestro amigo Paco (eres un crack!) nos traía sus reseña sobre “Los
últimos años de mi primera guerra”, hoy organiza un sorteo de un ejemplar.
Las bases en el siguiente enlace:
¡No dudéis en apuntaros!
martes, abril 02, 2013
Reseña de "Los últimos años de mi primera guerra" en "Un lector indiscreto"
Ya hacía tiempo que nadie hacía una reseña sobre “Los últimos años de
mi primera guerra”. Parecía ya su fuego extinguido, pero siempre hay un soplo
de vida, una ligera brisa que espanta el humo de la desolación y se embolsa en
la lona y empuja el buque.
En esta ocasión, nuestro amigo Paco, un lector indiscreto (¿por qué
indiscreto? Tendría que preguntárselo), tras leerse mi novela en el ciclo de
autores gallegos o residentes en la CA de Galicia (mi caso), ha decidido
traeros a todos sus impresiones sobre mi ópera prima.
Podría destacar de la reseña lo siguiente:
“Los últimos años de mi primera guerra (Editorial De Librum
Tremens) es una novela en la que nos encontramos con personajes todos sacados
de la imaginación del autor pero que bien podían ser de carne y hueso, que
representan a esa juventud que vio truncada su vida, pues vemos cómo entre
ellos había verdaderos niños, que a los diecisiete años ya podían ser llamados
a filas. Ven cómo esa parte de su vida se tira por la borda y se convierten, de
repente, en personas adultas convertidos en despojos humanos llenos de
remordimientos que provocarían muchas noches de pesadillas, y verían cómo
saldría a flote lo peor que lleva dentro el ser humano y que les lleva a
cometer verdaderas barbaridades para poder sobrevivir en una guerra sin
sentido. Una novela que, a medida que nos vamos adentrando en la narración,
abandonamos la relativa tranquilidad de los primeros capítulos para ver cómo el
interés por lo que se relata va en aumento, pues ya está más presente la
acción.”
Pero mejor será que os la leáis completa y en el siguiente enlace y,
como siempre, gracias de antemano por comentar. Y también, cómo no, muchas
gracias a Paco.
http://unlectorindiscreto.blogspot.com.es/2013/04/los-ultimos-anos-de-mi-primera-guerra.html
http://unlectorindiscreto.blogspot.com.es/2013/04/los-ultimos-anos-de-mi-primera-guerra.html
2 de Abril de 2013
ARMADA ESPAÑOLA
El buque, con base en el Arsenal de
Cartagena, dará apoyo a las Operaciones de Mantenimiento de la Paz que
se vienen desarrollando en ese país
lunes, 01 de abril de 2013.
El buque de transporte ligero 'El Camino Español' ha zarpado esta
mañana desde el muelle de la Curra de Cartagena para participar en apoyo
de la Operación “Libre Hidalgo” en el Mediterráneo oriental. Su misión
será el traslado y repatriación de material del Ejército de Tierra.
El buque hará escala en el puerto de Valencia, donde realizará
operaciones de carga, y desde allí navegará en demanda del puerto de
Beirut. De esta forma, durante el mes de abril dará apoyo a las
Operaciones de Mantenimiento de la Paz en las que participan las fuerzas
españolas desplegadas en Líbano.
Durante el tránsito se efectuarán escalas logísticas en los puertos
de Heraklion (Grecia) y Nápoles (Italia). El regreso a su base en
Cartagena está previsto para el 2 de Mayo.
'El Camino Español' es un buque dedicado al transporte de todo tipo
de vehículos del Ejército de Tierra, al que está adscrito. Sin embargo,
esta unidad, con base en el Arsenal de Cartagena, también forma parte de
la Lista Oficial de Buques de la Armada, a la que pertenece su
dotación.
lunes, abril 01, 2013
Hacerse un castillo
En el amplio volumen de “Historia naval de la Gran Guerra”,
firmado por el capitán de fragata Mateo Mille, dentro de su erudición, hay
lugar para la poesía marinera. Os invito a gozar de la siguiente prosa que es
digna de cualquier libro de aventuras o de cualquier poeta enamorado de la mar.
Nos habla de un momento muy concreto en la navegación en un
buque a vela. Ese momento tan especial al que llama “hacerse un castillo.”
“Quien no haya navegado no conoce el encanto melancólico de
la hora maga del anochecer en pleno océano; un ritmo cualquiera, un compás de
una canción que, por harto sabida, habéis olvidado ya, despierta en vosotros
todo un mundo de recuerdos. Cuando se empezaba a navegar, en la época en que
las primeras travesías habían de ser en un buque de vela, que es la verdadera
escuela donde se hace el marino, la caída de la tarde implicaba un brevísimo
retorno al país lejano, lo que en los modismos marineros se llamaba “hacerse un
castillo”. Eran cinco o diez minutos en los cuales en todos los rostros se veía
una distracción extraña y todos los ojos parecían mirar algo que estaba muy
lejos, mucho más allá del horizonte. Y era cierto…
Después, de repente, como quien sale de un ensueño, la
realidad: las conversaciones se reanudaban y todos fingían no darse cuenta de
aquel silencio que había pesado sobre todos unos instantes. Empero, todos
habíais visto un segundo vuestra casa, la calle familiar, algunos, los
adolescentes, una cara de mujer, y todo, la de la madre lejana.
España tuvo muchos años, demasiados quizás, un barco velero
de graciosa silueta femenina que fue el vivero de toda la primera mitad de
nuestra Marina actual; se llamaba Nautilus y en sus mocedades -¡oh! Muy
lejanas, os lo aseguro- hizo carrera del té yendo de Inglaterra a China,
doblando el peligro cabo de Buena Esperanza, bajo su anterior nombre, Carrick
Castle. En ese velero que ahora pasa su gloriosa vejez en el arsenal de
Ferrol han hecho su carrera y han aprendido el divino arte de “hacerse
castillos” muchas generaciones de marinos españoles.
Y en la hora del anochecer tropical, levemente inclinada
bajo la presión del viento, navegando silenciosamente en una estela de plata
trazada entre las blancas espumas que su proa aguda hacía brotar en el azul
clarísimo del océano inmenso, una canción zarzuelera y canalla, a la sacón en
boga, os volvía a un rincón cualquiera de una ciudad española. Aquella
musiquilla ramplona adquiría para vosotros un encanto insospechado y la redimía
de la grosería de la letra o las alusiones al personaje en boga.”
1 de Abril de 2013
ABC
01/04/2013 - 00:50(esteban villarejo)
Para escarnio del inglés, las Canarias no son solo un lugar de «sol y playa», allí la Pérfida Albión sufrió una humillante derrota en su intento por someterlas. El héroe de Trafalgar prometió no volverlas a atacar
Hubo un tiempo en que los insignies habitantes de la Pérfida Albiónllegaban a las costas de España con otro propósito bien distinto al del «sol y playa». Eran ingleses a la caza de nuevos territorios para su Corona y sus intereses estratégicos en los mares y negocios hacia América y costa occidental africana. Tal fue el caso de aquellos días calurosos del 22 al 25 de julio de 1797 cuando el todavía contralmiranteHoratio Nelson -aquel que ya Londres exhibe con orgullo en su corazón de Trafalgar Square- se propuso conquistar Santa Cruz de Tenerife y con ello poner en jaque las siempre estratégicas Islas Canarias.
Pero el héroe británico se topó con el arrojo y determinación de todo un pueblo, el tinerfeño, que comandado por el General Antonio Gutiérrez de Otero (Aranda de Duero, 1729-Tenerife, 1799) puso fin a la osadía del inglés al que la escaramuza le costó la parte inferior del brazo derecho y apunto estuvo de costarle la vida que perdería ocho años más tarde en las aguas de Trafalgar.
«Labriegos, pescadores, artesanos, criados, en suma el pueblo llano de un extremo a otro de la isla defendió la ciudad de Santa Cruz de Tenerife», explica Jesús Villanueva Jiménez, autor de la novela histórica«El fuego de bronce» (Ed. Libros Libres) que recrea con minuciosidad la gran gesta del 25 de julio. Con su autor, nos adentramos en aquel episodio de la Historia de España difuminado y olvidado como tantos otros. Y con una figura que sobresalió sobre todas: el general burgalés Gutiérrez de Otero.
Razones estratégicas del ataque a Tenerife
Pero, ¿por qué decidió el Reino Unido lanzarse a la conquista de Tenerife? ¿Qué llevó a Nelson a plantarse frente a sus costas la madrugada del 22 de julio con 2.000 hombres y 393 bocas de fuego? La respuesta la encontramos en la derrota que sufrió la Armada española cinco meses antes en el Cabo de San Vicente.
«La oportunidad de tomar Santa Cruz, la plaza fuerte más importante y sede de la Capitanía General de Canarias, se presentó a comienzos de la primavera de 1797. Por entonces, la Armada española se encontraba bloqueada por la británica en la bahía de Cádiz,después ser vencida el 14 de febrero frente al cabo de San Vicente. La oportunidad la apreciaron tanto Nelson como su jefe directo, el almirante John Jervis, jefe de la flota del Mediterráneo. A partir de unacarta que Nelson dirige a Jervis, fechada el 12 de abril de 1797, se fragua el proyecto de invasión. En ésta y otras misivas, queda rotundamente demostrado que la intención británica era la de invadir Tenerife para por etapas tomar todas la islas».
La importancia geoestratégica de Tenerife y todo el archipiélago canario era la razón de peso para un Imperio británico con sede de dominios españoles en ultramar: «No sólo Tenerife, todo el Archipiélago Canario era ambicionado por Gran Bretaña, ya que sus islas podían suponeruna extraordinaria plataforma atlántica para el refugio y avituallamiento de la Royal Navy, dado los intereses británicos en el Nuevo Continente».
Madrugada del 22 de julio
Y así fue como la madrugada del 22 de julio las huestes británicas y sus ocho buques, aprovechando la absoluta oscuridad, se situaron frente a la costa tinerfeña para iniciar el desembarco. La escuadra inglesa la formaban los navíos de línea «Theseus» (donde enarboló su insignia el contralmirante), el «Culloden», el «Zealous», las fragatas «Seahorse», «Emerald» y «Terpsichore», el cúter «Fox» y la bombarda «Rayo» (el navío «Leander», procedente de Lisboa, se unió a la expedición la mañana del 24). Un total de 393 bocas de fuego y 2.000 hombres, instruidos, experimentados y bien armados. El plan parecía llegar a buen puerto.
Por su parte, las defensas de la ciudad de Santa Cruz de Tenerifela componían tan solo unos 60 artilleros veteranos y 320 de milicias (para servir 89 cañones en 16 baterías), 247 soldados del Batallón de Infantería de Canarias, 60 de las banderas de La Habana y Cuba, 110 de «La Mutine» (una corbeta francesa que fue capturada en la rada santacrucera dos meses antes por los británicos) y los regimientos de milicias de La Laguna, La Orotava, Garachico, Güímar y Abona, unos 900 campesinos (incluidos los agregados a las baterías) con escasísima formación militar y armados con aperos en su mayoría. Al frente de la defensa estaba el teniente general Antonio Gutiérrez de Otero, ya un hombre de 68 años.
«Aquella madrugada del 22 de julio los ocho buques ingleses se situaron frente a la costa de Santa Cruz; se botaron 30 lanchas con 900 hombres, al mando del capitán Trowbridge, comandante del Culloden. La marea contraria retrasó el avance y fueron descubiertos al amanecer. Desde el castillo de Paso Alto, el fuego de los cañones les hizo retroceder a los buques; la sorpresa se había frustrado».
A las 9 de la mañana, Nelson ordenó otro desembarco, costase lo que costase. El plan consistía en asaltar el castillo de Paso Alto y desde este cañonear al principal, el de San Cristóbal (donde se hallaba Gutiérrez y su plana mayor), mientras la infantería atacaba desde tierra. Esta vez los 900 hombres lograron desembarcar en la playa del Bufadero (al noreste de Santa Cruz), pero 200 españoles les cortaban el paso desde la vecina cumbre de Paso Alto, lo que obligó a los invasores a resguardarse en el alto del Ramonal. Entre ambas fuerzas el amplio Valleseco.
«Bajo un sol de justicia, se cruzaron disparos de mosquete y de algún cañón de campaña (llamados violentos). Sin agua ni alimentos, y ninguna posibilidad de avanzar, Trowbridge ordenó la retirada al atardecer. Nelson debía estar exasperado; sus planes no marchaban, así que decidió ordenar un ataque masivo», explica el autor de «El fuego de bronce».
La noche del 24 de julio 1.300 hombres embarcaron en 30 lanchas, el cúter «Fox» y un pesquero isleño apresado días antes. «El objetivo era desembarcar en tromba por la playa a la derecha del castillo Principal y por las desembocaduras de los barrancos a la izquierda del mismo, para inmediatamente asaltar y rendir el castillo de San Cristóbal», explica Jesús Villanueva.
A la 1.30h. del 25 de julio, fueron descubiertos los botes desde la batería de la cabeza del muelle. Bajo el fuego incesante de los cañones del muelle y de las baterías de San Cristóbal, Santo Domingo, San Pedro, Paso Alto, San Telmo y La Concepción, en torno a 700 hombres consiguieron desembarcar, la mayoría por la desembocadura del barranquillo del Aceite y por la caleta de Blas Díaz.
«Apenas un puñado de ingleses lograron hacerlo por la playa a la izquierda del castillo Principal, convertida en un infierno por la metralla del cañón “El Tigre”, cuya tronera, enfilando la playa, se había abierto el día anterior por iniciativa providencial del teniente Francisco Grandi Giraud. Nelson, gravemente herido, fue reembarcado al Theseus; a vida o muerte, el cirujano tuvo que amputarle el brazo derecho por encima del codo. Para colmo de males para los británicos, el cuter "Fox" fue hundido por la artillería española, yéndose a pique en pocos minutos con 150 hombres, más munición, armas y pertrechos para la toma del castillo de San Cristóbal».
La capitulación inglesa: palabra de Nelson
Durante la madrugada del 25 de julio, los enfrentamientos en las playas, las calles y plazas de Santa Cruz, fueron continuos y sangrientos. Desde las esquinas de las casas, en la penumbra, los del Batallón de Infantería de Canarias disparaban a los británicos que trataban de reorganizarse para asaltar el castillo. Éstos, desorientados, se dispersaron por el pueblo. El general Gutiérrez dividió en cuatro el Batallón de Infantería, a cuya sección agregó contingentes de milicianos, y los posicionó de forma que barrieran los británicos desperdigados por el pueblo.
«Al amanecer, los españoles lograron acorralar a todas las tropas desembarcadas, en torno al convento de Santo Domingo, donde se refugiaron los invasores. Nelson, recién operado, ordenó un último intento de desembarco de 200 hombres de refuerzo en quince lanchas, pero a la luz del alba fueron masacrados por la artillería de costa. Los sitiados en el convento (ignorantes de la situación de Nelson) decidieron capitular, bajo determinadas estipulaciones».
La capitulación se firmó en el castillo de San Cristóbal esa mañana del 25 de julio de 1797. El general Gutiérrez por parte española, y el comandante del Zealous, Samuel Hood, por la británica. Gutiérrez aceptó un reembarque con armas, al toque de las cajas de guerra, con la condición, bajo la palabra de honor del propio Nelson, de que ninguna otra escuadra inglesa atacase Canarias, además de que los propios vencidos llevaran a Cádiz una misiva con destino Madrid, con la noticia de la victoria española. Palabra que cumplieron los ingleses.Los heridos fueron atendidos con total humanidad, hecho que el propio Nelson agradeció a Gutiérrez en la primera misiva que firmaba el inglés con su mano izquierda. Carta que se conserva.
¿Cuál fue el desenlace de la batalla que perdió Nelson? De los 1.300 británicos que desembarcaron, casi 700 resultaron muertos o heridos, por 24 españoles caídos. En Santa Cruz quedaron armas, pertrechos y, especialmente, dos banderas británicas (que hoy se exhiben en el museo del Centro de Historia y Cultura Militar de Canarias, en el establecimiento de Almeyda, en Santa Cruz de Tenerife) capturadas en combate aquella jornada del 25 de julio de 1797.
La importancia de Gutiérrez de Otero
En la defensa de Santa Cruz de Tenerife jugó un papel absolutamente fundamental el general Gutiérrez de Otero, quien conocía a la perfección las tretas y tácticas inglesas en la mar y frente a las costas españolas y a los que había vencido en dos ocasiones: «Al mando de las tropas de desembarco los expulsó de Puerto Egmont, en la Gran Malvina, en 1770, y en la recuperación de Menorca en 1782. Así quesupo anticiparse, tanto en la estrategia como en la táctica. Los términos de la capitulación son una muestra de su sensatez y sangre fría».
Otro de los personajes fundamentales de esta batalla fue una campesina del de San Andrés, cuya indentidad es desconocida, y que dio la voz de alarma al amencer del 22 de julio a los centinelas del castillo de Paso Alto cuando se dirigía a vender sus productos.
Pero sin duda si hubo un héroe gigante en esa contienda que reafirmaría más si cabe la españolidad de la isla de Tenerife fue su pueblo unido a su Ejército regular, que como nueve años más tarde en la Península -esta vez contra la locura de Napoleón en España- luchó con bravía y con un todos a una contra el invasor: «Mención especial quiero hacer de las valientes aguadoras de Santa Cruz, que la mañana del 22 de julio, jugándose literalmente la vida, subieron por tres veces agua, alimentos y pertrechos a los defensores españoles que cortaban el paso a los invasores en la escarpadísima cumbre de Paso Alto», puntualiza Jesús Villanueva Jiménez.
Ya sabe el lector... si acude a la siempre bendecida tierra canaria de Tenerife... recuerde que allí se defendió su pertenencia a España a sangre y fuego un caluroso julio de 1797, que allí el almirante venerado por el Reino Unido salidó derrotado y tullido, que el pueblo llano se aupó en la victoria junto a su Ejército en una de las grandes gestas de nuestra Historia.
miércoles, marzo 27, 2013
27 de Marzo de 2013
ATENEA DIGITAL
Redacción martes, 26 de marzo de 2013
El BAM "Rayo" ha aprovechado su segunda estancia en el Puerto de Yibuti para llevar a cabo unas jornadas de apoyo al entrenamiento para miembros de la Marina y del Servicio de Guardacostas de ese país.
Las jornadas que se llevaron a cabo durante los días 20 y 21 de marzo, han contado con la participación de un total de 32 miembros de de la Marina y Guardacostas yibutiense, y han consistido en entrenamientos en operaciones de abordaje por parte del 'equipo de visita y registro del barco' y miembros del 'equipo operativo de Infantería de Marina'; entrenamiento en el manejo y empleo de equipos respiratorios y motobombas portátiles para la extinción de incendios a bordo, así como un repaso a la organización del Control de Operaciones para la lucha contra la piratería y empleo de la herramienta informática 'Mercury, según informa el Ministerio de Defensa'.
Estas jornadas de adiestramiento forman parte del programa LMCB (Local Maritime Capability Building) que la Unión Europea está llevando a cabo dentro del marco de la Operación ATALANTA para apoyar la formación de las Fuerzas Armadas de los países de la región en su lucha contra la piratería y en otros aspectos de interés para esos países.
En la mañana del día 21, se recibió a bordo la visita de una comisión de representantes de la Operación EUCAP NESTOR encabezada por el Capitán de Navío de la Armada Española D. Juan Martín Nieto, que actualmente ostenta el cargo de 'EUCAP NESTOR Senior Maritime Advisor' para todo lo relativo al adiestramiento en actividades marítimas de la región.
martes, marzo 26, 2013
Guardia de cine: "La zona muerta"
Título original: “The Dead Zone”. USA 1983.
103 Min. Género: Thriller
paranormal. Color.
Director: David Cronenberg. Interpretación: Christopher Walken, Tom Skerrit,
Martin Sheen, Herbert Lom, Anthony Zerbe
No os podéis hacer una idea de la de los años que llevaba
deseando ver esta película. Seguro que no soy el único que está detrás de algo,
pero que se deja relegado indefinidamente hasta que una palabra, un hecho o
cualquier evento accidental, nos devuelve el recuerdo de ese anhelo y, por fin,
nos molestamos en buscarlo hasta alcanzarlo. A mí me ha pasado un montón de
veces y “La zona muerta”, a pesar de haber leído el libro de Stephen King.
Me encontré ya cara a cara al fin con Christopher Walken... Justo hace una semana...
Dicen que es la obra de King mejor llevada al cine y no
quiero, ni pretendo, ponerlo en duda, pero me sorprende que David Cronenberg lo
haya hecho en un filme que, raquíticamente, supera la hora y media de duración.
Y no es que hablemos de una labor de síntesis exhaustiva, sino que, a pesar de
los actores que aparecen, se muestra como una producción de bajo coste (y no lo
digo porque algunos objetos decorativos se vean hasta en tres viviendas
diferentes)...
Pero lo que es imperdonable es que se haya eliminado del
guión dos sucesos clave de la trama como es la ruleta de la suerte en la feria
a la que lleva Johnny a Sarah, y lo que le dice su madre cuando muere de forma algo más completa. Aquel
que no haya leído el libro se queda sin saber que el protagonista ya contaba
con ese poder, aunque muy latente, y que la fanática religiosa moribunda sabía
que su hijo era el elegido por Dios para salvarnos. Ambas escenas son tan
inquietantes que no paro de darle vueltas sobre esta mutilación.
El resto, con sus variaciones necesarias (obvias) y no
tanto, te lleva a la perfección a distintos capítulos de la obra favorita de
King, aunque la parquedad de la cinta, que bien se merecía llegar a las dos
horas, pierde algo de solidez.
En relación a la cuestión interpretativa, destaco a
Christopher Walken, que crea a la perfección al John Smith del libro, que cae
bien a todo el mundo, pero con su toque siniestro cuando tiene las visiones. La
pena es que el equipo de caracterización no nos presente al Johnnie del final
de la novela, consumido totalmente por su poder, con los ojos inyectados en
sangre, famélico... igual no lo consideraron estrictamente necesario.
Me hizo gracia reconocer a Martin Sheen como el malvado Greg
Stillson, aunque a poco no le dan tiempo de dar mítines, proferir amenazas y pulsar
el botón del “Juicio Final”. ¿Habrá recordado ese papel para “El Ala Oeste de
la Casa Blanca”? ¡Je!
Como veis, no dejo de darle al tema de la duración de la
cinta y es que éste es un handycap. La película no aburre y tiene buena
factura, a pesar de todo, con ambientación y escenarios reales y creíbles.
Como siempre hago con Stephen King: os recomiendo leeros el
libro y ver, también, la adaptación, la cual es apta para cualquiera que
soporte cualquier capítulo de CSI.
26 de Marzo de 2013
RT
Publicado: 25 mar 2013 | 15:12 GMT Última actualización: 25 mar 2013 | 15:12 GMT
La base naval de Rota, España, ha ampliado su capacidad para albergar a los buques destructores de EE.UU. que formarán parte del escudo antimisiles de la OTAN. La escritora Purificación González cree que esto convierte a España en blanco de ataques.
En la base militar, la más grande de España, se acaba de inaugurar el Muelle número 2, donde estarán amarrados los buques de la Armada española para permitir que el Muelle número 1 lo ocupen los destructores de EE.UU, que deben arribar a la bahía de Cádiz (sur de España) el próximo año.
El viejo Muelle 2 se vio sometido a un largo y costoso proceso de remodelación, que finalmente ha concluido. En total se invirtieron 160 millones de euros, de los cuales el 60% (cerca de 100 millones) ha sido financiado por EE.UU.
El secretario de Estado de Defensa español, Pedro Argüelles Salaverría, ha declarado que de esta manera Madrid muestra que es un miembro fiel y leal de la Alianza Atlántica. A este respecto, la abogada y escritora Purificación González de la Blanca cree que dicha base convierte a España en un posible blanco de ataque, mientras Washington hace del escudo antimisiles un negocio.
“Esto supone más carrera de armamentos, un retroceso en la política de paz y seguridad y convertirnos a los españoles en agresores de otros países”, aseguró González de la Blanca en declaraciones a RT.
Según la abogada, la incursión estadounidense en Rota “forma parte de la red que está tejiendo EE.UU. desde hace tiempo para controlar el planeta, eso es así de claro. El pretexto es Irán y Corea del Norte, pero será un arma más en su política de agresión, no solo de EE.UU., sino de la autodenominada 'comunidad internacional' que está agrediendo país tras país”, agregó.
“España se convierte en un aliado que lo que puede es recibir misiles de otros lugares porque nos convierte en blanco”, concluyó.
EL TIEMPO
Por: REDACCIÓN ELTIEMPO.COM |
La firma presentó un recurso contra Colombia ante el Distrito de Columbia.
La empresa estadounidense Sea Search Armada (SSA) presentó este lunes sus argumentos para un recurso de apelación contra la República de Colombia ante la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia en el que continúa reclamando sus derechos sobre el tesoro del galeón 'San José', hundido en costas colombianas en 1708.
SSA apeló la decisión tomada por la Corte federal de Estados Unidos en 2011, cuando esta resolvió con un fallo favorable a los argumentos de Colombia al propugnar la prescripción e improcedencia de la acción judicial presentada por SSA.
La empresa estadounidense recurrió a la corte de su país después de que el Estado colombiano se negara, según su relato, a cumplir la orden dictada en 2007 por la Corte Suprema de Colombia, que concedía a la compañía la mitad del tesoro, una vez que éste se rescatara de las profundidades.
El abogado demandante, James Delsordo, argumentó hoy que el Gobierno colombiano "ha continuado negando" a SSA su derecho, reconocido por el Supremo colombiano, de obtener la mitad del tesoro que se encuentra en las costas del país andino al rechazar una y otra vez que la empresa comience las operaciones de extracción.
"Cuando mi cliente ha advertido al Gobierno de Colombia de que iba a comenzar las excavaciones este le ha asegurado que de hacerlo confiscaría los materiales obtenidos con la extracción", aseguró Delsordo.
Delsordo argumenta que bajo esta orden del Supremo de Colombia, el gobierno continúa incurriendo en un incumplimiento de contrato, firmado entre SSA y Colombia en 1984 por el cual la empresa habría obtenido el derecho a la extracción del tesoro tras hallar donde se encontraba el 'San José'.
Sin embargo, el letrado representante del Gobierno de Colombia, Paolo di Rosa, aseguró este lunes en la Corte de Apelaciones que de igual modo no procede la aplicación de la prescripción, como ya falló la Corte federal estadounidense en 2011, por haber prescrito el cumplimiento del documento.
El recurso de apelación, cuya admisión a trámite se dilucidará en de tres a seis meses, es el último paso de un proceso que se inició en 1991, cuando SSA demandó por primera vez al Estado colombiano por los derechos sobre el tesoro.
El 'San José', hundido de un cañonazo por piratas ingleses, era un barco insignia de la Armada española del siglo XVIII, que llevaba en su bodega varias toneladas de doblones, barras de oro y de plata, así como toneladas de joyas y piedras preciosas.
EFE
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