lunes, abril 30, 2018

Relación de publicaciones de Abril de 2018

Colaboraciones con HRM


Reflexiones a la luz de la bitácora
—«Sueños de lucha contra el plástico» https://goo.gl/CT52zx

Reseñas
—Recensión al anime de Studio Ghibli «El recuerdo de Marnie» https://goo.gl/867Cco
—Recensión a «Todo es eventual», recopilatorio de relatos escritos por Stephen King https://goo.gl/LTULJ2
—Recensión a la película «Birdman» https://goo.gl/P1LtWy
—Recensión al cómic «Batman: Ciudad rota», de Azzarello y Risso https://goo.gl/JRWWsA

Lectura de 30 de Abril de 2018 a las 1200 horas



  • Barómetro: 752 (Variable). Estratocúmulos
  • Termómetro: 13º
  • Higrómetro: 42,5%

30 de Abril de 2018

martes, abril 24, 2018

Guardia de cómic: reseña a «Batman. Ciudad rota»

Planeta D Agostini. Barcelona, 2011
Tapa dura
240 págs.
ISBN: 978-84-684-7274-4
El guión firmado por Brian Azzarello no se quiere dar lección moral alguna, pues el dolor que el ser humano puede infligir a otro es tan gratuito como carente de sentido

El cuerpo sin vida de Elizabeth Lupo aparece en un vertedero y Batman quiere dar con el asesino. Por las marcas que luce el cadáver, al primero al que hay que interrogar es, por necesidad, a Killer Croc, pero el justiciero sabe pronto que el detestable asesino tan solo ha podido ser un instrumento en manos de otro, siendo que todas las pistas conducen al sobreprotector hermano de Elizabet, Ángel Lupo, un vendedor de coches usados, saturados de piezas robadas en sus entrañas, y con conexiones más que dudosas en los bajos fondos de Pequeño Tokio.

Durante los primeros compases, Batman da con el paradero de Ángel, pero éste huye de la escena, de un callejón donde un matrimonio morirá a balazos delante de su hijo. El vigilante entonces tomará el asunto como personal, más si cabe, al considerar a Lupo como el único responsable de las tres muertes; es entonces cuando, con una fuerte dosis de brutal persuasión, Batman moviliza a lo más granado de entre los callejones de Gotham, entre los que están el ya mentado Killer Croc, el Pingüino y Scarface, iniciándose una “caza del hombre” de consecuencias impredecibles tanto para la Justicia como para la propia capacidad deductiva de Batman, quien asume un rol puramente detectivesco en esta historia escrita por el gran Brian Azzarello e ilustrada a la perfección por Eduardo Risso, publicada en los números 620-625 de la línea regular (2003-2004).

«Batman. Ciudad rota» es una trama puramente noir que rezuma a criminalidad y a un justiciero tan oscuro como sus contrapartes, con unos métodos distantes de ser leales con la Ley, queriendo llegar más lejos y rápido que la policía, pero no por ello será capaz de alcanzar la meta deseada; buena prueba de ello es el desenlace, donde poco o nada es lo que parece en torno al desfile de dementes y desequilibrados señores de la oscuridad de Gotham. Azzarello escribe una historia dura y contundente, sin flecos, dejando que los personajes se expresen y se dobleguen ante el poder de Batman, incluso susurrándole al oído los errores cometidos por el justiciero. El guión se estructura (como es habitual) gracias a una sucesión de pensamientos del protagonista, apuntes personales con los que no se quiere dar lección moral alguna, pues el dolor que el ser humano puede infligir a otro es tan gratuito como carente de sentido, tanto si la víctima es una joven embarazada como unos despreocupados padres que pasean por las calles de la mano con su hijo.

Y la suerte es que Azzarello pudo haber contado con su compadre Eduardo Risso para llevar sus ideas del guión a las viñetas. Un cómic es, habitualmente, un trabajo al limón y si una de las partes no está al nivel, todo el proyecto irá por el sumidero, por mucho que acaba publicado y llegue a los aficionados por medio de las librerías. El dúo ha funcionado a la perfección, como una máquina bien engrasada que va adquiriendo velocidad, sin que los cambios de marcha se perciban, sin que la violencia se convierta en litros de sangre y vísceras, sino en un conducto.

Lectura de 24 de Abril de 2018 a las 1200 horas



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martes, abril 17, 2018

Guardia de cine: reseña a «Birdman (o La inesperada virtud de la ignorancia)»

Título original: «Birdman (or The Unexepected Virtue of Ignorance)». 2014. Tragicomedia. 1 hora y 59 minutos. Dirección: Alejandro G. Iñarritu. Guión: Alejandro G. Iñarritu y Nicolas Giacobone. Elenco: Michael Keaton, Zach Galifianakis, Edward Norton, Naomi Watts

Un extraño homenaje a lo que se vive entre bambalinas y en la vida de cada persona, como en «Candilejas»

Tomé la disparatada decisión de reseñar todo cuanto estuviera al alcance de mis manos, ojos y oídos cuando me quedó claro que el rumbo de este blog podría ser desigual, inestable, ante lo que se me anunciaba a finales del mes de Julio de 2017: un futuro a corto plazo cargado hasta los topes de incertidumbre y que me hizo temer y replantear el proyecto, centrándolo más en la crítica a películas, libros, compact discs, cómics…, que en cualquier otra cosa.

Esa decisión estaba aún caliente cuando visioné «Birdman» y, durante la primera hora de visionado de esta película, sufrí un ataque de sudores fríos. Un fantasma me inquietaba, pegado a mi espalda, susurrándome frases al oído. No era mi alter ego superheroico, o de pega, sino una pregunta/lamento: «Cielos, ¿cómo demonios voy a reseñar esto?». 

Aparte de no enterarme de gran cosa, corriendo tras los personajes por entre los recovecos y pasillos laberínticos del teatro donde se desarrolla la historia, el maldito solo de batería de jazz, el tam-tam de la selva en la mollera de Riggan Thompson, me ponía enfermo; tanto es así que los diálogos se perdían aún con su visceralidad, por no decir que las alucinaciones esquizofrénicas del protagonista me dejaban poco menos que en fuera de juego y en calzoncillos.

Durante la siguiente hora pude centrarme y disfrutar de la película, aunque sin llegar a encajar el instante final. Corregidme si me equivoco (lo hago constantemente), pero la historia coguionizada y dirigida por Iñárritu es una revisión del clásico «Candilejas», de Chaplin, ¿no?, con un Calvero convertido en un actor de los años ’80, perseguido por la sombra de un éxito descompuesto, que busca recuperar su lugar con una apoteosis sobre el escenario, todo ello rodeado de una pléyade de personajes que sueltan excelentes cargas de profundidad. Y que el protagonista sea Michael Keaton, el mejor Batman de la Historia, el de Tim Burton (dejémonos de chorradas a lo Nolan y demás), quien acabó prendido a una llama moribunda al igual que tantos otros actores míticos de Hollywood (léase Jeff Bridges, John Travolta…) y que fue capaz de remontar por casualidad y las tablas firmes bajo los pies tras años a la capa, es un acierto. Riggan Thompson es un personaje que bebe de la biografía del actor que lo interpreta y traslada a éste hasta una época como la actual, en el que ha resurgido con fuerza inusitada el género cinematográfico de superhéroes de cómic (las referencias a lo largo de la cinta son constantes).

La segunda mitad de «Birdman» es excelente, sobre todo cuando Riggan Thompson se enfrenta a la mujer que amenaza con hundirle su incipiente recuperación por medio de su columna. Hay fuerza y un homenaje a lo que se vive entre bambalinas y en la vida de cada persona.

Pero es una película que se necesita Omeprazol para ser digerida. La historia no casa con lo que uno podría esperar con el trailer que se presentó… Y sigo sin entender su escena final. ¡Qué diatriba!

Lectura de 17 de Abril de 2018 a las 1200 horas



  • Barómetro: 754 (Variable). Cúmulos
  • Termómetro: 13,5º
  • Higrómetro: 52%