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miércoles, junio 03, 2026

Entrevista a Montserrat Claros con motivo de la publicación de su novela El radiotelegrafista. España en la Primera Guerra Mundial

Disculpad la torpeza, pero  no recuerdo cuándo me crucé con Montse por primera vez. Sé que fue hace muchos años. 

Pero es que Montse vuelve al abordaje sorprendiéndonos con la novela El radiotelegrafista. España en la Primera Guerra Mundial (Ediciones Algorfa, 2026), una nueva historia, de esas que es capaz de rescatar del siempre agitado mar de la imaginación y la documentación con una habilidad asombrosa. Y ha tenido a bien someterse a mis preguntas: 


1. En El radiotelegrafista aborda un tema menos transitado en la ficción histórica: la España de la Primera Guerra Mundial. Una oportunidad que, en todos los libros que he leído, se considera perdida por España, quien no supo aprovechar la neutralidad, quizá aquejada por corrientes francófilas y germanófilas muy acentuadas. 

Tras todas tus anteriores novelas, con un marcado acento marinero, ¿qué te hizo volver la mirada precisamente hacia esa “neutralidad” española tan llena de matices?

Tenía claro, desde hace tiempo, que iba a escribir una novela en la que la Radiotelegrafía, a comienzos del siglo XX, tuviese protagonismo. Mi padre fue radiotelegrafista de la Armada en cuatro periplos del buque escuela Juan Sebastián de Elcano, y toda mi infancia y juventud está impregnada por la banda sonora de los puntos y rayas que se escuchaban desde la Estación de Radio que hemos tenido siempre en casa, porque mi padre jamás abandonó la telegrafía. He estado presente en las tertulias entre operadores de radio y escuchado mil y una historias sobre el papel que ha tenido la Telegrafía sin Hilos en el mar, entre mercantes o buques de la Armada, así como el que jugó durante la Primera Guerra Mundial y el resto de conflagraciones a lo largo del siglo XX. 

Siempre me pareció un tema apasionante para convertirlo en literatura. Así que, finalmente, el marco histórico de la neutralidad española lo decidí a posteriori tras todas las consideraciones anteriores. 

La Radiotelegrafía fue una revolución en las comunicaciones a principios del siglo pasado, ¿y qué mejor marco histórico que la Primera Guerra Mundial contada por radiotelegrafistas que la vivieron desde España, ejerciendo en la Armada o en la Marina mercante? 

Aunque puedo decirte que el marcado acento marinero al que aludes, no se abandona en absoluto en ésta novela. De hecho, el acorazado España  y su comandante Janer Robinson y el U-Boot U-35, de la Marina Imperial Alemana comandado por Lothar von Arnauld, son elementos esenciales en la línea argumental de la novela. 

Y como bien dices, toda la narración está atravesada por las corrientes francófilas y germanófilas que se derivaban de la Triple Entente y la Triple Alianza condicionando a cada uno de los personajes durante toda la novela. Pero hay bastantes sorpresas para el lector. 

Tienes razón al decir que es una etapa histórica poco transitada por la literatura. Por eso se puede escribir aún ficción histórica interesante sobre el tema. La novedad es una carta que juega a favor de El Radiotelegrafista.


2. Por lo que tengo entendido, la novela parte de hechos reales, pero se articula desde la ficción. ¿Cómo fue el equilibrio entre el rigor documental y la libertad narrativa? ¿Hubo algún momento en el que la documentación “obligara” a cambiar la historia que quería contar?

No puedo escribir ni una sola palabra hasta que tengo en mi cabeza toda la información que necesito para narrar lo que quiero. Y, en este caso, las lecturas han abarcado desde la Historia de la Radiotelegrafía hasta las lagunas sobre la Primera Guerra Mundial que aún tenía. Yo no soy historiadora. Me licencié por la especialidad de Filosofía. Por eso he tenido que leer mucho sobre aquella conflagración. 

La soltura para mover los personajes de manera convincente sólo es posible conociendo todos los frentes, y nunca mejor dicho. Yo creo que en eso consiste ese equilibrio entre el rigor documental y la libertad narrativa: en que el escritor, y después el lector, se sientan cómodos en la inmersión que hace la novela. 

En ningún momento documentación alguna me obligó a cambiar la historia que quería contar. Al contrario. Todo era enriquecedor. Lo que descubría me ayudó mucho a crear una trama interesante y a perfilar los personajes con eficacia. 


3. ¿Hubo alguna lectura, archivo, documento o hallazgo concreto que actuara como chispa definitiva para escribir esta novela?

En realidad, no. Encaucé el periodo de documentación sabiendo lo que quería leer para escribir El Radiotelegrafista. Pero sí puedo decirte que algunas lecturas abrieron líneas en la argumentación que me parecieron fascinantes y que, de alguna manera, parecían que me estaban esperando ahí para que todo encajara como un puzle cuyas piezas fueron personajes que no esperaba. Personajes que se convirtieron en fundamentales para contar la historia de Alonso Llamas. 


4. Alonso Llamas, radiotelegrafista y protagonista de la novela, parece encarnar muchas tensiones de su tiempo: política, tecnología, guerra, dilemas personales… ¿Cómo nació este personaje y qué representa para ti?

La figura del radiotelegrafista era imprescindible en ésta novela. Es de los pocos personajes ficticios que he creado. La mayoría restante existió y también sus circunstancias narradas en la novela. El protagonista es un hombre comprometido con un ideal humanitario que acaba convirtiéndose en político. Esto condicionará sus decisiones vitales para bien y para mal. Entre ellas está su motivación para formarse como radiotelegrafista, una nueva tecnología que, insisto, revolucionó las comunicaciones de su tiempo. 

Alonso Llamas es un individuo polifacético que, antes de sentarse en una Estación de Radio con los dedos en el manipulador Morse, ha transitado por el cautivador círculo del coleccionismo de arte. Esta última circunstancia impregna toda la línea argumental de la novela y se convierte en la vía por la que circula la narración, siempre enmarcada en la España neutral no beligerante durante la Primera Guerra Mundial.  


5. El radiotelegrafista es una figura fascinante porque conecta mundos, transmite información y, en cierto modo, trabaja en lo invisible. ¿Qué te atrajo literariamente de este oficio?

Mi padre jamás abandonó la telegrafía. Por esto, recuerdo cómo se levantaban las antenas de radio con alturas muy considerables, y de mi precaución al caminar para no pisar el enjambre de cables que cubría el suelo como si estuviera atravesando un campo de minas. Y desde luego, la sempiterna banda sonora de los puntos y rayas del código Morse que los operadores de radio recibían desde lugares tan exóticos como Belice o Sri Lanka. Aquello era fascinante. Todo me parecían mensajes secretos que había que descifrar. 

Con el tiempo, en la adolescencia, me sentaba a escuchar a los radiotelegrafistas durante las sobremesas y supe muy pronto del papel decisivo que tuvo la Telegrafía sin Hilos en la Primera Guerra Mundial y en todas las conflagraciones del siglo XX. Y también la función crucial que ha tenido en el ámbito de la Marina Mercante.

 En la novela, todo esto se pone de manifiesto a través de sus personajes y las situaciones que atraviesan. Alonso Llamas es el radiotelegrafista que protagoniza la novela, junto a otros compañeros de oficio que aparecen cuando la acción lo necesita. Es un personaje que encarna ese misterio de la comunicación usando pulsos eléctricos y el código inventado por Samuel Morse a mediados del siglo XIX.


6. En tu novela aparece la idea de que la guerra no respeta las fronteras de los países oficialmente neutrales. ¿Crees que la Historia ha simplificado demasiado el papel de España en la Gran Guerra?

Absolutamente. A todos los países no beligerantes en la guerra de 1914 – 1918 les salpicó la pesadilla que supuso una guerra de proporciones no conocidas hasta entonces. Pero el caso de España es especial. Su posición geoestratégica la convirtió en la joya de la corona para los servicios de inteligencia de ambos bandos, tanto de la Entente como de la Triple Alianza. El terreno de operaciones para los agentes de campo se extendía desde Galicia hasta Gibraltar. Madrid y Barcelona se convirtieron en cuarteles generales para los comisionados de ambos bandos. Y con ellos, para las extraordinarias redes de espionaje que se trazaron con precisión matemática. En la novela desarrollo la trama real ocurrida en suelo español, y en nuestras aguas jurisdiccionales, por la que pongo en tela de juicio esa supuesta neutralidad española con la que se etiqueta a España durante aquel periodo histórico. En los manuales de Historia aquellas vicisitudes apenas se mencionan, si es que lo hacen.  


7. Entre los escenarios de la obra encontramos Madrid, Barcelona, Nueva York y los mares del mundo. ¿Hubo algún lugar cuya reconstrucción histórica te resultara especialmente apasionante o difícil?

Me resultaron todos apasionantes. Todos. Aquella época es, en sí misma, un periodo fascínate en muchos sentidos, sobre todo en el ámbito artístico y científico. Pero también muy oscuro desde el punto de vista político; en realidad, todo el siglo XX lo fue. 

Indagar en los escenarios por los que se mueven los personajes en esas tres ciudades emblemáticas ha sido una auténtica aventura de descubrimiento. Evidentemente, el territorio marítimo por los que transitan son, necesariamente, las cubiertas de los acorazados de la Entente y los U – boote alemanes, que son los que juegan la partida en ésta novela.  Y te aseguro que me lo he pasado en grande desde los puentes de mando de todas esas embarcaciones, si me permites la broma. 

Hay otros buques, muy famosos, protagonizando acciones en algunos capítulos, y que no te menciono para que sirva de acicate sorpresivo para el lector. 

La dificultad de la reconstrucción histórica es relativa. Cuando tengo asimiladas todas las ideas y la información que he recabado en las lecturas previas, los escenarios y sus características fluyen en la narración como lo hacen los personajes tanto reales como ficticios. Lo único que me preocupa es la comodidad y la naturalidad con la que el lector debe sumergirse en la novela. 


8. La novela incorpora personajes históricos muy diversos: escritores, militares, coleccionistas de arte… ¿Cómo y por qué decidiste qué figuras reales debían entrar en la narración sin que eclipsen a los personajes ficticios?

Decido qué figuras reales van a entrar en la narración en función de la trama que tengo trazada. Siempre deben servir a la experiencia vital del protagonista. Nunca al revés. 

Supe de antemano, incluso antes de empezar a documentarme, como iba a ser el carácter de Alonso Llamas. Por eso, no lo eclipsan. Todos los personajes reales ayudan a componer su perfil, su personalidad. Es la única manera de que una novela resulte amena. 

Si el novelista se estanca en las figuras históricas relevantes, el lector tendrá la sensación de que está leyendo una enciclopedia. Y acaba aburriéndose. Así como yo misma. Si yo me aburro escribiendo, difícilmente la novela discurrirá por los derroteros deseados. Aburrir no es una opción.


9. Al investigar para este libro, ¿descubriste algún episodio, personaje o dato histórico que te sorprendiera especialmente y que quizá el gran público desconozca?

Sí. Precisamente el episodio histórico principal de la trama que no puedo desvelar. El factor sorpresa es relevante para mí. No aparece ni en la sinopsis de la contraportada. Y a partir de ese descubrimiento, por supuesto que aparecieron personajes reales inesperados que entraron a formar parte de la trama. Fue muy emocionante escribir sobre todo aquello desde la ficción, claro, pero con un fundamento histórico absolutamente sólido.


10. Más allá de la reconstrucción histórica, ¿qué temas humanos atraviesan El radiotelegrafista? 

Todos los que acompañan a la naturaleza humana. Tanto positivos como negativos. El amor, la amistad, la lealtad, el instinto de supervivencia, el instinto de protección, la vanidad, el deseo de poder absoluto, la megalomanía… La lista sería bastante larga. 

En una novela como El radiotelegrafista, enmarcada en el periodo histórico de la Primera Guerra Mundial, hombres y mujeres luchan por mantenerse a flote incluso en un país supuestamente no beligerante como España. Me atrevería a decir que cada personaje está caracterizado por algún rasgo humano que destaca sobre los demás. El abanico de personajes es amplio. Son como teselas que componen un mosaico en el que se muestran los rasgos distintivos de la naturaleza humana. 


11. En un tiempo como el actual, marcado también por conflictos internacionales, desinformación y tensiones ideológicas, ¿crees que una novela ambientada en la Gran Guerra puede dialogar con nuestro presente?

Salvando las distancias tecnológicas, las guerras son siempre las mismas. Y no hay nada nuevo bajo el sol. La desinformación y las tensiones se han producido desde siempre en la historia del Hombre. Sólo cambian los procedimientos, los instrumentos con los que se perpetra la acción. Nuestra especie es agresiva, violenta, desaprensiva y arrogante. Sólo las leyes frenan, sólo un poco, a la barbarie. Y aún así, el Mundo nunca ha estado en paz. Y mucho menos cuando la industria de armamento pesado es un pilar fundamental para la economía de muchos países relevantes, desde el punto de vista geoestratégico. 

Ahora, como entonces, las ideologías ayudan a vender armas. 

Hace milenios, en el paleolítico, las masacres eran el pan de cada día entre recolectores - cazadores usando para ello flechas de sílex o piedras. Ahora las perpetra un dron. 

Con esto quiero decir que nada ha cambiado, ni cambiará. Cualquier guerra anterior puede dialogar con nuestro presente. Porque la constante universal es la agresión y la violencia que se deriva de la falta de recursos, el expansionismo o la megalomanía, todo ello convenientemente disfrazado de ideología. Pero a fin de cuentas, el resultado es el mismo, escojas el periodo histórico que escojas.


12. Ya cuentas con una trayectoria consolidada y varios libros publicados. ¿Qué lugar ocupa El radiotelegrafista dentro de tu obra? ¿Hay algo que sientas que ha cambiado en su manera de escribir o de enfrentarse a la novela histórica?

No creo que haya cambiado demasiado en la manera de escribir. Al menos, yo no lo he percibido. 

Ahora me cuesta más trabajo encontrar una historia que me motive de manera especial para poder construir una novela sobre ella.  El radiotelegrafista me rondaba en la cabeza desde hace tiempo, como te he comentado antes, y además, me ha permitido abordar el siglo XX desde el punto de vista naval y marítimo. Algo que me resultaba desafiante porque conozco bien la navegación a vela y la vida a bordo en un navío de línea, temas tratados en mis anteriores novelas,  pero nunca había afrontado, desde el punto de vista literario, la navegación en los acorazados dreadnought  o en los U- boote alemanes de la Primera Guerra Mundial. 

Sólo en mi segunda novela, Hijo de acero, traté el tema del arma submarina en el proceso de construcción por parte de su inventor, Isaac Peral, abordando la conjura internacional que se urdió contra él. 

Por cierto, el pasado 28 de mayo se emitió en la televisión de Murcia un documental titulado El Legado de Isaac Peral en el que he tenido el privilegio de intervenir en calidad de escritora. Es una satisfacción que documentales como éste ayuden a colocar a Peral en el lugar de honor que le corresponde en la Historia Naval Mundial.


Enhorabuena, Montse, por esa oportunidad que has tenido de participar en ese documental. Creo que aún no le hemos  hecho la suficiente justicia a Peral.

13. Si tuvieras que resumir el espíritu de esta novela en una imagen, una escena o una transmisión de radio enviada al lector, ¿cuál sería?

En una cabina de radio, poco iluminada, situada junto al cuarto de derrota de un buque, los cristales de la puerta reflejan a un operador con los cascos de recepción puestos y los dedos sobre el manipulador Morse. 


14. Después de convivir durante tanto tiempo con esta historia, sé que sucede, pero, en tu caso, ¿qué personaje te ha costado más dejar atrás al terminar el manuscrito?

Pues creo que a unos cuantos personajes femeninos. Porque son fascinantes. Vivieron vidas apasionantes. Relatar, desde la ficción, aquellas circunstancias excepcionales que tuvieron que transitar ha sido una experiencia literaria maravillosa. Creo que he conseguido perfilar bien el carácter único de cada una de ellas. Echo de menos la aventura que me ha proporcionado el hacerlas caminar por los extraordinarios escenarios de la novela.


15. ¿Qué te gustaría que un lector descubriera o cuestionara cuando cierre la última página de El radiotelegrafista?

Eso es algo muy particular para cada lector. De hecho, ya se sabe que el escritor escribe una novela y el lector lee la suya propia. Pero mi intención primordial es que no caiga en el pozo oscuro del olvido lo que supuso aquella revolución de las comunicaciones. De hecho, es necesario recordar que el código Morse está vigente. Porque la flamante, prepotente y arrolladora tecnología punta actual se puede ir al carajo por cualquier motivo. Pulsos electromagnéticos o catástrofes de cualquier tipo. Siempre es conveniente tener alternativas, aunque sea Morse lumínico usando destellos de luz en la navegación marítima o en casos de emergencia. El código Morse se inventó porque se inventó la Radiotelegrafía sin Hilos.


16. Si no me equivoco (corrígeme si es así), es una novela en la que comenzaste a colaborar con el portal de Zenda libros, donde caben la Literatura, la Historia, la Política… ¿Te ha influenciado esta nueva etapa en tu forma de escribir y en tus inquietudes como escritora? 

Antes de El radiotelegrafista, ya había publicado varios artículos para Zenda. No me ha influido en mi manera de escribir o de abordar la creación de una novela histórica. Pero sí me ha sido útil para expresarme sobre algunas ideas o temas que me interesaron lo suficiente como para escribir sobre el particular.

Comencé a colaborar esporádicamente en Zenda Libros desde Blas de Lezo. Navegando a Gibraltar. Hasta ahora, las colaboraciones han sido artículos relacionados con la Historia Naval española. Anteriormente se habían publicado en Zenda, de la mano de la escritora y articulista, Susana Rizo, las entrevistas sobre todas mis novelas desde Hijo de Acero, apareciendo en portada allá por 2016, como también lo hizo La Carta de Juan de la Cosa, en 2019. Ambas estuvieron en la lista de las diez mejores novelas históricas del año para la revista Todoliteratura.


17. Eres una escritora prolífica, así que la pregunta te la esperarás siempre en una entrevista: ¿algún nuevo proyecto literario a la vista?

Sí. Tengo algo entre manos que ya he comenzado a escribir. Pero ¿cuándo lo voy a terminar? De eso no tengo la más remota idea. Siempre depende de las horas que le dedique a diario y, aunque soy disciplinada, no todos los días son igual de fructíferos. Puedo pasarme una jornada entera, o dos,  con un diálogo, o con un párrafo que no acaba de convencerme. Y a veces ocurre el milagro en el que la acción discurre como si yo no estuviera allí. 

Es una sensación misteriosa en la que parece que los personajes no me necesitasen para nada. Acaban viviendo sus vidas al margen de lo que yo misma tenía previsto. Me encanta cuando ocurre eso.


18. ¿Alguna pregunta que no haya formulado y que te gustaría contestar?

A mí sólo me queda darte las gracias, Javier,  por ésta charla. Sabes muy bien lo difícil que es dar a conocer una obra nueva en éste mundo de locos que es la industria literaria. Porque en eso se ha convertido la Literatura, en una industria. Que no me parece mal. Cada uno gana el dinero que paga las facturas como buenamente puede. Pero la competencia es feroz y te doy las gracias por ayudarme a difundir la publicación de mi nueva novela El Radiotelegrafista.


FICHA DEL LIBRO

Título: El radiotelegrafista

Subtítulo: España en la Primera Guerra Mundial

Autora: Montserrat Claros Fernández

Ilustraciones: Matilde Claros Cisneros

Editorial: Ediciones Algorfa

Colección: Narrativa histórica

Año de edición: 2026

Formato: Rústica con solapas

Páginas: 260

Idioma: Español

ISBN: 979-13-88099-17-5


ACERCA DE LA AUTORA


Minibiografía: 

Montserrat Claros Fernández (San Fernando, Cádiz), es licenciada en Filosofía por la Universidad de Granada. Ha sido profesora de Educación Secundaria impartiendo clases de esa materia en institutos de Ceuta y Málaga. Actualmente se dedica a desarrollar su faceta como escritora. 

Novelas publicadas:

-2011: “La Biblioteca del Capitán”. Novela histórica sobre la Expedición Malaspina de 1789. (Ed. De Librum Tremens. Madrid). Alcanzando la 2ª edición.

-2014: “Hijo de Acero”. Novela histórica sobre la conjura en torno al inventor del submarino Isaac Peral. (Ed. Good Books. Madrid). Alcanzando la 2ª edición.

-2018: “El último brazo de la espiral”. Ficción contemporánea. Temática náutica.

-2019: “La Carta de Juna de la Cosa”. Novela histórica sobre la Carta del cartógrafo Juan de la Cosa. (Ed. Algorfa. Málaga) Ha alcanzado la 4ª edición.

-2020: “El Periplo el Talismán” Novela histórica sobre el Tesoro de los Cinco Reyes y el combate naval de Cabo San Vicente de 1797.  (Ed. Algorfa. Málaga) 

-2021: “El Galeón Nuestra Señora de Atocha”. Novela histórica sobre éste destacado episodio de la Carrera de Indias. (Ed. Algorfa. Málaga)

-2022: “Los Almirantes del Rey Sabio”. Novela histórica sobre la incipiente armada medieval del rey Alfonso X y la toma de Sevilla. (Ed. Algorfa. Málaga)

-2023:  ”Blas de Lezo. Navegando a Gibraltar”. Novela histórica sobre la batalla naval de Velez-Málaga. (Ed. Algorfa. Málaga)

-2026: “El Radiotelegrafista. España en la Primera Guerra Mundial”  Novela histórica enmarcada en el periodo histórico de la España Neutral No Beligerante.


Otras publicaciones

Artículos publicados en:

-Zenda Libros.

-La Garbía. Revista de Pensamiento y Literatura


Otras actividades

-Numerosas ponencias, conferencias y comunicaciones relacionadas con diversas entidades y ciudades españolas.

-Licenciada en Filosofía por la Universidad de Granada. Ha ejercido como profesora titular impartiendo clases de ésta materia en Institutos de Ceuta y Málaga

-Titulada en PER (Patrón de Embarcaciones de Recreo)  Consejería de Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía.




viernes, noviembre 05, 2021

Entrevista a Antonio Gil con motivo del lanzamiento de su obra «Flandes 1566-1573: rebelión y orden» (Cascaborra, 2021)

A nuestro amigo Antonio Gil, cuan Sísifo comiquero, le gusta subir constantemente la montaña. En esta ocasión ha tenido a bien guionizar y dibujar un álbum dedicado a la figura de Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, tercer Duque de Alba, y su paso por Flandes («Flandes 1566-1573: rebelión y orden» (Cascaborra, 2021)). Y yo, con la ocasión, he tenido el gusto de poder entrevistarle para todos vosotros, confiando en que os adentréis en su trabajo.

Javier.- Uno, consultando tu bibliografía, percibe (corrígeme si es el caso), que tu área de confort y el de tus plumillas, en esto de la Historia militar, siempre ha sido el s. XX. ¿Qué te ha hecho desplazarte hasta el s. XVI para esta ocasión?

Antonio.- El área de confort mía es todo lo que sea historia, si bien estoy más especializado, por conocimientos y estudios, en la primera mitad del siglo XX. Siempre me ha apasionado (también) lo que va desde la alta edad media hasta  finales del siglo XVII. Lo de saltar al siglo  XVI  ha sido meramente por otra “espinita” que tenía y  que era, ni  más ni menos, que el Duque de Alba: uno de los personajes más complejos en la época más compleja de la Historia de España. Ya no sólo el Duque y sus acciones (agradables o no, es discutible) en Flandes, sino todo el entramado diplomático, geopolítico y lleno de intrigas hiper-difíciles que había ahí. Te aseguro que es mil veces más complejo este comic (entre documentación y eventos que ocurren en una línea de tiempo), que cualquiera de la primera o segunda guerra mundial. A lo mejor di ese salto porque me gusta meterme en berenjenales complicados. Otra cosa es cómo salga yo de ellos, aunque, por ahora, las críticas son excelentes, incluso viniendo desde historiadores  “milimétricos”. 

J.- Con tu respuesta podría tachar la pregunta de por qué escogiste a Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel para centrar tu más reciente obra. Pero, ¿en qué se representa exactamente esa “espinita”?

A.-Pues como he dicho antes, esa época, ese “intríngulis” y, cómo no, dar vida gráfica a este personaje y mostrar lo que realmente fue y pasó, qué hizo y cómo, y aclarar de una forma verosímil (según crónicas y documentos), ese aura de “leyenda negra” que rodeó a Don Fernando, a su hijo Fadrique y todos los personajes que interactuaron en esos años. ¿Fue malo, un monstruo para asustar por las noches a los niños? Hay más de leyenda negra que de realidad. Fue un gran militar.

J.- Tu intención es poner las cartas sobre la mesa y acallar la leyenda negra que nos la hemos tragado los españoles casi sin rechistar en esto y más cosas. Y un cómic como éste podría acercar el conocimiento a más personas. ¿Podrías indicarnos cuáles son los puntos, tanto positivos como negativos, del personaje que has querido subrayar en tu obra?

A.-Es cierto que al menos he querido suavizar esa leyenda negra, muy extendida  gracias a los británicos  y, por supuesto, holandeses y belgas. Y digo suavizar por la sencilla razón de que he querido ser neutral históricamente y ceñirme a los hechos que hay documentados. La historia es como es, y no se puede pretender alterarla ni  por parte de unos ni de otros. Simplemente hay que contarla.

Ahí es donde vienen esos puntos positivos y negativos: poner al Duque de Alba en el lugar que le corresponde, como militar y como ser humano, obedeciendo unas órdenes.

En lo negativo diría su falta de colaboración con Margarita de Parma acaparando todo el poder en Flandes, el no haber tratado de tener algo de más “mano izquierda” con nobles flamencos, el descontrol de sus tropas y el no haber resuelto el tremendo error de las ejecuciones de los Condes de Egmont y Horn.

En lo positivo, su resolución tenaz a pesar de tener tanto poder, sus increíbles dotes como estratega y ese aura de respeto que infundía  su presencia.

No fue un santo, desde luego, pero no “comía niños”, como nos han hecho creer con esas fábulas.

J.- En tu análisis previo y documental del personaje central de tu obra, ¿has encontrado parcialidad o demasiada leyenda negra que rascar?

A.- He encontrado bastante parcialidad. Sobre todo porque  la documentación  y  los  mejores libros para poder ir con fechas y  hechos exactos son obra de docentes extranjeros. Otra cosa en contrastarlos  luego con la documentación que existe en páginas y foros muy especializados.

J.- El estudio previo documental es clave, por cuanto en los detalles más nimios se esconde la calidad final de una obra. Y observando que has tenido que ir picando de aquí y allá, y hasta los historiadores más milimétricos te han dado su bendición (cosa harto difícil), ¿cómo de ardua ha sido la preparación? ¿Esperaste a tener todo listo o comenzaste a guionizar y dibujar tu historia a medida que estudiabas?

A.- Primero: organizar los eventos por fechas, para ir en línea temporal. Una vez estructurados, comenzar a estudiar a fondo  cada  uno  de ellos y cotejarlos, tanto los hechos históricos como cada personaje. A partir de ahí, hacer el story y escribirlo sobre la marcha. Sé que es algo caótico, pero para mí funciona.

J.- Dentro del caos siempre hay cierto orden, pero, ¿te viste en la obligación de cambiar algo sobre la marcha? No sé a ti, pero a mí siempre me asalta un montón de datos cuando creo que todo está terminado.

A.- Sí, señor. A veces, pero pocas. Algunas cosas fui cambiando, bien por acortar o alargar (me está pasando ahora mismo con el juicio al Conde de Egmont). Tampoco se puede abarcar  todo el conflicto de Flandes de una forma milimétrica (sería aburrido), pero algunas cosas que saltan de repente trato de  entremeterlas, bien como un comentario o una frase de diálogo de pasada.  Así, todos contentos: la historia, el lector y yo.

J.- Un exceso de datos siempre ralentiza un medio ágil como es el cómic. Sin embargo, a pesar de todo y de los trucos, no te habrá sido fácil cribar, pues los autores siempre sentimos apego por los detalles que marcan la personalidad de los intervinientes, aunque sin necesidad de llegar al punto de Vladimir Nabókov. ¿Crees que podrías haber cambiado algo ahora que está terminado el cómic? 

A.- La verdad es que no. Yo me siento satisfecho. Me gusta como ha quedado.

J.- Pues si tú has quedado satisfecho y los escrupulosos historiadores con los que te has cruzado también, ¿cómo está siendo la respuesta del público ante un volumen que se sale de los estándares más comunes de los que podemos encontrar en las librerías, por su extensión y temática?

A.- Por ahora va bien. No a todos les gustará, y alguien ya ha dicho que sigue siendo “leyenda negra”, pero ni he querido, ni he podido, ni lo que nunca haré será  tergiversar o endulzar unos hechos que para nosotros, los españoles, forman parte de un episodio lleno de errores y fue nefasto. La respuesta, como antes he dicho, está siendo buena y las críticas bastante mejor.  Seguiré cruzando los dedos.

J.- Últimamente se habla mucho del cómic español, como si estuviera en una especie de resurgimiento y legitimación. ¿Crees que tu obra ha venido al mundo en un momento mejor que hace, por ejemplo, unos meses?

A.- No, no creo. Ya llevo unos años  en esto y, como bien sabes cuando trabajamos juntos, ya habíamos cosechado algún éxito. Poco a poco va resurgiendo el comic en España,  aunque sigo opinando que  fuera se trabaja mejor.

J.- ¿Qué pregunta te hubiera gustado que te hiciera y cómo la responderías?

A.-Uf… Ahí me pillas.  Podría ser si me molaría “cambiar de tercio” y  hacer cosas diferentes a la historia. Te respondería que estoy experimentando cosas, a ver si damos otro saltito.  Eso se irá viendo.


Sinopsis de «Flandes 1566-1573: rebelión y orden»

Verano de 1566. Una crisis sin precedentes se desata en los dominios de la Corona española en el norte de Europa. La nobleza flamenca intenta por todos los medios que se le permita a la población de Flandes el culto calvinista y solicita la abolición de la Inquisición. La regente Margarita de Parma trata de intermediar, pero se ve envuelta en un caos de rebelión y pide ayuda al rey Felipe II. En esos días, comenzará la iconoclasia o ataque a las imágenes en distintos lugares sagrados de Flandes. Una peligrosa revuelta que la Corte española, tras muchas deliberaciones e intrigas diplomáticas, atajará con el envío de un poderoso ejército desde el norte de Italia hacia Flandes al mando de Fernando Álvarez de Toledo, el duque de Alba. Así comienza la leyenda de este militar español, admirado y odiado a la vez, que atravesó Europa en el famoso Camino Español para ir a restablecer el orden en aquellas revueltas con mano de hierro.

Nº de páginas: 64

Editorial: CASCABOORA

Encuadernación: tapa dura

ISBN: 9788409335060

Precio: 15,20 €

Minibiografía: Antonio Gil es ilustrador y autor de cómic especialista histórico-militar. Ha trabajado para muchas editoriales especializadas en temática histórica con más de 100 publicaciones en los últimos años, aunque ahora está más enfocado en el cómic. Sus trabajos recientes han sido publicados en España y en Estados Unidos: “Stalingrado Cartas desde el Volga” y “El flautista de Gerderland” (dibujante y guionista)


viernes, diciembre 04, 2009

Entrevista a Manolo

¿Quién es Manolo? Pues ahora conoceréis a uno de los integrantes del Navegante MP con más personalidad: la mascota.

Mañana cumple un año enrolado, veamos que nos cuenta sobre él y su vida.

Perfil:
  • Nombre: Manolo, para los humanos, claro, que sois tan cortos que no sabéis idioma pingüino (jajaja). Nosotros, los pingüinos los sabemos todos (jajaja).
  • Edad: indefinida. Cuando me muera ya tendréis tiempo de hacerme la prueba del Carbono14.
  • Estado civil: Como buen marino, en cada puerto una pingüina.
  • Lugar de nacimiento: La Antártida, el sitio más bonito del mundo, olé.
  • Aficiones: comer sardinas, así estoy echando esta barriga.
  • Gustos: Canción favorita: “Fly Me To The Moon” en la versión de La Voz. Película favorita: Toda aquella en la que salga un pingüino. Mi color: el negro.
  • Mi lugar favorito: Desde que estoy enrolado, el frigorífico (con unas buenas sardinitas).
  • Grupo musical favorito: La Trova sardinera.
  • Personaje favorito: Cualquier hombre y mujer de la mar.
  • Película favorita: Madagascar (aunque no me cogieron de extra, rácanos…).
  • Mi sueño sin realizar: Abrir una tienda de sardinas (cuando me jubile, claro, que la cosa está muy malita).
  • Mayor virtud: La paciencia, por que anda lo que tiene que aguantar uno…
  • Mayor defecto: Que soy un poco presumido.

¿Qué tal Manolo?
Pues muy bien ahora que hace ya un poco de fresquito por estos lares. Por fin podré apagar el ventilador (bendito invento!)

Cuéntanos, ¿cómo te enrolaste en el Navegante MP?
Pues muy fácil fue todo, sin problema alguno, sobre todo después de haber subido a bordo del Hespérides de polizón junto con unos colegas. Cuando nos encontrábamos hacia el Ecuador, pues nos descubrieron y no tuvimos otro remedio que salir pitando. Casi conseguimos pasar desapercibidos, pero nuestro acento nos delataba (jajajaja). Al final subimos de nuevo como polizones, pero a un mercante que arribó a Vigo. La razón de nuestro viaje era ver mundo, es que la Antártida, sí muy bonita, pero no hay muchos sitios donde hacer turismo, vamos.

Como allí no había curro para mantenernos, pues nos apuntamos a unas entrevistas para una juguetería y allí, tal día como mañana, un par de tarados de la cabeza me propusieron enrolarme como sargento primero de mecánica. Por supuesto, no pude negarme. Aunque más que sargento primero, soy un aventurero, como la clase aquella que hubo hasta las primeras décadas del s. XIX.

¿Nos podrías decir cuales son tus funciones?
Hago de todo referido a la mecánica de cualquier aparato con el que me tope. No hay nada que se me resista. No hay nada que no funcione con un poco de paciencia y un aletazo.

¿Estás contento en el Navegante MP?
Sí, no me puedo quejar. Resulta curioso entrar en la vorágine de las operaciones.

¿Qué tal te llevas con tus compañeros? ¿Los consideras tu familia?
¿Que qué tal? Eso pregúntales a ellos, que solo me quieren para que les provea de hielo para sus bebidas, grrrrr. Se quejan del frío que hace por donde estoy durante mucho tiempo (me llevo siempre mi ventiladorcito encima), pero lo hacen con la boca pequeña por que no se atreven con un sargento mayor, ¡Ja! Les pego un picotazo por muy superiores que sean…

Sobre la segunda pregunta… Son majos, pero para ser mi familia aún tienen que oler más a pescado…

¿Ha sido difícil adaptarse a esta nueva etapa de tu vida?
Solo echo de menos un poco el frío extremo y el agua por doquier. Por suerte las provisiones de sardinas que me dan no se agotan nunca. ¿Qué mejor manera de tener a un pingüino contento?

¿Qué has aprendido?
Pues nada, yo lo sé todo. JUAJAUJAUJUAS

¿Cuáles son tus planes de futuro?
Encontrar una pingüina maja. Pagar las letras del cubito de hielo. Ascender en el Navegante MP y hacer una sección propia. Hacerme con un ejército pingüino y conquistar el mundo…

¿Qué piensas de este blog del Navegante MP?
Pues qué voy a decir ahora que me están oyendo… pues que es maravilloso (mira para los lados y silba).

¿Qué consejo darías a alguien que se quisiera enrolar?
Que se anime, que aunque sea un barco de chiflados, la disciplina naval se aplica y te da satisfacciones como poder aportar curiosidades y otras cosas (¿para cuando Escuadrilla de pingüinas, mi comandante?). No se sentirá decepcionado.