
- Barómetro: 742 (Tormenta-temporal)
- Termómetro: 15º
- Higrómetro: 94%
Navegando por el Mar de Papel Moneda, y otros mares... (Sailing at Sea of Banknotes, and others seas...)
España impulsa su Armada con dos nuevos buques anfibios LHD
LIBERTAD DIGITAL
EL DEBATE
Armada española: El portaaeronaves Juan Carlos I, cara a cara con su gemelo turco en la base de Rota
MONCLOA
PORTAL DE CULTURA DE DEFENSA
Exposición en Guipúzcoa - Portal de Cultura
TODO ALICANTE
Tres buques de la Armada abren sus puertas este fin de semana en Alicante | TodoAlicante
NAUCHER
Cuatro candidatos optan a los premios a la construcción naval más destacada - Naucher
LA VOZ DE GALICIA
Excelsas marinas en el Museo Naval de Ferrol: una exposición imprescindible
CARTAGENA ACTUALIDAD
CÁMARA DE SEVILLA
PORTAL PORTUARIO
En pocas palabras: aburrida y aborrecible
Si alguien albergaba la esperanza de que los hermanos Duffer y sus escuderos rectificaran el rumbo marcado por el tedio y el absurdo narrativo de la cuarta temporada de Stranger Things, habrá quedado incluso más decepcionado que quien firma estas líneas ante este cierre tan prolongado como insufrible, articulado en ocho episodios que parecen no conducir a ninguna parte.
La serie nos dejó en su momento una Hawkins literalmente partida en cuatro por obra de Vecna y sumida en un éxodo de población provocado por lo que las autoridades presentaron como un desastre natural de origen incierto. Sin embargo, el arranque de la temporada final opta por un escenario difícilmente creíble: el pueblo sigue habitado, convertido en una suerte de recinto militarizado bajo control del Ejército, pero donde, paradójicamente, cualquiera puede moverse con absoluta libertad y provocar el caos sin consecuencias visibles. Secuestros, persecuciones de coches por jardines privados o disturbios se suceden como si nada, mientras el mundo exterior parece observar con una indiferencia inverosímil algo que, en condiciones normales, monopolizaría todos los informativos (pincha aquí y sigue leyendo)
El sabor de boca es siempre el mismo: hiel. Una certeza amarga y persistente de que lo que se me ofrece no compensa la hora larga que pierdo esperando, escuchando y firmando papeles que nadie lee. Menos aún el desgaste de suela necesario para alcanzar la oficina, como quien emprende una peregrinación sin fe, sin indulgencia y sin promesa de redención.
Hace unos pocos días me vi en la coyuntura de acudir al banco tras meses de agradable separación. Mi teléfono móvil —ese ya no tan moderno heraldo de desgracias— canturreó una notificación. La persona que ahora gestiona mi cuenta insistía en “conocernos” y en comentarme “los nuevos productos disponibles”, aunque los que ya tengo contratados no han vencido ni muestran síntomas de decrepitud.
Sabía que, de no ceder yo, esta persona no cejaría en su empeño. Así que me hice junco, no por convicción taoísta sino por agotamiento. Eso sí, acudí a la cita con una idea fija y casi heroica: no contratar absolutamente nada.
Con semejante disposición de ánimo entré en la sucursal. Perdí unos minutos de vida en el redil del ganado —ese limbo alfombrado donde los clientes aguardan dócilmente su turno—; minutos que podría haber dedicado a menesteres más dignos, mientras esperaba a que el nuevo gestor hiciera acto de presencia, pues no se encontraba en la oficina.
Con una irritación creciente y ya perfectamente palpable, pese a llevar apenas cinco minutos entre aquellas paredes, sopesé la posibilidad de levantarme del asiento y desaparecer bajo la lluvia sin dar explicaciones a nadie, como un desertor satisfecho. Pero entonces apareció mi gestor.
Resultó ser una mujer de atractivo indiscutible que, en cualquier otro momento de mi vida, habría despertado una impresión más honda y favorable. Pero yo seguía firmemente anclado a mi roca de suspicacia y negación. Entré en el despacho con apatía y me senté, mientras ella —detalle nada desdeñable— ni siquiera recordaba la cita y tuvo que rastrearme en la base de datos durante lo que sería un minuto largo, como quien rebusca un expediente olvidado.
A continuación comenzó lo verdaderamente enojoso. Me preguntó a qué me dedicaba, pues su predecesor se había limitado a consignar en el apartado correspondiente un elástico y comodísimo “sector jurídico”. Fiel a mis arrebatos infantiles de sinceridad, respondí con la verdad, no sin cierta acritud: abogado, a mi pesar.
Y no es que yo sea especialmente avispado para estas cosas, pero advertí sin esfuerzo cómo a la tipa se le iluminaron los ojos con un fulgor casi místico, afilado como un rayo láser. Sin duda, conmigo esperaba hacer una muesca más en el revólver, pues al abogado —según la mitología popular— el dinero le mana por el mismo lugar por donde al fantástico animal del cuento Peau d’Âne le brotaban oro y joyas.
Así se regocija el pueblo ignorante en sus supersticiones económicas.
Tras aquel fogonazo ocular, mi sentimiento hacia una mujer que en la calle haría girar cabezas y entornar miradas lascivas se internó sin miedo, y a la carrera, en los campos fangosos de la más profunda animadversión. Y si antes no le prestaba demasiada atención, lo que surgió de sus labios a continuación se convirtió en un murmullo indistinto, ruido de fondo administrativo.
Trató de dorarme la píldora para que doblara mi aportación a un fondo de pensiones, pues —según su diagnóstico exprés— “estaba en condiciones” de hacerlo. Doblar el dinero que me detraen mensualmente para un producto que contraté en el pasado, más por el deseo de que me dejaran en paz que por auténtica convicción.
Con un lenguaje corporal nada disimulado, mostré mi intención de poner fin a la conversación y dedicar mi tiempo a tareas más lucrativas, o al menos más honestas. A su propuesta respondí con la mentira piadosa y universal que engrasa el mundo:
—Me lo pensaré.
Por supuesto, no había absolutamente nada que pensar.
Un mes en el que he dedicado más espacio a escribir artículos, aunque la mayoría hayan sido publicados en la plataforma LinkedIn por referirse a mi actividad laboral. No obstante, quizá os interese una relación de hitos cronológicos del buque escuela Juan Sebastián de Elcano hasta el año 1928, o mis reflexiones sobre la reaparición en mi mente de los monstruos nocturnos.
Para aquellos que os vaya más la cultura popular, he dado más cabida a la misma con los cancioneros y tengo la intención de publicar refranes marineros una vez por semana.
En el aspecto gráfico, tenéis la oportunidad de seguir las desventuras del aspirante Peláez con otras tres viñetas. Por desgracia, no tengo más material preparado pues estoy pasando las horas libres de los fines de semana en dibujar un manga protagonizado por un individuo real muy particular. Veremos en qué termina todo esto, pues llevo 12 páginas hechas.
Y, por supuesto, contáis con una hornada de reseñas, donde destaca la que es la joya de la corona de las series de 2025: Pluribus.
Como siempre: que os sea de provecho.
Un saludo!
Artículos
—¿Tú estás de vacaciones? Pues yo también (publicado en LinkedIn) https://www.linkedin.com/pulse/t%25C3%25BA-est%25C3%25A1s-de-vacaciones-pues-yo-tambi%25C3%25A9n-javier-yuste-4idne/
—Efectos de la devolución del envío en los MASC (publicado en LinkedIn) https://www.linkedin.com/pulse/efectos-de-la-devoluci%25C3%25B3n-del-env%25C3%25ADo-en-los-masc-javier-yuste-jpgqe
—Unos primeros hitos cronológicos referidos al buque escuela Juan Sebastián de Elcano https://navengantedelmardepapel.blogspot.com/2026/01/unos-primeros-hitos-cronologicos.html
Cancionero y poemario popular
—10: Sardiña a Cayón https://navengantedelmardepapel.blogspot.com/2026/01/cancionero-y-poemario-popular-10.html
—11: Dame lume, Sara https://navengantedelmardepapel.blogspot.com/2026/01/cancionero-y-poemario-popular-11-dame.html
Galería del navegante
—Aspirante Peláez #12: Corriendo con el petate hasta el Cuartel de Alumnos https://navengantedelmardepapel.blogspot.com/2026/01/aspirante-pelaez-12-corriendo-con-el.html
—Ojo entre bambalinas https://navengantedelmardepapel.blogspot.com/2026/01/galeria-del-navegante-ojo-entre.html
—Aspirante Peláez #13: Primera noche https://navengantedelmardepapel.blogspot.com/2026/01/aspirante-pelaez-13-primera-noche.html
—Aspirante Peláez #14: Primer afeitado poco después de las 0645 https://navengantedelmardepapel.blogspot.com/2026/01/aspirante-pelaez-14-primer-afeitado.html
Otras reflexiones
—Monstruos nocturnos https://navengantedelmardepapel.blogspot.com/2026/01/monstruos-nocturnos.html
Refranero
—Sabiduría de viejo lobo de mar (82) https://navengantedelmardepapel.blogspot.com/2026/01/sabiduria-de-viejo-lobo-de-mar-82.html
—Sabiduría de viejo lobo de mar (83) https://navengantedelmardepapel.blogspot.com/2026/01/sabiduria-de-viejo-lobo-de-mar-83.html
Reseña de
—la primera temporada de Pluribus (2025) https://guardiadeimaginaria.blogspot.com/2026/01/guardia-de-television-resena-de-la.html
—la novela Topaz, de Leon Uris https://guardiadeimaginaria.blogspot.com/2026/01/guardia-de-literatura-resena-topaz-de.html
—la película Mercenarios sin gloria (1968) https://guardiadeimaginaria.blogspot.com/2026/01/guardia-de-cine-resena-de-mercenarios.html
Dáme lume Sara polo mexadeiro,
dáme lume Sara, que son mariñeiro.
Se eres mariñeiro non me importa nada
as mociñas novas déitanse na cama.
As rapaciñas da Ghuarda
sonche de moito palique,
elas botan o anzuelo
quen queira picar que pique. [BIS]
Ai lalelo, ai lalá lo
Non te cases queridiña
co mariñeiro do mar,
arma a vela e arma a vela
e vai cara ao seu lugar. [BIS]
Ai lalelo, ai lalá lo
*****
Versión en castellano:
Dame fuego, Sara, por el meadero,
dame fuego, Sara, que soy marinero.
Si eres marinero no me importa nada,
las mozas jóvenes se acuestan en la cama.
Las muchachitas de A Guarda
son muy dadas a la charla,
ellas echan el anzuelo,
quien quiera picar, que pique. [BIS]
Ay lalelo, ay lalá lo
No te cases, querida,
con el marinero del mar,
iza la vela, iza la vela
y se va rumbo a su lugar. [BIS]
Ay lalelo, ay lalá lo
Título original: Play Dirty. 1968. RU. Dirección: André de Toth. Guion: Melvyn Bragg, Lotte Colin, basándose en la historia de George Marton. Reparto: Michael Cain, Nigel Davenport, Nigel Green, Harry Andrews, Patrick Jordan, Daniel Pilón. Música: Michel Legrand
Una visión asqueada de la guerra y del heroísmo que siempre coparon cintas bélicas como las protagonizadas por John Wayne o Audie Murphy
Extraño título en castellano para una película en la que no aparece un solo mercenario, pues su elenco principal viste la indumentaria y hace uso de la forma de combatir del Long Range Desert Group y otras unidades similares. Sin embargo, no vamos a discutir estas extrañezas cinematográficas (pincha aquí para seguir leyendo)
MENORCA
Que el polivalente buque «Cartagena» (A-62) de la Armada Española...
ZONA MILITAR
DIARIO DE PONTEVEDRA
El Gremio de Mareantes estrecha su lazo histórico con la Escuela Naval de Marín
![]() |
| Título original: Topaz Planeta y Bruguera Traducción: Baldomero Porta Gou Nº 36 de la serie Bestseller Planeta 1984 ISBN: 84-320-8238-4 363 páginas |
Una novela de espías en plena Guerra Fría que entreteje traiciones, secretos de Estado y lealtades quebradas, con un trasfondo político tan real como incómodo
El topo ha sido una constante en los temores más profundos de los servicios secretos de cualquier nación. Por ello, no es de extrañar que sea el eje vertebrador de un sinfín de novelas del género de espionaje.
Sirviéndose de un escándalo real —al igual que hizo también John le Carré para el arranque de su trilogía dedicada a Karla—, Leon Uris escribió una novela corta pero intensa, centrada en los servicios secretos franceses y en la infiltración enemiga en el gabinete del presidente Charles de Gaulle, en plena crisis de los misiles de Cuba.
Al principio de la novela conoceremos a Michael Nordstrom, representante estadounidense de la red de colaboración y cooperación internacional de Inteligencia de la OTAN, llamada ININ. Nordstrom formará parte activa de un plan de extracción de un alto oficial de la KGB que quiere desertar a Occidente, no porque esté en su ánimo traicionar a la URSS, sino porque se ha ordenado su ejecución. Kuznetov, que así se apellida el desertor, posee información vital para los intereses de Francia, pero sólo está dispuesto a compartirla con André Devereaux, uno de los más importantes agentes del SDECE y un grano en el culo para los aduladores del presidente Pierre La Croix (y del propio La Croix): una infiltración soviética al más alto nivel en el Elíseo, conocida como Topaz y dirigida por un traidor cuyo nombre en clave es Columbine. (pincha aquí para seguir leyendo)
17 de abril de 1925. Se firma el Real Decreto por el que se ratifica el nombre definitivo, Juan Sebastián de Elcano, a propuesta de Horacio Echevarrieta, el dueño de los Astilleros Echevarrieta y Larrinaga de la ciudad de Cádiz. Originalmente, iba a ser el de Minerva.
24 de noviembre de 1925. 1630 horas. Colocación de su quilla en la grada número dos de los Astilleros Echevarrieta y Larrinaga de la ciudad de Cádiz.
Primo de Rivera colocó el primer remache
5 de marzo de 1927. Botadura. La madrina fue Carmen Primo de Rivera, quien pidió al capitán general el levantamiento del arresto de los guardias marinas del crucero Cataluña, súplica que tuvo favorable acogida.
24 de febrero de 1928. Realización de prueba de navegación a vela.
29 de febrero de 1928. Entrega a la Armada, actuando Eliseo Sanchiz, comandante general del Arsenal de la Carraca, como representante del Ministro de Marina.
Toma de posesión por parte del capitán de fragata Manuel de Mendivil y Elio.
18 de abril de 1928. Inicio de su primera travesía, zarpando a las 0910 horas con el rey Alfonso XIII a bordo, tras retraso por mal tiempo.
10 de junio de 1928. Se aprueba mediante Real Orden manuscrita, el aumento de tripulación en diez marineros de primera y veinte de segunda.
4 de julio de 1928. Entrega de su primera bandera de combate en Pasajes, de mano de la infanta Beatriz de Borbón y Battenberg, hija del rey Alfonso XIII, acompañada de su madre y sus hermanos. Bandera sufragada por la Diputación provincial de Guipúzcoa por suscripción popular impulsada por el presidente de la Diputación, Ricardo Rézola.
En el mismo acto, se entregó la Bandera de Combate al crucero Blas de Lezo (del que sería madrina Cristina de Borbón y Battenberg
Ambas banderas fueron transportadas por el destructor Proserpina de San Sebastián a Pasajes.
![]() |
| Extracto de la página 8 del diario La Nación |
1 de agosto de 1928. Inicio de su primer crucero de instrucción.
Haría escalas en Cádiz, San Vicente, Montevideo, Buenos Aires, Ciudad del Cabo, Adelaida, Melbourne, Sidney, Suva (Fiji), San Francisco, Balboa, La Habana, Nueva York y Cádiz.
17 de agosto de 1928. Alta en la Lista Oficial de Buques de la Armada.
29 de mayo de 1929. Fin de su primer crucero.