jueves, febrero 11, 2016

Lectura de 11 de Febrero de 2016 a las 1200 horas



  • Barómetro: 752 (Variable). Nimbostratos
  • Termómetro: 12º
  • Higrómetro: 55%

11 de Febrero de 2016



martes, febrero 09, 2016

¿Tienes voz? Qué suerte la tuya


Posiblemente, que no probablemente, lo más sesudo y socorrido que se ha inventado desde el mando a distancia para el televisor sea el dotar a éste de la opción de “subir” y “bajar”, canal a canal, por entre los presintonizados en el aparato, sublimando el cómodo, extendido y socorrido arte del zapeo entre la inédita sobreabundancia de cadenas y la ausencia dolorosa de programaciones potables.

Hace unos días (noches) me encontraba frente a la no siempre caja tonta, mando firmemente unido a mi garra, con el dedo pulgar hundido hasta el fondo en el botón correspondiente, esperando que hiciera su magia. Los canales fueron pasando en rápida sucesión, la suficiente como para poder realizar una lectura de menos de un segundo de la franja azul de información, pero sin darles tiempo a que se cargaran, huyendo así de patrañas y programas de gustos demasiados alejados a los míos. Fue entonces cuando recalé en una de esas filiales de la TDT, otra cuya única misión es la de justificar su mera existencia con la repetición en bucle de series de televisión y otros productos; un poco de merengue rancio de relleno para no tener que colgar la carta de ajuste, seamos claros.

Una de las series de ficción que cumplen condena en España y en tal módulo de prisión es Blue Bloods. Te la venden con que en EEUU arrasa en el share, pero aquí sirve de borra para noches y tardes en las que no hay otra cosa mejor o peor que poner.

En aquella me topé con un capítulo que no había visto y que estaba ya bastante mediado; pero eso no me impidió averiguar que su razón o motor argumental giraba en torno al efecto y consecuencias de las Redes Sociales, sobre todo desde que el anciano patriarca de la familia Reagan, exdirector del Departamento de Policía de Nueva York, protagonizara un vídeo grabado de forma ilegal en el que daba a entender su opinión respecto a un tema de delincuencia, para el cual tan solo tenía como respuesta el empleo de la “mano dura”. Por supuesto, dicha grabación se convierte en viral y, por si fuera poco, el Twitter entra en escena de forma arrolladora en las aulas del colegio al que asiste su bisnieta.

Un escándalo regocijante en una ciudad de varios millones de personas que, en ocasiones, asemeja más a un pueblo plagado de visillos tras las ventanas.

Se me antojó un argumento digno de los tiempos que corren, con hombres y mujeres esposados a dispositivos tecnológicos, pues estas series de ficción han de ser, en la medida de lo posible, fieles reflejos de las corrientes sociales que perturban el sueño general. Y me pareció curioso su planteamiento, pues se daba a entender que con las RRSS se ha alcanzado la realización de ese derecho del que aún no comprendemos toda su dimensión y extensión, que es el de a tener voz; un derecho a la libre expresión que supera ampliamente los pobres límites del corrillo de amiguetes de siempre.

Pero este derecho a tener voz es falso por inexistente. No es más que una fantasía que se mantiene gracias a que soslaya otros derechos y con la que la plebe más recalcitrante y adulterada, se recrea y se cree libre de “hilos”; pues, si siguiéramos sus dictados al pie de la letra, tan solo seríamos capaces de exportar del mundo virtual al real el bastardo producto que se revuelve y se muestra más propio de una pelea callejera entre skins y rojillos, embozados y porculeros, con cócteles molotov y vallas volando: una guerra civil alimentada a fuego lento y con pizquitas de estupidez, intolerancia y violencia. Un plato riquísimo y de alto standing, vamos.

El derecho a tener voz se ha de identificar siempre con el derecho a presentar tus argumentos, a debatir y a encontrar cauces concertados de solución a los problemas que nos acucian como sociedad. Sin embargo, ese derecho postizo que proclamamos dichosos en las RRSS, como logro supremo de nuestra patética generación (o civilización), no es más que un engendro que crece sin control como un Tetsuo en el estadio olímpico de Neotokio; pues el uso de la palabra para EXPRESAR (no para aullar) una opinión (o cualquier otra cosa) política, religiosa, etc., tan solo obtiene por repuesta el insulto, la burla y el escarnio, el ruido de armas más fáciles de emplear que la razón y la elocuencia. Quien acude al “torneo” con las galas de estos complejos usos se queda solo ante una banda de hooligans o abogados de la Inquisición que le tachan a uno de la lista o permiten vivir según escuchen (lean) lo que quieren o no escuchar. No hay lugar para más, pues salirse de esa norma democutrecrática tan honestamente marxista, pensar diferente, es de fascistas (o calificativo que case más con la ideología de cada cual) y a esos hay que machacarlos, descuartizarlos, pues la turba siempre tiene razón aun cuando se mancha las manos de sangre y mierda.

Poco (nada) importa que la tesis de los hooligans vaya justo en contra de toda lógica razonada, que sea una visión que se desmorona con solo pensar un segundo (por mucho que cueste dedicar a tal aburrimiento tan corto espacio de tiempo), algo de lo que se da perfecta cuenta cualquiera que haya logrado adquirir en su formación algo más de un dedo y medio de frente, pues es una simple barbaridad que se defiende tan solo a través del griterío que entona la ignorancia.

¿Cuántas veces hemos leído o escuchado la opinión de alguien en las RRSS, la cual ha sido respondida, que no refutada, con una febril y violenta fórmula del ¡que se calle la boca!? Pues yo creía que todos poseíamos ese cacareado derecho a tener voz; sin embargo, esta figura legal tan curiosa, al contrario que otros derechos legítimos que terminan cuando comienzan los derechos de los demás, encuentra coto cuando se topa con la obligación de no pensar en un color diferente, de no comulgar algo que vaya en contra de los gritos de unos pocos que suenan como muchos y que se consideran sabios por eso de la sabiduría popular, mas dudo que estos individuos se merezcan estar relacionados con tan antiguo y respetable término.

Quizá la muestra más estúpida y patente de lo que trato de comentar en este artículo, por simple anécdota de éstas que merecen su lugar en el éter por su simpleza, la haya sufrido la presentadora Tania Llasera, quien hace nada ha sido madre de un niño, al que ha querido llamar José Bowie (nacido la misma semana en la que conocíamos del óbito de David Bowie) y el muro de Twitter (y supongo que otro tanto en otras redes), donde esa sabiduría popular y democrática se corre de gusto, se vio inundado por burlas, sandeces e insultos dirigidas a la reciente mamá y, por si no fuera bastante esto, contra el inocente e inconsciente neonato, predeciéndole a éste, con gozo absoluto y salvaje, una vida de constante sufrimiento y sometimiento al bulling en su etapa escolar (Erasmo de Rótterdam estaría más que orgulloso de dedicaros una tesis y su correspondiente elogio). Supongo que a los que habéis llevado el tema a ser trending topic con vuestras becerradas se os pondrá dura como el cemento o el coño se os derretirá riéndoos de un crío recién nacido o de una mujer que tan solo quería recordar a un cantante que, levantando tan solo una ceja, hizo más que todos vosotros en todo vuestro prescindible trasiego por este paciente planeta. 

En fin. Derecho a tener voz que se confunde con la obligación a ser censurado, insultado y acosado; algo que ya comienza a verse en las calles.

Lectura de 9 de Febrero de 2016 a las 1200 horas



  • Barómetro: 754 (Variable). Lloviendo
  • Termómetro: 12º
  • Higrómetro: 55%

9 de Febrero de 2016





lunes, febrero 08, 2016

Mimizuka, el monumento olvidado de Kioto (artículo en Historia Rei Militaris)


Parece que he cogido carrerilla y ya se ha publicado otro artículo mío en la web Historia Rei Militaris.

En esta ocasión he dedicado mis palabras a un monumento harto olvidado en el lugar donde se erigió. Podría explicarse por varios motivos, pero nosotros tan solo pretendemos hablar de su génesis y realidad: Mimizuka.

Lectura de 8 de Febrero de 2016 a las 1200 horas



  • Barómetro: 754 (Variable). Encapotado
  • Termómetro: 10,5º
  • Higrómetro: 55%

viernes, febrero 05, 2016

Poonam Jhawar nos trae aires exóticos


Lectura de 5 de Febrero de 2016 a las 1200 horas



  • Barómetro: 761 (Variable). Estelas de vapor
  • Termómetro: 10,5º
  • Higrómetro: 55%

jueves, febrero 04, 2016

«Volunteers» Jefferson Airplane



Look what's happening out in the streets
Got a revolution Got to revolution
Hey I'm dancing down the streets
Got a revolution Got to revolution
Ain't it amazing all the people I meet
Got a revolution Got to revolution
One generation got old
One generation got soul
This generation got no destination to hold
Pick up the cry
Hey now it's time for you and me
Got a revolution Got to revolution
Come on now we're marching to the sea
Got a revolution Got to revolution
Who will take it from you
We will and who are we
We are volunteers of America

Lectura de 4 de Febrero de 2016 a las 1200 horas



  • Barómetro: 762,5 (Variable). Despejado
  • Termómetro: 11º
  • Higrómetro: 55%

4 de Febrero de 2016





miércoles, febrero 03, 2016

La diosa Benten, protectora de las gentes de la mar en Japón

Preciosa representación artística de la diosa Benten
a lomos de su marido.
El antiguo reino del Sol Naciente despertó y alimentó la imaginación y los sueños de grandes navegantes y aventureros. No solo les maravillaba a estos la posibilidad de dar con míticas fuentes de riqueza que describiera (sin haberlas visto jamás) Marco Polo; sino la perspectiva de descubrir una cultura aislada y avanzada, que parecía superar a la china y, por supuesto, a cualquiera de las descubiertas en el Sudeste asiático hasta el momento.

Cuando se restablecieron relaciones diplomáticas y comerciales entre Japón y el resto del planeta, a partir de 1854 y tras más de dos siglos de Sakoku*1, no fueron pocos los antropólogos y cazadores de tesoros inmateriales de Occidente que se alistaron gozosos a la cruzada de descubrir y compartir todos y cada uno de los entresijos de la Historia y la Religión de este esquivo Imperio. Se puede encontrar muchos autores que se dedicaron a esta tarea con ahínco, sobre todo aquellos enamorados de la singular y extraordinaria mitología nipona; pero también otros muchos entendidos que, conforme a su marcada y subjetiva opinión decimonónica y racista de supremacía occidental, tildaron a la tradición del Japón de poco menos que un cuento de viejas al que no había que prestar la más mínima atención, pues tan solo estaba provista de unos mitos pobrísimos y poco desarrollados en comparación, cómo no, con la helena. A estos hombres de amplia cultura y conocimiento del mundo antiguo (algo que no se lo podemos negar, a pesar de todo) se les antojaba ridículo que los nipones contaran con dioses y espíritus para cualquier objeto, momento y situación. Ridículo y digno de burla mientras uno se atusaba los bigotes y sostenía, con desdén ensayado, una copa de coñac.

De la miríada de dioses del Japón observados con microscopio, debemos destacar en nuestro blog a la diosa Benten, que es considerada como divinidad del mar, aunque no estamos muy de acuerdo con tal aceptación; más bien la deberíamos considerar como un ente protector de las gentes que viven en las riberas del mar (aunque, como Kami*2, protege a todo japonés).

Benten, o Benzaiten, es la única fémina que podemos encontrar en el gozoso grupo de las siete deidades de la Buena Fortuna o de la Felicidad (Shichi Fukujin). La podemos comparar, en nuestro acervo cultural mediterráneo, con importantes figuras como Venus (no así con Poseidón) o Mnemosina, la madre de las musas; siendo que, en nuestra tradición cristiana, se la podría identificar con la Virgen del Carmen. Esta divinidad representa, de este modo, a la bondad, el amor, la fertilidad y el agua, pero también a la elocuencia, la música, la literatura y la belleza, pues es madre de quince divinidades que presiden las artes, ciencias y oficios.

Esta diosa, de origen hindú y que toma como referencia a Saraswati (que significa Río Sagrado), arraigó en el acervo religioso nipón gracias al budismo, una de las dos corrientes filosóficas que entraron en el archipiélago a partir del s. VI, modificando el credo original sintoísta. Su representación clásica es la de una mujer joven y bella, a lomos de un dragón blanco, quien es su marido, y que toca un instrumento de cuerda como es la biwa (lo cual comparte con Saraswati). En ocasiones la vemos con ocho brazos, portando en seis de sus manos un objeto o arma como los que siguen a continuación: una espada, un arco con su carcaj, una rueda, una llave y un hacha; siendo, de tal guisa, venerada por los samurái bajo la advocación de Happi Benzaiten.

Grabado que representa a Benten y a Hotei.
Según las escrituras, es la tercera hija del rey dragón de Munetsuchi (Lago sin corazón, que se haya, según el credo budista, en el centro de la Tierra); y a nivel celestial se le atribuyen acontecimientos astronómicos como son el avistamiento y observación de dos cometas hacia los años de 552 y Diciembre de 593 d. C.*3

Su relación directa con la mar deviene de su propia leyenda*4 y de su cercanía a los ofidios y a los dragones, estos, a su vez, vinculados a ríos y océanos (aunque también la vemos acompañada de tortugas y zorros blancos). 

En aquellos tiempos vivía el terrible dragón de Chikubu-shima, que se ocultaba en las profundidades de su cueva subacuática, de la que emergía tan solo para saciar su grosero apetito con la carne de los niños de la población de Kanagawa, en la isla de Enoshima. Benten, apostada en las almenas de su castillo celestial, fue testigo de tales tropelías y decidió intervenir; pero al contrario que se podría esperar en un relato occidental, la buena diosa se compadecía también del dragón, cuyo carácter lo había condenado a la soledad y a ser odiado tanto por hombres como por dioses.

Con buen tino, la diosa Benten fue al encuentro del dragón, a quién se ofreció como esposa para que pusiera fin a tanta matanza. La bestia cayó enamorada de la hermosura, elocuencia y bondad de la deidad, y aplacó su hambre y ferocidad, avergonzándose de los males que había provocado.

Unidos en matrimonio, el dragón acompaña a su amada en todo lo que disponga, siendo su residencia actual la colina tatsu-no-kuchi yama.

En honor a Benten y su marido se levantan tres templos principales en la ribera de las islas de Enoshima, Chikubu e Itsukushima, siendo punto de oración para las gentes del mar; pero donde también se les venera también como deidades del amor con las que hay que tener mucho cuidado, pues Benten, por ejemplo, es benévola, pero también muy celosa.

La festividad en honor a Benzaiten se celebra en lo que sería el solsticio de verano nipón, concretamente en el séptimo día y séptimo mes de su particular año, junto con la del dios Susanoo*5, cuando las estrellas Altair y Vega*6 se encuentran en el cielo. Resulta curioso que la festividad religiosa, con procesión incluida, es muy similar a la que podemos observar en el día de san Roque con su encuentro con la Virgen María y otras tradiciones cristianas.

Lectura de 3 de Febrero de 2016 a las 1200 horas



  • Barómetro: 763 (Variable). Cúmulos
  • Termómetro: 12º
  • Higrómetro: 55%

martes, febrero 02, 2016

«Sexualidad en la guerra civil española», mi último artículo en la web HRM



Hacía mucho tiempo que mantenía una escandalosa sequía de colaboraciones con cualquier plataforma y medio. Supongo que forma parte de la forma de ser de cada cual, siendo que, en ocasiones, me parezco más al Guadiana que a un río de pensamientos y escritos normal, corriente y moliente.

Como me debo a mis lealtades, he retomado mi línea de colaboración con la web Historia Rei Militaris, de sobra conocida aquí, para lo cual he dedicado un artículo que resume, a su vez, otro publicado en una revista de la conocida como España Roja hace 79 años  y dedicado a un tema tan espinoso como cotidiano: la problemática sexual del soldado en campaña.

Espero que disfrutéis de esta pequeña delicatessen del Pasado.

Lectura de 2 de Febrero de 2016 a las 1200 horas



  • Barómetro: 761,5 (Variable). Nimbostratos
  • Termómetro: 12º
  • Higrómetro: 55%

lunes, febrero 01, 2016

Días después de la muerte de David Bowie

Aunque la colección no es muy extensa, podemos
asegurar que en casa nos encanta David Bowie y Queen
El agua posee un comportamiento propio y determinado para cada tipo de situación a la que se vea expuesta. Es algo vivo; mucho más que la simple conjunción de un átomo de oxígeno con dos de hidrógeno, aunque solo apreciable a través de la lente de un potente microscopio.

Otro tanto parece suceder con las lágrimas (al fin y al cabo, ¿acaso no son acuosos y mudos chivatos que desvelan nuestros verdaderos sentimientos?), que se precipitan al vacío, tras recorrer el largo camino de las mejillas con su código interno y secreto. ¿Cuántos tipos de lágrimas puede haber? Tantos como momentos en nuestro transcurso vital; todos ellos imposibles de clasificar de forma objetiva; y que permiten que conozcamos, solo entonces, la verdadera dimensión de nuestro ser interior. Muchas veces basta con una sola frase para comprender que lo que, por ejemplo, acabamos de perder, sí nos importaba o lo echamos en falta.

El pasado 10 de Enero se apagó la llama (pero no la voz) de David Bowie. Me enteré poco más sentarme delante del ordenador, al entrar en Twitter, la mañana del 11. 

Siempre que aparece el nombre propio de un personaje conocido en la columna de trending topic, se desenrosca y libera dentro de nosotros la sombra vaporosa y mustia de una premonición de muerte, como si esta red social tan solo tuviera como función práctica la de servir de muro de esquelas con preaviso para Morta. 

Por un momento, y antes de pinchar en el enlace directo, en mi inocente falta de conocimiento, pensé (quería pensar) que sería una noticia relacionada con su último trabajo, el LP «Black Star», pero en el fondo sabía que lo que se anunciaba sería algo más oscuro y triste. Era obvio si se prestaba la suficiente atención a los dos últimos videoclips que David dejó: no se me pasó desapercibido ese astronauta (¿el mayor Tom? Yo diría que sí) reducido a huesos enjoyados. Poco importó mi escaso tino con el inglés hablado, que tan solo me permitió recoger del suelo de mis pabellones auditivos inconexas frases y mensajes interrumpidos hasta que me llegó directo desde el Reino Unido el compact disc.

Y cuando confirmé mis temores ante el ordenador, no me asombró que una lágrima hiciera tan penoso camino desde mi corazón para brotar por mis ojos y evaporarse al entrar en contacto con el aire.

Me di cuenta de que desde hacía años tan solo escuchaba reiteradamente a David Bowie a través de los altavoces, y fui plenamente consciente de que perdía algo que siempre estuvo ahí, muy lejos, en el territorio de lo desconocido e inalcanzable. Algo que importaba.

Pasan tantas veces estas desgracias… Da lo mismo que hayas sufrido dolores más intensos y cercanos. El dolor siempre nos retuerce y nos domina. Uno nunca se acostumbra.

Cuando falleció Freddie Mercury sentí un vacío menos profundo; cuando sucedió, yo tan solo tenía 10 años. David Bowie me dio el suficiente tiempo para crecer a su sombra y ahora soy un hombre de 35 años.

Así es como respondí a la pregunta de si me gusta más Queen o David Bowie; así de simple.

Uno nunca se acostumbra a la pérdida, pues aprender a vivir con ello no supone haber adquirido rutina alguna. Y es extraño que David Bowie esté ahí, desplegando sus alas y susurrándome al oído: «Soy para ti más de lo que creías. No soy un simple entretenimiento, música de fondo. Tengo mi sitio, pequeño, pero me conformo, pues tú aprecias lo que he hecho en vida y eso me hace inmortal más allá de los discos, los videoclips y los pósters; más allá de Todo. Estoy en tu recuerdo, en los segundos que has dejado escapar junto a mí».

Soy consciente de esta pérdida, de ese hombre, pues ya no me queda ni ápice de ese niño que en 1991 se maravillaba al pulsar el play del radiocasete y escuchar las dos cintas con los Greatets Hits II de Queen; que se atrevió a llevar esa, entonces, pasión infantil por la música que desconocía hasta las aulas (aunque fueran de manualidades) en las que sufría penitencia escolar y que no fue, por el contrario, capaz de defender a Freddie ante los constantes ataques y burlas de ciertos compañeros y la indiferencia de los profesores, que miraban hacia otro lado; todos ellos riéndose de los gorgoritos en falsete del cantante en ciertas piezas y de que «no era más que un maricón sidoso» (éramos críos de colegio católico de la época). Y me avergüenzo hoy día de mi propia cobardía al ir en silencio hasta el aparato, sobre la mesa del profesor, y recuperar la cinta para solo verla girar en la seguridad de mi hogar, tan solo para mí.

Me pregunto si durante estos días habrá otro niño como lo fui yo, que está pasando algo parecido tras la muerte David Bowie, en un mundo en el que esa voz no tiene cabida pues la mediocridad lo ha corroído.

A David (y a Freddie) este mundo se le quedó muy pequeño hace mucho tiempo; y nosotros nos hemos quedado para comprobar que es cierto.

Lectura de 1 de Febrero de 2016 a las 1200 horas



  • Barómetro: 763 (Variable). Nimbostratos.
  • Termómetro: 12º
  • Higrómetro: 55,5%

1 de Febrero de 2016





viernes, enero 29, 2016

Instancia de la voluptuosa Sophie Dee

Lectura de 29 de Enero de 2016 a las 1200 horas



  • Barómetro: 762 (Variable). Despejado
  • Termómetro: 11,5º
  • Higrómetro: 55%

jueves, enero 28, 2016

«Magic Man», Heart



Cold late night, so long ago
When I was not so strong, you know
A pretty man came to me
Never seen eyes so blue

I could not run away
It seemed we'd seen each other in a dream
It seemed like he knew me
He looked right through me
Yea

Come on home, girl
He said with a smile
You don't have to love me yet
Let's get high awhile
But try to understand
Try to understand
Try, try, try to understand
I'm a magic man

Winter nights we sang in tune
Played inside the months of moon
Never think of never
Let this spell last forever

Well summer love, passed to fall
Tried to realize it all
Mama says she's worried
Growing up in a hurry
Yea

Come on home, girl
Mama cried on the phone
Too soon to lose my baby
Yet my girl should be at home
But try to understand
Try to understand
Try, try, try to understand
He's a magic man, mama
Aaa
He's a magic man

Come on home, girl
He said with a smile
I cast my spell of love on you
A woman from a child
But try to understand
Try to understand
Ohh ohh
Try, try to understand
Try, try, try to understand
He's a magic man
Oh yea
(Ooh)
He got magic hands

Aaa
Aaa
Aaa
Aaa

Come on home, girl
He said with a smile
You don't have to love me yet
Let's get high awhile
But try to understand
Try to understand
Try, try, try to understand
He's a magic man
Yea ohh

Lectura de 28 de Enero de 2016 a las 1200 horas



  • Barómetro: 759,5 (Variable). Estratocúmulos.
  • Termómetro: 13º
  • Higrómetro: 55%

28 de Enero de 2016






miércoles, enero 27, 2016

Magallanes y la «Victoria» rumbo a Venus

Parche de la misión STS-30
Ya que le hemos dado comienzo nuestra colección de parches de la NASA que tengan relación con la Historia de la navegación y otros elementos navales, con la misión STS-30, ésta ha de continuar, pues no esperaremos para ello dos décadas, como sucedió entonces en la Historia que ahora analizamos.

Tenemos que dejar bien atrás en el tiempo al programa Apollo y meternos de lleno en los vuelos de los transbordadores espaciales, en concreto, del Atlantis y la misión STS-30, que supuso un conjunto de hitos en la carrera espacial reciente. Por un lado, era la primera vez que se volvía a incluir a una mujer en la tripulación de un transbordador desde el desastre del Challenger en 1986; por otro lado, esta misión fue pionera al lanzar por primera una sonda, la Magellan, desde el mismo transbordador, el 4 de Mayo de 1989.

La sonda Magellan, que llegó a la órbita de destino el 10 de Agosto de 1990, tenía como cometido el cartografiar la superficie del planeta Venus mediante un sistema denominado synthetic aperture radar (SAR) y determinar su perfil topográfico: formas terráqueas, capas tectónicas, procesos de impactos, erosión, procesos químicos; y realizar un modelo del interior  de Venus. El artilugio confeccionó una colección de 4.225 imágenes SAR de áreas de 20 km. de ancho por 17.000 km. de largo, a una resolución de 75 mpx., y demostró que el 85% de la superficie del planeta está cubierta por fluidos volcánicos, a una temperatura máxima de 475º C y con una presión atmosférica de 92 bares, siendo su campo magnético muy fuerte.

En cuatro años completó cinco ciclos, completando la cartografía de la superficie y del campo gravitacional, pero su misión quedó interrumpida de forma drástica el 12 de Octubre de 1994, cuando se perdió todo contacto con la nave. Tan solo un día después se dio por perdida la sonda de forma irremediable. Sin embargo, dicho «desastre» no fue una sorpresa para el Laboratorio de motores de propulsión de la NASA, pues éste modificó intencionadamente su órbita para que entrara en la atmósfera del planeta y recopilara más datos. La sonda Magellan es considerada como el primer aparato espacial estrellado contra la superficie de un planeta extraño a la Tierra de forma programada.

La sonda Magellan saliendo de la bodega del trasbordador Atlantis
El parche de la misión STS-30 resume bastante el espíritu y naturaleza de la misma. Siendo que Fernao de Magallanes da nombre a esta sonda, la cuarta y última del proyecto de exploración de Venus, era obvio que la nao Victoria ocupara un espacio de honor en el parche diseñado para la ocasión, sobre el que apreciamos a los planetas Tierra y Venus, enlazados por una línea roja que simula el viaje de la sonda Magellan. A la izquierda están el sol y Mercurio y varias estrellas, siete en total, que, como viene siendo habitual, corresponden a cada uno de los siete puestos de la dotación de Atlantis, siendo que la formación de cinco astros representan a la constelación de Casiopea y a la (para la ocasión) reducida tripulación del vuelo STS-30, compuesta por David Walker, Ronald Grabe, Norman Thagar, Mary Cleave y Mark Lee, todos ellos diseñadores de esta insignia.

Tripulación de la misión STS-30

Lectura de 27 de Enero de 2016 a las 1200 horas



  • Barómetro: 759,5 (Variable). Altocúmulos
  • Termómetro: 13º
  • Higrómetro: 55%

martes, enero 26, 2016

Guardia de cine: Reseña a «Perdida»

Título original: Gone Girl. Año 2014. Nacionalidad EEUU. 149 minutos. Género: Drama/Misterio. Dirección a cargo de David Fincher. Guión a cargo de Gillian Flynn. Elenco: Ben Affleck, Rosamund Pike, Neil Patrick Harris.

Ésta es una película que te machaca del mismo modo que si no fueras otra cosa que un sparring forrado con cinta americana. A cada puñetazo que encaja en tus costillas mentales, hace desprender de ellas tus ideas preconcebidas que atesoras, acumulándolas como hojas muertas y putrefactas a tus pies. Al final, tras el postrero golpe, te deja totalmente hueco; te embarga el terror de una inusitada desnudez interior. Te has quedado mudo; solo te resta una palabrita rebotando contra las paredes de tu cráneo: Estupefacción.

Es una historia que para nada era la que tenía en mente gracias a su no muy acertada campaña de marketing. Me esperaba algo mucho menos tenebroso y ha sido una grata sorpresa el que me atropellase frente a la pantalla en mitad de la noche; un relato que habría hecho las delicias de Patricia Highsmith y en el que se critica con ferocidad varios aspectos de nuestra sociedad actual, tan vulnerable (posición ocupada de buen grado) ante la manipulación externa llevada a cabo por los heraldos de la difusión de información, que modifican nuestra opinión a mamporro de mando a distancia. Pero también es una denuncia ante la insensatez y también manipulabilidad de esos medios por parte de terceros con menos escrúpulos, simples ciudadanos de a pie que conocen las más oscuras reglas del juego. Aunque, quizá, la alarma que trona con más fuerza es aquella que surge del fondo abisal de las relaciones personales y en las consecuencias que produce un inocente aleteo de mariposa conjugado con la ya referida manipulación, dejando a un integrante de la pareja en una incuestionable e inamovible posición de víctima y a la otra de verdugo; así como la que critica la visión noña del noviazgo eterno.

Las mentiras, el rencor, los remordimientos, el afán de protagonismo y el desperezamiento de una psicopatía latente surge por doquier, en medio de la vorágine que crea una sociedad sorda que grita amparada por un contrato social, pero que disfruta con impúdico, regocijante y sádico pasatiempo del linchamiento colectivo y de la adoración a nuevos dioses de carne y hueso en templos de rayos catódicos y pantallas planas.

Mazazo tras mazazo, la historia va formando un nudo en la garganta del espectador, que le priva de gritar a los cuatro vientos la verdad pues a nadie le importa; estamos sordos y nos contentamos con admirar el “fastuoso” final de cuento, con un castillo de pega al fondo, sonrisas exageradas y perdices envenenadas; con reflejos en una vida perfecta y perfectamente falsa.

Sin duda alguna, otro acierto para el Sr. Affleck, quien con sus limitadas dotes interpretativas ha conseguido un personaje ajustado, a semejanza de su Toni Méndez en Argo; y el guión, que he tenido la oportunidad de leer después y que está firmado por la propia autora de la novela, es simplemente sublime en potencia, aún cuando le puedes buscar varias patas al gato en el aspecto policial y, a nivel más trivial, a los diálogos entre los protagonistas principales, sobre todo en su época de noviazgo, haciéndote la pregunta de si hay alguien hable así.

El ambiente de la película es correcto, más centrado en interiores, aunque no llegue hasta nosotros y con claridad el acoso “a la americana” contra el protagonista, pero está ahí detrás, con su zumbido constante y odioso.

La historia, rebosante de hiel y giros inesperados, se desenvuelve como una bomba de racimo que se precipita sobre nuestra corteza cerebral para devastarla por completo. Negra y de matrícula.

Lectura de 26 de Enero de 2016 a las 1200 horas



  • Barómetro: 760 (Variable). Altostratos
  • Termómetro: 13º
  • Higrómetro: 55%

26 de Enero de 2016





lunes, enero 25, 2016

Relato corto: «Rulfo»

Rulfo era uno de esos perros de raza imposible de averiguar, incluso para los más avezados y sobrados de horas en este digno campo, dando lo mismo el esfuerzo y ganas que empeñara en tal empresa. Por supuesto, Rulfo no era uno de aquellos que, por casualidad, se pasean bajo las faldas de las engalanadas damitas de alto copete, ni de los que son objeto de misterioso deseo para envidiosos, jueces y curiosos; pero, ¿acaso eso le importaba a Manuel? Nada en absoluto. Rulfo era un buen amigo; su mejor amigo.

Tenía el pelaje corto y de color castaño, de hocico a tope de la cola. Tan solo su trufa y sus pupilas oscuras variaban la tonalidad general de su cuerpo, con una brillante y agradable nota de docilidad. Sus ojos siempre tristes y melancólicos lloraban una pena de esas que el sufriente se guarda para sí con falsa avaricia, pues es incapaz de hacerse entender; y que no mermaban la impresión honda que causaban a su dueño y amigo, aún cuando movía su rabo como las aspas de un ventilador a punto de reventar. Una tristeza inexplicable a la vera de su cazo, recibiendo mil y una carantoñas cuando el sol se ocultaba o saltando, de cubierta en cubierta y con una gracilidad asombrosa, hasta llegar al castillo de proa del pesquero Señora de Marineda, en el que Manuel y Rulfo salían a faenar cuando la mar lo permitía.

Allí, el perrito, desde la amura de la pequeña embarcación, se dejaba la garganta raspada con sus ladridos, llamando a bordo a toda la tripulación. Era feliz a pesar de sus ojos pequeños, negros y afligidos.

Cuando el pesquero salía del puerto, Rulfo se pasaba las horas apostado, cuan serviola; pero en vez de otear el incierto horizonte, escudriñaba las profundidades del océano, esperando a que ese espejo oscuro le devolviera reflejos grises pálidos que advertían de la llegada de los juguetones delfines. Los cetáceos también buscaban a aquel animal de color castaño que brincaba y les ladraba en cuanto los divisaba. Manuel se preguntaba si tal vez los delfines serían capaces de entender a Rulfo.

Cada día era diferente pero igual al anterior y Manuel no supo ver que Rulfo iba envejeciendo con rapidez. Cuando quedó a su cuidado, años atrás, el perro había dejado de ser un cachorro; pero llegó la madrugada en la que Manuel no tuvo otra que llevar a Rulfo en brazos hasta su puesto en el castillo de proa: parecía haber envejecido en una sola noche todos los años que había logrado esquivar, como si el peso del Tiempo hubiera caído de un golpe, arrollando en sueños al pobre can.

Lo más penoso fue comprobar que Rulfo ya no buscaba a los delfines y que tan solo ansiaba la relativa seguridad del puente, levantando su angulada cabeza de vez en cuando para contemplar un horizonte cuyos secretos nunca más le interesarían. Ya tan solo quería de la mar la caricia de la brisa sobre su corto pelaje.

—Tan solo es un chucho callejero. Joder, no te compliques, amigo mío —gruñó con desdén Fermín, su mejor amigo entre los hombres que formaban el corto rol del Señora de Marineda.

Manuel tan solo buscaba un poco de apoyo en aquellos momentos en los que veía cómo la vida de su querido Rulfo se iba apagando, pero se encontró con que sus penas aguaban los comentarios socarrones referidos al lamentable juego del equipo de fútbol local en su último partido; el único tema que interesaba entonces. Sus palabras, allí, estaban de más.

El viejo marinero apartó de sí el vaso de vino de garrafa, que le supo más avinagrado que de costumbre; se levantó de su taburete y arrojó un par de monedas sobre la pegajosa mesa para, acto seguido, largarse de la Taberna del Manco para buscar mejor compañía.

Nadie osó frenarle, ni tan siquiera Fermín, que se limitó a encogerse de hombros y a hundir el morro en su vaso. El incidente tan solo produjo un vacío de duración infinitesimal en el normal devenir de la taberna, sin llegar a acallar las conversaciones y el tintineo de la loza y el cristal en el fregadero. La radio chisporroteaba histérica, reproduciendo la voz de un locuaz pero repetitivo locutor, como si no fuera la cosa con él, lo cual era también verdad.

En la Taberna del Manco nadie sabía de la enfermedad de Manuel.

Fuera, en la calle y frente a la puerta de la bulliciosa taberna, sentado sobre sus cuartos traseros y haciendo guardia, aguardaba el viejo Rulfo al viejo Manuel. El animalillo tiritaba de frío, pero ni un gemido se escapaba por entre los huecos que algunas piezas caídas habían dejando libres en su dentadura; daba lo mismo el tiempo que estuviera allí o cuánto descendiera el mercurio: la espera sería siempre insoportable, añadiéndosele así gramos de tristeza a sus ya cargados ojos, pero Rulfo nunca se quejaba.

Manuel se agachó y cogió con ambos brazos a Rulfo. Pesaba y mucho. El dolor se ramificó en las extremidades y a todo lo largo de molida espalda del marinero. El hombre lo ignoró como pudo y cojeó hasta su pequeña casucha, con su amigo a cuestas.

Rulfo dormitaba tranquilo cuando los pasos de Manuel los llevaron escaleras arriba, hasta el cuarto gélido donde esperaba una cama aún más gélida.

Por una noche, Manuel permitiría que Rulfo durmiera con él bajo las sábanas y mantas; así que, con sumo cuidado, dejó al perrillo en el lado derecho del estrecho jergón y, luego, el hombre se metió de un salto, abrazándose a su fiel amigo casi diríase que desesperado. Manuel, en lo más hondo de su ser, sospechaba que se habían rubricado dos finales para aquella noche entre los agostos muros de la pequeña y oscura habitación.
  
—Tan solo es un viejo marinero; otra vida que se apaga. Joder, no te compliques, amigo mío.

Lectura de 25 de Enero de 2016 a las 1200 horas



  • Barómetro: 7595 (Variable). Nimbostratos. Lloviendo
  • Termómetro: 14º
  • Higrómetro: 55%

25 de Enero de 2016





viernes, enero 22, 2016

Instancia de Emma Leigh



Porque también nos gustan las pecosas

Lectura de 22 de Enero de 2016 a las 1200 horas



  • Barómetro: 758 (Variable). Nimbostratos
  • Termómetro: 12º
  • Higrómetro: 55%

22 de Enero de 2016



jueves, enero 21, 2016

«Take It Easy» Eagles



Well, I'm running down the road 
tryin' to loosen my load 
I've got seven women on 
my mind, 
Four that wanna own me, 
Two that wanna stone me, 
One says she's a friend of mine 
Take It easy, take it easy 
Don't let the sound of your own wheels 
drive you crazy 
Lighten up while you still can 
don't even try to understand 
Just find a place to make your stand 
and take it easy 
Well, I'm a standing on a corner 
in Winslow, Arizona 
and such a fine sight to see 
It's a girl, my Lord, in a flatbed 
Ford slowin' down to take a look at me 
Come on, baby, don't say maybe 
I gotta know if your sweet love is 
gonna save me 
We may lose and we may win though 
we will never be here again 
so open up, I'm climbin' in, 
so take it easy 
Well I'm running down the road trying to loosen 
my load, got a world of trouble on my mind 
lookin' for a lover who won't blow my 
cover, she's so hard to find 
Take it easy, take it easy 
don't let the sound of your own 
wheels make you crazy 
come on baby, don't say maybe 
I gotta know if your sweet love is 
gonna save me, oh oh oh 
Oh we got it easy 
We oughta take it easy

Lectura de 21 de Enero de 2016 a las 1200 horas



  • Barómetro: 753 (Variable). Nimbostratos
  • Termómetro: 11º
  • Higrómetro: 55%