miércoles, septiembre 18, 2019

Cuarto Milenio y el triple crimen de Alcacer

La decimoquinta temporada del programa de televisión conducido por Íker Jiménez, Cuarto Milenio, arrancó con fuerza con una emisión en directo y  un tema que marcó época en la Historia reciente del crimen nacional: el secuestro, violación, tortura y asesinato de Miriam García, Toñi Gómez y Desirée Hernández en 1992, las conocidas como “Niñas de Alcacer”. Hechos que acontecieron cuando yo contaba once años, lo cual justifica que mis recuerdos de aquella sean fragmentarios e, incluso, erróneos. Sí me acuerdo bien de que todo que acabó como un culebrón donde campaban a sus anchas la más vergonzante fantasía y el más bajo morbo en las bocas de muchos adultos y en las fértiles mentes de los prepúberes entre los que me encontraba. Aquellos eran tiempos en los que el terror (y la chabacanería) se retransmitía sin filtros por televisión.

Por supuesto, no guardo el impacto propio de quien hubiera vivido esos instantes con madurez y conocimiento, pero sé que cuando se nombra Alcacer todo gira sobre un solo eje.

Jiménez arrancó con fuerza (y hasta con cuarenta y cinco minutos de reloj sin cortes publicitarios), aunque a mí si no me ponen OVNIs de por medio como que me pongo a otras cosas (gustos y disgustos). Se brindaba al espectador la posibilidad de interactuar con el programa por medio una encuesta harto simple de tan solo dos opciones, lo cual me hizo fruncir el ceño en ésta mi “primera vez”. Yo fui uno de los contados que clicó a contra corriente; fui uno de esos raros que votó por la versión oficial como la correcta en vez de por la “alternativa”, esa que es un cajón de sastre donde caben las más alocadas teorías, la cerrazón embrutecida, el sinsentido y, por supuesto, las medias verdades o las verdades enteras sin pruebas que las sustenten.

Voté en tal sentido condicionado por mi pericia. Me he vuelto cínico y poco amigo de las soluciones fáciles que suelen procurar las teorías de la conspiración, siempre rodeadas de gritos, focos, sofocos y colorido circense. No cierro mi mente a la posibilidad (o certeza) de que en los crímenes de Alcacer participaran terceros a los que no se ha podido identificar, pero no puedo unirme al coro griego y vociferante que tiembla de placer acusador al meter con calzador el elemento perturbador, al típico y tópico “poderoso”, al potentado, al terrateniente, al señorito, al tipo en la sombra, a quien sea a unos escalones por encima (mira que le tenemos tirria), reencarnación del mal absoluto, el único que, por su posición y condición, puede poseer y desarrollar una conducta sexual anormal y asesina. Ricos, políticos, gente de la alta sociedad, etc., como si el amable vecino de enfrente, ya esté cubierto de títulos o con mono de trabajo, no pudiera ser un depredador de niños o un monstruo de otra categoría; como si dentro de todo Dr. Jekyll no pudiera caber un Mr. Hyde

La propia sociedad, en su retorcida espiral de comportamiento, se pone en el caso de Alcacer (de nuevo) la venda y tira a matar hacia “poderosos” sin nombre como único medio posible de defensa psicológica ante un acto tan brutal. 

—Esto lo ha tenido que hacer gente diferente al común de nosotros —aulla la muchedumbre.

Y, ¿qué hay más diferente al común que ese arquetipo de “poderoso”, el supuesto responsable de todos los males de la Humanidad?

Es como si un par de demonios barriobajeros, anormales de cabo a rabo, no fueran capaces de cometer atrocidades, algo que chirría con nuestros recientes sinsabores con los escándalos de las constantes manadas de violadores. Que yo sepa, entre ellos no había potentados o nombres propios con contactos en el cielo y en el infierno.

Trazar un círculo protector está muy bien. No lo niego. Pero no podemos ser tan simplistas, tan dados a los ingredientes que nutren pasteles como el de la xenofobia, por ejemplo, pues todo lo malo nace, como pústulas, de esos extraños al común. No podemos ser todos tan blancos.

Habrá quién, llegado a este punto del artículo, me espetará, con mayor o menor saliva, mi ceguera supuestamente interesada ante las patas cojas de la instrucción judicial, de los vacíos y errores… y de esa mano negra que quiere echar tierra por encima del caso, incluso por medio de juego sucio contra los padres de las menores asesinadas. Y a ello opongo mi experiencia como miembro activo del sistema legal, que es donde está el quid de la cuestión y donde no cabe la ilustración de “barra de bar”.

Hace tiempo se agotó mi paciencia ante el desfile de clientes que braman ante el malfuncionamiento de la Administración de Justicia. Digo que se me agotó porque algunos supuestos son de todo menos razonables. Muchas personas emplean el rápido recurso de la “mano negra” o “intereses en la sombra” que justifican tal o cual retraso, resolución, decisión, etc.  Los hay que acusan al ministro del ramo de estar acosándoles pues no quiere que su caso se resuelva e impone que los jueces suspendan vistas por motivos falsos de enfermedad, etc. Es un ejemplo burdo, pero real, ante el que solo puedes poner cara de circunstancias. Pero no se puede confundir el “normal” malfuncionamiento de la Administración de Justicia con esas teorías en tinieblas que justifican absolutamente todo lo negativo de la existencia.

La Administración de Justicia española, tan formulista y decimonónica ella, como cualquier área del desarrollo laboral humano, está formaba por profesionales y chapuzas. Y como en cualquier otro ámbito,  hay excelentes y serios profesionales y  hay chapuceros negligentes y vagos, siendo que los aciertos y logros de unos quedan lastrados por los fallos voluntarios o involuntarios de los otros. Como en botica, hay quienes no dan, no quieren o no pueden (temporal o permanentemente) la talla; y en una instrucción como la del caso Alcacer se tuvo que dar la misma conjugación, más si cabe con una presión mediática impenitente y constante.

La conspiración que defiende el Sr. Fernando García, padre de Miriam, con todos los respetos que su persona y dolor merecen, no tiene porqué encerrar tejemanejes a nivel nacional para ocultar la identidad de unos supuestos verdaderos culpables que se embozan tras el dinero y la influencia. La conspiración, si existe, puede tener una respuesta como la que sigue: se está protegiendo la propia línea de investigación, así como a los miembros de la Policía judicial que participaron en la misma. La presión de los medios de información y la sociedad tuvo que ser de tal magnitud que no me extrañaría nada que en muchos autos y diligencias judiciales se crearan aberraciones contrarias al art. 24 CE y a la Ley de Enjuiciamiento criminal, algo que llevaría a la injustificable posibilidad de tener que retroceder hasta la casilla de salida. No hablo del tipo de errores que llevan a acusar a inocentes o a meros colaboradores dejando correr a los autores como liebres.

Quizá, si se sigue hurgando en la mierda, eso mismo que se le ha advertido al Sr. García, podría aflorar una coyuntura en las que los condenados tuvieran que ser reparados aún cuando toda prueba apuntase en su dirección, anulándose el procedimiento y la investigación, lo cual conllevaría a desechar cuanto hubiera en su contra.

¿Suena chapucero todo esto? Sí, pero creedme que en casos de delitos graves (homicidios, contra la salud pública, agresiones sexuales, etc.), un solo error en la instrucción, una sola vulneración del procedimiento puede hacer ganar la libertad al culpable más flagrante. Ese único detalle, esa aguja en el pajar, es lo que buscan los abogados más avispados y ahí es donde, a mi entender, podría estar la conspiración.

Deberíamos hacer un ejercicio de reflexión y dejar de ver los toros desde la barrera y opinar del torero. Ir más allá de la simpleza de los “hombres de negro”. Quizá deberíamos aprender de una vez que el coco puede ser de nuestra misma condición.

Lectura de 18 de Septiembre de 2019 a las 1200 horas



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martes, septiembre 17, 2019

Guardia de literatura: reseña a «El guardián entre el centeno»

Título original: «The Catcher in the Rye»
EDHASA, Barcelona.
Onceava edición: febrero de 2014
Traducción: Carmen Criado
ISBN: 978-84-350-0895-2
274 páginas
Salinger firma una novela inteligente, sincera y dura, dotada de una prosa nada rimbombante, pero inspirada e inspiradora, guiada por un ácido sentido del humor y de crítica social y humana

¿Qué es la adolescencia sino depresión, desorientación, confusión, alineación y desconexión? Todos hemos tenido que bregar esos años con mayor o menor gloria y soltura. Un periodo que no repetiríamos ni aunque nos fuera la vida en ello. Y eso mismo es lo que Salinger es capaz de atrapar en las páginas de su obra más reconocida, tomando “prestadas” las confesiones del joven Holden Caulfield. Éste, convaleciente de una enfermedad sobre la que derrocha pocos detalles, relata pormenorizadamente la cadena de hechos sucedidos durante los días previos al día de Navidad del año anterior, cuando recibió la nota de expulsión de Pencey, el último colegio que tuvo el disgusto de soportar, uno más en su particular cuenta. Holden podría haber agotado la estancia e irse embozado entre la masa de estudiantes que regresaba a casa por vacaciones, pero no. Así comienza a recorrer un tablero social desquiciante que lo conducirá a la escena penúltima, con su querida hermana pequeña, Phoebe, montada en un tiovivo. Holden ya no es un niño para montarse en una de esas atracciones, pero tampoco está al otro lado de la marca y reino de los adultos, de quienes solo recibe desprecio, humillación y estudiada conmiseración. (SEGUIR LEYENDO)

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jueves, septiembre 12, 2019

Guardia de cine: reseña a «Días de radio»

Título original: «Radio Days». 1987. 85 minutos. EEUU. Comedia. Dirección: Woody Allen. Guión: Woody Allen. Reparto: Mia Farrow, Dianne Wiest, Seth Green, Julie Kavner, Michael Tucker

Nostalgias al calor de la luz de la radio y de una época que Allen escribe con un excelente sentido del humor

La nostalgia es un enemigo sigiloso que es capaz de atacar por la espalda y derribar al más fuerte de los contendientes; que redobla sus esfuerzos cuantos más años va uno acumulando y las épocas de despreocupación van quedando atrás, amarilleando sobre la piel de los recuerdos. Es un adversario impío que nos confunde el discernimiento hasta el punto de sacar lustre a lo malo, remarcando las sucias sombras. La nostalgia es una mala puta que se agazapa en lugares y objetos que vamos reencontrando a lo largo del camino.

Para enfrentarse a ella lo mejor es recurrir tan solo a la frágil y maleable memoria, sin regresar a los escenarios físicos, pues repetir aquellas vivencias pueden ser decepcionantes; dejarla pasar. Debemos contentarnos con el resplandor, pero sin que no llegue a cegar. (SEGUIR LEYENDO)

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miércoles, septiembre 11, 2019

50 céntimos o dos reales de peseta de los años 1949 y 1963

Europa
Estado Español
50 céntimos o dos reales de peseta de los años 1949 y 1963
Ceca: Madrid
KM# 0776 y 0777
Grabador: Carlos Mingo
Diámetro: 20 mm
Peso: 4 gr
Canto: liso
Composición: Cu750 Ni250





Piezas de 1949 19-56 y 19-62, pertenecientes a mi colección privada

Quisiera dar comienzo a este nuevo hilo del blog, dedicado a la numismática relacionada con el mar, con la que es, para mí, la moneda más bonita de entre todas las que se puede encontrar relacionadas con esta temática y que, a buen seguro, sus formas les resultarán familiares a los más veteranos (y rondará más de un ejemplar en alguna hucha con reminiscencias infantiles). Me estoy refiriendo a la moneda de 50 céntimos o dos reales de peseta de los años 1949 y 1963.

La acuñación de esta moneda fue autorizada mediante Ley de 22 de Diciembre de 1949 (BOE nº 358, de 24 de Diciembre de 1949), disponiéndose la emisión de 150 millones de piezas de cuproníquel, con 750 milésimas del primera metal y 250 del segundo, con una tolerancia máxima del diez por mil. Su peso es de cuatro gramos, de forma redonda, con canto liso y un agujero central, siendo su diámetro de 20 mm.

En el anverso se hace honores a la Marina Española, con la inclusión de un ancla y una rueda de timón enlazadas; donde se añade la fecha oficial y el país, España. En el reverso se constituye el escudo de España despiezado en cuarteles, con el valor facial de 50 céntimos.

Como es común en las monedas de peseta, ésta de dos reales se emite durante distintos años que no son, obligatoriamente, los indicados en el exergo (parte inferior de la moneda (en esta ocasión, el diseño ha permitido colocar la fecha oficial en la esquina superior izquierda)), debiéndonos fijar en las estrellas que las acompañan:

1949: 19-51, E-51, 19-52, 19-53, 19-54, 19-56, 19-62
1963: 19-63, 19-64, 19-65

Respecto a las rarezas, en la 1949 19-51 las flechas están invertidas (mirando hacia abajo (KM#0776)) o existen algunas piezas sin taladro. En la 1949 19-52 hay quien ha dado con una con taladro descentrado o, en el caso de la 1963 19-63, con un rombo junto a la estrella “19”.

Las piezas que he incluido como acompañamiento gráfico del post formaron parte de la pequeña colección (apenas una docena) que mi madre guardó en una cajita de caudales sin saber que tendría un hijo que, tiempo después de haber desaparecido de las carteras de los españoles, se sentiría atraído por ellas. Motivo éste también que justifica que los dos reales den comienzo a esta particular exposición.

Lectura de 11 de Septiembre de 2019 a las 1200 horas



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martes, septiembre 10, 2019

Guardia de ensayo: reseña a «Cambiemos el mundo», de Greta Thunberg

LUMEN
(Penguin Random House Grupo Editorial SAU)
Barcelona.
Primera edición: mayo de 2019
Traducción: Aurora Echevarría
ISBN: 978-84-264-0730-6
72 páginas
Un compendio estéril de discursos autoplagiados, un panfleto izquierdista de bajo octanaje, con el que no se aporta nada a la solución del problema y  se vende a precio de oro. El de Greta Thunberg es un fenómeno sobredimensionado, una discordancia con la que queremos acallar la conciencia culpable

No albergaba muchas esperanzas pero sí curiosidad por leer este libro. Y que apareciera entre las novedades estivales de la Biblioteca pública tuvo que ser una especie de señal. Tenía curiosidad y ganas por dar con esas palabras demoledoras pronunciadas por una audaz adolescente sueca, capaces de remover conciencias, pero…¿Debajo de qué alfombra he de buscar? Yo no las he encontrado. Solo he extraído sombras que en nada perturban a lo ya proclamado por Jacques Cousteau, Carl Sagan, Harry Harrison, David Bowie y tantos otros científicos, analistas, autores… desde hace más de cincuenta años, alertando de nuestros irreparables excesos medioambientales

¿Qué nos dice Greta Thunberg en este libro recopilatorio de sus intervenciones en diversos foros a lo largo del mundo? Nada salvo una estéril retahíla de reiteraciones circulares, de “copia-pega” de los mismos párrafos, letra a letra, coma a coma, discurso tras discurso, sin que nos dé oportunidad de asomar la nariz por encima del fango de unas ideas que presenta como soluciones, pero que solo representan el resultado deseado: una reducción drástica de la emisión de gases de efecto invernadero y la equidad contaminante que permita a los países subdesarrollados servirse de su cuota y procurarse infraestructuras y alcanzar un nivel tecnológico y social equiparable al nuestro. Sería lo deseable, pero no estamos en Jauja, donde todos los sueños se cumplen con solo pronunciarlos en voz alta. (SEGUIR LEYENDO)

Lectura de 10 de Septiembre de 2019 a las 1200 horas



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jueves, septiembre 05, 2019

Guardia de cómic: reseña a «Fahrenheit 451» adaptación autorizada de la novela de Ray Bradbury, a cargo de Tim Hamilton

Título original: «Fahrenheit 451;
the authorized adaptation»
2009 ZFILE inc., Nueva York
PENGUIN RANDOM HOUSE MONDADORI
Barcelona
Primera edición: febrero de 2019
Traducción: Carlos Mayor Ortega
ISBN: 978-84-663-4681-8
160 páginas
Hamilton se ve impedido de aportar algo diferente, de alejarse de la senda narrativa de Bradbury, por quien siente demasiado respeto; su trabajo resulta solo una adaptación fría

Mentar a Ray Bradbury es pronunciar un sortilegio que trae al recuerdo los lánguidos días de verano leyendo «Crónicas marcianas» o «El hombre ilustrado», compilaciones de relatos prácticamente anacrónicos ya cuando los descubrí, de astronautas en cohetes que llegaban a un Marte habitable y otras historias dotadas de una extraña y bella poesía en prosa que desnudaba a la Humanidad. Pero también a aquellos en los que devoraba «Fahrenheit 451», una novela que Bradbury dedica a su amor incondicional por los libros y las bibliotecas públicas, trasladando su horror ante la quema de libros en la Alemania nazi y en la Rusia de Stalin; ante el convencimiento de la posibilidad de un futuro donde ser feliz será obligatorio para la masa, la cual no ha de hacerse preguntas, tan solo debe vivir placenteramente, sin quebraderos de cabeza, sin libros que les devuelvan su humanidad. 

Una experiencia personal un tanto insólita y truculenta (Bradbury recibió el alto de un policía que le parecía sospechoso que alguien paseara de noche por una calle desierta), sirvió para un relato breve que terminó dando paso al personaje de Guy Montag, un bombero que, en vez de apagar fuegos, los provocaba a base de queroseno para arrasando bibliotecas privadas y prohibidas, expulsando de la vida de sus conciudadanos la sombra de la tristeza que unos inadaptados puedan crear con sus lecturas; un bombero que no se cuestionaba nada hasta que conoce a una extraña muchacha llamada Clarisse, quien remueve sus, en apariencia, férreos cimientos de servidor de una sociedad acomodada y estéril: “¿Eres feliz?” ¡Qué pregunta más absurda! Qué pregunta tan sencilla e inocente que esconde un puño de hierro que golpeará la conciencia de Montag con la fuerza de un tsunami. Su trabajo, la mujer que le espera en casa… ¿Acaso aquello era felicidad? ¿No será que era terriblemente infeliz y no se atrevía a decirlo en voz alta? (SEGUIR LEYENDO)

Lectura de 5 de Septiembre de 2019 a las 1200 horas



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martes, septiembre 03, 2019

Guardia de cine: reseña a «La amenaza fantasma»

Título original: «Star Wars Episode I: The Phantom Menace». 1999. 130 min. EEUU. Dirección: George Lucas. Guión: George Lucas. Reparto: Liam Neeson, Ewan McGregor, Natalie Portman, Jake Lloyd, Samuel L. Jackson, Ian McDiarmid, Ray Park, Anthony Daniels, Kenny Baker

Una película que ha mejorado con el paso de los años. No estuvimos preparados para un génesis con tantas capas

Ésta fue la llamada a marcar nuestra generación tras un insoportable parón datado en 1983, solo perturbado por ciertos guiños piadosos como el reestreno de la trilogía en 1986 y las nuevas y extendidas versiones cuando lo “digital” se hizo un vocablo muy familiar. Acudimos en avalancha a las salas de cine con más pájaros en la cabeza que sosegado y frío raciocinio, por lo que, tras dos horas pasadas entre paredes y ante una enorme pantalla, salimos decepcionados y hasta enojados. (SEGUIR LEYENDO)

Lectura de 3 de Septiembre de 2019 a las 1200 horas



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lunes, septiembre 02, 2019

Crucero 2019-2020


Tengo la cabeza en tantos sitios que el pasado 31 de Julio ni me di cuenta de que cerraba el crucero 2018-2019 sin una simple nota, emplazándoos para Septiembre. Quizá sea efecto de los años o que sigo al pie de demasiados cañones.

Esta nueva temporada va a traer algunos cambios organizativos y procuraré recuperar el espíritu original del blog: el coleccionismo. Debido a que hace escasos meses reavivé mi primitiva afición por la numismática, y tras años sin subir una solo post dedicado a un billete de banco de temática naval y/o marina, voy a ponerme con algunas piezas que he redescubierto tras desempolvar álbumes y toparme con la desagradable sorpresa de que las tenía archivadas en hojas de PARDO fabricadas con PVC. Me he tirado todo este verano dándole al algodón empapado en alcohol isopropílico para retirar de la superficie de todas las monedas el plástico que ha ido reaccionando con el metal, cubriéndolas de una sustancia pegajosa y verdosa. No ha sido plato estival de mi gusto y, ante mi desconocimiento inicial en tareas de limpieza, temí por la suerte de una colección que lleva conmigo desde que era niño.

Eso sí, ya os habréis dado cuenta de que las máquinas no son capaces de generar la velocidad de crucero de antes y seguiremos con contadas actualizaciones, aunque espero que haya, con los artículos dedicados a las monedas y otros, más que reseñas.

¡Pasaré lista!

Lectura de 2 de Septiembre de 2019 a las 1200



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