Intrigas internacionales, tráfico de armas y dobles identidades: El infiltrado lo tiene todo para enganchar, aunque no siempre lo consigue
La obra de John le Carré puede dividirse con relativa facilidad en dos grandes etapas. El punto de inflexión lo marca la publicación de La chica del tambor. Antes de ella, destacan la llamada Trilogía de Karla y un conjunto de novelas dominadas por la atmósfera opresiva de la Guerra Fría, donde la frialdad moral y política del enfrentamiento entre bloques impregna cada página. Después, y casi anticipándose a la caída de la URSS, el autor introduce nuevos actores en sus tramas, especialmente intereses privados que entran en conflicto con los servicios secretos británicos; así como el sol del Mediterráneo y el Caribe (pincha aquí para seguir leyendo)

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