miércoles, enero 28, 2009

La fantástica leyenda de los Mariño (contada por una Mariño)

No hace mucho que se cruzó nuestra popa una escritora de Arcade llamada Lidia Mariño, con la cual tengo una comunicación fluida y diaria. En medio de sus mails, en los que no para de chincharme, pues me terminó hablando del origen de su apellido, prometiéndome explicármelo de forma mas extensa. Esta es su historia:

Antes de adentrarnos en el mito y dejar volar nuestra fantasía, la escritora cree conveniente aportar unos cuantos datos geográficos, que nos ayudarán a la mejor comprensión de la historia.

El primer detalle geográfico a tener en cuenta es que nos encontramos en Galicia, tierra en la que todo es posible, en la que hasta las cosas más racionales contienen un trasfondo mágico: dólmenes convertidos en cuevas de los míticos “mouros”, castros celtas habitados por gente antigua de extrañas costumbres, tranquilos ríos que pueden convertirse en pozos sin fondo, y… sirenas que recorren la costas con sus cantos.

Concretamente, nos encontramos en la provincia de A Coruña. He escogido un mapa en el que se puede ver Porto do Son, que es donde yo nací y de donde es mi familia.

También se puede situar Monte Louro, que es un monte muy especial para mí. Está formado por dos montañas que conforman un perfil muy bonito (fíjate en la foto) pero lo mágico para mí, es que mi primo Diego (escribo primo porque es lo que es, pero siempre ha sido y será mi hermano) me dijo un día el piropo más bonito que me han dicho nunca acerca de mis labios, me dijo que eran como Monte Louro. Y desde entonces ha quedado instaurada la comparación. Cada vez que vemos o hablamos de Monte Louro, inmediatamente viene a nuestra memoria ese comentario. Fue algo muy bonito, fíjate, ¿no es un perfil hermoso?

Pero el lugar en el que va a desarrollarse nuestra historia, y que es el que tienes que buscar en el mapa, es la Isla de Sálvora.

Esta Isla es una de las tres integrantes del Parque Nacional de las Islas Atlánticas En ella quiere situar la tradición nuestros orígenes.

Y para recordarlos, hay a la entrada de la isla, una escultura de una sirena, con una placa que reza: “La sirena de Sálvora tuvo amores con un caballero romano naufragado en la isla. Nació un niño que se llamó Mariño...”

Intrigado, verdad? Pues vamos allá con la historia. Antes de comenzar decirte que como toda leyenda gallega de gran difusión, tiene varias versiones. La escritora se ha tomado la libertad de basarse en una de ellas, la más extendida, añadiéndole algunos detalles importantes mencionados en otras versiones. Ahora sí.

Cuenta la leyenda, que el misterioso caballero romano mencionado en la placa de la Isla de Sálvora, no era tal caballero romano, los iniciados aseguran que se trataba (cuídese el lector de mantener tan trascendental y antiguo secreto) del caballero Roldán, sobrino de Carlomagno. De este modo, Roldán no habría muerto en la batalla de Roncesvalles en el año 778, como asegura el poema épico “La Canción de Roldán”. Pues bien, en contra de lo que deberá afirmar públicamente, repito que no deberá creer semejante patraña, ya que la verdad es que Roldán, ciertamente malherido, consiguió escapar de la contienda, yendo a refugiarse a la mágica Isla de Sálvora. De hecho, cuentan que, en las noches de tormenta, aún se puede escuchar un ruido estridente en las inmediaciones de la isla que avisa a los marineros de los peligros del mar. Según dicen, el ruido procede del olifante que poseía el propio Roldán.

Una mañana, Roldán paseaba a caballo por la blanca playa al pie de las aguas cristalinas. De pronto, observó en la lejanía, lo que reconoció como un cuerpo de mujer tumbado en la arena. Intrigado, el caballero espoleó al animal para acercarse galopando al lugar en que se encontraba la joven. Al llegar al lugar, cual fue su sorpresa al constatar que se trataba de una sirena! No daba crédito a lo que veía. Era una hermosa mujer, de rostro angelical, turgentes pechos y esbelta cintura, que continuaba en una brillante cola de pez. Roldán quedó tan prendado por la belleza de la muchacha y por el candor de su mirada que, sin que ella le hubiese dicho una sola palabra, la subió a lomos de su caballo para llevarla a su hogar.

Una vez allí, le quitó las escamas con paciencia, una por una convirtiéndose así la sirena en una espléndida mujer. Roldán la contempló durante largos minutos, ensimismado por su belleza. Se dirigió hacia ella, y no puedo resistir el impulso de tomarla entre sus brazos. Recorrió con dulzura su suave piel, recreándose en cada rincón de su cuerpo. Y la poseyó.

Cuando ambos yacían abrazados en el lecho, Roldán se percató de que no conocía su nombre. Cual fue su sorpresa al preguntárselo, que la sirena fue incapaz de responder: era muda. Pero a Roldán no le importó en absoluto, ya estaba perdidamente enamorado de ella. Así, decidió acuñarle el nombre de Mariña, por haber venido del mar.

Pasaron felices los meses para los dos enamorados, con la única pega de que, por más que Roldán intentaba enseñarle y por más que Mariña se esforzaba, no conseguía emitir palabra, sólo apenas unos gruñidos ininteligibles. La felicidad de la pareja se vio colmada al dar a luz a su primer hijo, un niño hermoso como su madre y fuerte como su padre.

Cuando el bebé contaba con apenas unos meses, se celebró en los dominios de Roldán la noche de San Juan. Noche mágica por excelencia en Galicia, en la que los más profundos deseos se cumplen y en la que incluso, si se sabe el modo, pueden conocerse los designios del futuro.

Todo el mundo cantaba y bailaba alrededor de la hoguera, mientras Mariña, con el niño en brazos, lo observaba todo con curiosidad y alegría. De pronto, Roldán se dirigió a ella, le arrebató a su hijo y se dirigió a la hoguera para cumplir la tradición de saltarla. Mariña, que desconocía esta costumbre, pensó que su marido había perdido la razón y pretendía tirar al niño a las llamas. Presa del pánico, la sirena gritó:

- ¡Hijo!

Al pronunciar esta palabra, un trozo de carne se desprendió de su garganta, y desde entonces la sirena pudo hablar con normalidad. De este modo, la felicidad de la pareja fue plena, compartiendo largos años de amor que dieron sus frutos en el linaje de los Mariño.

Cuentan algunos que, al morir Roldán, la sirena volvió al mar poniendo antes una condición: de cada generación de los Mariño, debería entregársele a ella un niño que se llevaría al mar. El elegido se reconocería por tener los ojos azules. Lo inquietante es que se han dado casos (recogidos por Torrente Ballester) de Mariños de ojos azueles desparecidos en la costa.

Fin

Y esta historia es todavía más especial para mí por lo siguiente. Cuando era pequeña y desconocía totalmente la leyenda, me quedé enamorada de la película de Disney “La Sirenita” (en general adoro las películas Disney, las tengo casi todas, pero esa es MI película), soñaba con ser una sirena. Y al leer este mito y comprobar el sorprendente parecido que algunas versiones guardan con “La Sirenita” me quedé anonadada. Desde entonces me siento un poco sirena…

15 comentarios:

Lidia M. dijo...

Gracias por considerarlo digno de poner en tu blog :)

Javier dijo...

Ha sido un placer :)

Ligia dijo...

Me ha parecido muy curiosa e interesante la leyenda de procedencia de los Mariño. Enhorabuena a Lidia y a ti por contarla. Abrazos

Kitsune dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Kitsune dijo...

Me quedó en la mente la historia del monte con forma de labios. Linda historia

Javier dijo...

Realmente curiosa Ligia, aunque las gracias dáselas solo a Lidia M.

Lo de Kitsune viene por el personaje de Usagi Yojimbo? Gracias por subir a bordo.

Lidia M. dijo...

Gracias, Ligia :)

Kitsune, precisamnete por eso añadí el comentario, me parece muy lindo. Y es que el monte si te fijas en la foto se da para la comparación, es precioso visto desde la playa en la puesta de sol.

Javier dijo...

Veo que Lidia, está encantada, jejeje :)

Blogueira @MestraPrimaria dijo...

Gracias por compartir esta leyenda!
La recordaba así aunque también he aprendido cosas!
Con tu permiso enlazo el artícuo a mi blog
Saludos de otra Mariño!

Javier dijo...

Gracias a tí por parar aquí, blogueira@MestraPrimaria.:)

Anónimo dijo...

Yo tambien soy Mariño,de la provincia de La Coruña.En esta familia hay muchos hombres que han muerto entre los 40 y 55 los años.Y,si,ahogados,pero por el consumo excesivo de alcohol.
Tienen,por lo general,una clara tendencia a las depresiones.

Anónimo dijo...

Soy de la estirpe Mariño por vía materna (2 veces).
La sirena existe. Mi tío I.M. murió bañándose en la playa.Mariño de ojos verdes.
Mi primo J.J., capitán mercante, murió en un naufragio. Mariño de ojos verdes.
Una prima de mi madre, Mariño y de ojos verdes, murió ahogada. La sirena erró el sexo y volvió por mi tío I.M.
No temo a la sirena. Tengo ojos castaños.

ernesto mariño dijo...

tambien llevo el apellido Mariño vivo en Salta, Argentina gracias por publicar, esta historia....


oscar angel mariño dijo...

ola a todo los mariño, tambien soy uno de ello, soy argentino de la provincia de misiones, pero vivo en guayaquil ecuador, me parecio interesante la historia,

David Mariño dijo...

También soy un Mariño, vivo en Santa Cruz, Argentina, y no me gusta el mar, paso, saludos.