lunes, septiembre 21, 2015

21 de Septiembre de 2015



jueves, septiembre 17, 2015

"Bad Blood" Postmodern Jukebox



Desde hace unas semanas está pegando muy fuerte en los altavoces de mi pc el proyecto Postmodern Jukebox, en el cual unos cuantos amantes y expertos en música contemporánea están arreglando éxitos actuales o no tanto (de estos de radiofórmula en una época pésima para nuestros oídos) y transformándolos conforme a sus estilos y sonidos favoritos como son el Jazz de los años ’20, Swing, Motown, Soul…, en un amplio abanico que va desde 1920 hasta finales de la década de 1970.

Anunciaros que ésta no va a ser la última vez que traiga a estos muchachos, pero aprovecho la primera para compartir la canción y arreglo que más me ha gustado de su amplia discografía: “Bad Blood” que es más conocida en la voz de Taylor Swift, pero que Aubrey Logan le da mil vueltas con un estilo a lo Ella Fitzgerald.

Simplemente, disfrutad.


Lectura de 17 de Septiembre de 2015 a las 1200 horas



  • Barómetro: 749 (Viento-Lluvia). Estratos y cúmulos
  • Termómetro: 18 
  • Higrómetro: 46%

17 de Septiembre de 2015











miércoles, septiembre 16, 2015

Francisco de la Vega Casar, el hombre-pez de Liérganes

España es un país que atesora una generosa colección de mitos y leyendas acerca de seres freéticos y acuáticos que habitan en ríos y en la ribera de la costa. Buenos, malos, indiferentes, heraldos de tempestades y desgracias, divertidos o huraños… Los hay para pasar unos buenos ratos durante más de una tarde de lluvia. Sin embargo, de entre todos estos seres que perviven entre el aliento de la cultura oral y de las páginas de tiempos olvidados, hay uno muy de carne y hueso, un caso tan excepcional que se ha ganado con justicia los laureles de acabar reflejado en cientos de estudios y hasta de ser mentado por el propio Iker Jiménez, pues pertenece a esa particular fauna del mundo del Misterio: Francisco de la Vega Casar, el hombre-pez de Liérganes.

Un hecho “insólito”, acontecido durante los últimos meses del año 1838 en Requejada (Cantabria), permitió que varias publicaciones periódicas recuperaran al famoso Francisco de la Vega un tanto de pasada.
La columna que a continuación trascibimos y que podemos leer en “Guardia Nacional” y  “Semanario Pintoresco Español” en sus números de 6 de Diciembre de 1838 y 27 de Enero de 1839 respectivamente, dice:

«EL PEZ-HOMBRE

»Nuestro corresponsal de Torrelavega (provincia de Santander) persona de toda confianza nos escribe con fecha 8 lo siguiente:

»Como a las cinco de la tarde de ayer el capitán de un quechemarín que había llegado a la Requexada, se puso a comer encima de cubierta, y a poco rato siente un ruido a corta distancia del barco, y se encuentra con la figura de un hombre que al pronto creyó fuese un muchacho que se estaba bañando; tendió la vista sobre la costa de la ría, y como viese que no había ropas, vuelve al extraño objeto y se encuentra con que el color era demasiado moreno y que al supuesto muchacho le faltaban los brazos. Sorprendido con esta rareza, y asustado, llamó a los dependientes del barco, quienes se hallaban debajo de cubierta, y al subir, inmediatamente que se presentaron sobre aquella, el animal que parecía un muchacho se zambulló en el agua, descubriendo un pedazo de cola, y ocasionando una fuerte marejada que conmovió el barco. El capitán sobresaltado, y sin hacer más caso de comer, saltó a tierra y a poco rato vuelve a descubrirse el Pez-Hombre como a diez ó doce varas del barco, más a poco volvió a zambullirse, sin que se haya vuelto a ver. Esto dice el capitán, y añade que observó tenía el pez los ojos blancos, y que había descubierto como tres cuartas que figuraban la cabeza y pecho. Dicho capitán se sobresaltó demasiado, por lo que no se ha podido recoger más pormenores del raro animal que se cree haya venido a este punto a consecuencia de haberse encrespado o alborotado el mar días antes».

A los pocos días, la criatura volvió a ser vista en las aguas de la Requejada por más personas que el sorprendido capitán del quechemarín, ya siendo familiar en las bocas del lugar como Pez-hombre. A buen seguro, el raciocinio de los allí presentes se encontraba un tanto nublado, pues para nosotros el avistamiento dista mucho de acercarse a un ser freético y es más propio de haberse topado con un ejemplar más mundano. El fondo de la botella en uno y la sugestión colectiva en los otros, quizá.

Pero esta curiosidad fue razón más que suficiente para que el “Semanario Pintoresco Español” le dedicara unas palabras a Francisco de la Vega, sobre todo cuando “parece” que nos encontramos con una historia, cuando menos, insólita, al ser el “sujeto acuático” desahuciado de su elemento y hasta identificado con nombres y apellidos:

«EL NADADOR DE LIÉRGANES

»En el pueblo de Liérganes (Montañas de Santander) nació este nadador extraordinario llamado Francisco de la Vega Casar, cuya peregrina historia, a no estar autorizada con muchos testimonios fidedignos, sería preciso desterrar al país de las fábulas. He aquí el extracto de las relaciones que hacen de este fenómeno dos testigos oculares, veraces e ilustrados.

»Desde sus tiernos años manifestó este hombre mucha inclinación a pescar, a estar en el río, y una grande habilidad para nadar. A los quince de su edad pasó con el objeto de aprender el oficio de carpintero a la villa de Bilbao, en donde permaneció dos años hasta la víspera de San Juan de 1764, en cuyo día se fue con otros compañeros a bañarse a la ría. Dejó su ropa con la de los demás, y nadando en dirección al mar desapareció de su vista; le esperaron pensando que volvería; pero la tardanza les hizo creer se había ahogado, y en tal concepto se participó este suceso a su madre, que le lloró por muerto.

»Cinco años después notaron unos pescadores de Cádiz, que se hallaban en alta mar, una figura al parecer humana, que se mostraba fuera del agua, y se sumergía al acercarse a ella. Deseosos de averiguar qué cosa fuese, salieron otro día, y procuraron atraerle con pedazos de pan que le arrojaban a alguna distancia, observaron que los cogía con la mano y los comía. Empeñados con esto en el deseo de pescarle, creyeron conseguirlo juntando muchas redes y usando del mismo cebo, y al fin lo lograron. Llevaronle al convento de San Francisco de aquella ciudad, en donde le hicieron muchas preguntas en diversos idiomas, pero ni respondió a ninguna, ni se le oyó pronunciar una palabra. De esta taciturnidad pasaron a colegir estaba poseído de algún espíritu maligno, en cuyo concepto le conjuraron algunos religiosos. Por fin, después de algunos días pronunció la palabra Liérganes.

»Con este indicio se pidieron noticias a este pueblo, y recibidas se determinó un fraile franciscano a apurar por sí la verdad de un acontecimiento tan extraordinario. Salió con el mozo, y llegando al monte llamado de la Dehesa, que dista de Liérganes un cuarto de legua, le hizo seña de que siguiese adelante y guiase. Ejecutólo de suerte, que sin extraviarse un paso entró en casa de su madre. Esta y los hermanos del nadador le conocieron al punto, haciendo con él las naturales demostraciones de cariño; pero él se mantuvo inmóvil sin corresponder a ella en manera alguna.

»Nueve años permaneció en compañía de su madre, siempre con un trastorno intelectual que se acercaba al idiotismo, siendo así que antes de su desaparición manifestaba una regular capacidad. Andaba siempre descalzo. Si le daban vestido se le ponía, si no tan indiferentes le era andar desnudo como descalzo. Tabaco, pan, vino eran las únicas palabras que pronunciaba, pero sin propósito. Si se le pregunta si lo quería, no contestaba. No solicitaba la comida, pero si se la ponían delante o si veía comer y se lo permitían, comía y bebía mucho de una vez, y después no volvía a hacerlo en tres o cuatro días. Si se le mandaba llevar algún papel de un pueblo a otro de los que conocía antes de irse, lo ejecutaba con gran puntualidad, y siempre silenciosamente. En una ocasión le enviaron a Santander con un papel para un caballero de este pueblo, y no hallando el barco de Pedraña se arrojó al mar, y pasó a nado una legua que hay de travesía desde este embarcadero a Santander. Mojado como salió entregó el papel. El sujeto a quien iba dirigido le hizo secar para poder leerle, y aunque le preguntó cómo estaba de aquella suerte, no respondió nada. Por el mismo rumbo volvió puntualmente la contestación.

»Iba a la iglesia si veía ir a otros, o si se lo mandaban; pero en el tempo de nada hacía caso, ni se le notaban atención alguna a la misa y demás funciones eclesiásticas.

»Al cabo de los nueve años desapareció, sin que después se supiese cual fue su paradero.

»No entraremos en largos comentarios acerca de esta historia.

»Las dificultades que naturalmente sugiere su lectura, relativas al modo con que este hombre puedo acostumbrarse a un género de vida tan extraordinario, rompiendo la cadena de sus hábitos, y al de ejecutarse las funciones del sueño, etc., hacen sensible que su estado cercano al idiotismo haya privado de los datos necesarios para resolverlas, deduciendo consecuencias tan curiosas como interesantes. Haremos solo una observación. Este hombres conservaba fielmente la memoria de los lugares, cosa tanto más notable, cuando esta reliquia de la inteligencia aparece casi aislada. Unida esta circunstancia a las consideraciones que ofrece su larga vida marina, ¿no haría presumir que acaso este hombre no hizo más que obedecer al gran predominio del órgano de las localidades? Cuando este órgano tiene un desarrollo excesivo produce la afición que tienen algunos a la vida errante, y la pasión a los viajes. Los hombres que están dotados en grado eminente de esta facultad, por viajar todo lo sacrifican, fortuna, riesgos, cariño, nada les detiene, nada puede reprimir su inclinación irresistible. Por lo que hace al caso presente, nuestra presunción no pada de mera conjetura; pero a ser fundada, ¿no podrían los frenólogos reclamar este hecho como uno de los muchos que apoyan su luminosa doctrina?»

Lectura de 16 de Septiembre de 2015 a las 1200 horas



  • Barómetro: 739 (Viento-Lluvia). Encapotado. Lleva un tiempo sin llover
  • Termómetro: 18,5 
  • Higrómetro: 46%

16 de Septiembre de 2015






martes, septiembre 15, 2015

Guardia de cómic: Reseña a “Top Ten”

Era de esperar, conforme a mi experiencia consolidada, que primero leyera esta pieza a reseñar antes de ponerme con la precuela a la misma, titulada The Forty-niners, pero las librerías están pobladas por duendes burlones, a veces malvados, que pasan los días de asueto mareando la perdiz y a los incautos lectores. Así que en vez de “empadronarme” en la “primeriza” Neopolis de 1999, pasé unos cuantos días de vacaciones en la de 1949, cuando aún estaba medio en cueros y sus arquitectos, una panda de tarados científicos nazis, la levantaban en medio de los EEUU como refugio para individuos de todo tipo y condición: héroes, villanos, robots y hasta extraterrestres. Y, como si fuera agua, urgía la implantación de un departamento de policía acorde a una población tan particular y problemática.

Me quedé muy satisfecho con la lectura de The Forty-niners, por lo que mis sentidos pedían repetir la experiencia Alan Moore; pero mi pie se enredó con una raíz que sobresalía de la tierra y me llevé un trompazo de estos gordos: Moore, Nemo, corazón de hielo, dedicada a la princesa Janni Dakkar, hija del capitán Nemo y enmarcable en la línea de La liga de los hombres extraordinarios; pero, por mucho que el guionista hiciera un homenaje a Lovecraft y a Las montañas de la locura (colándose D’Artacán y los tres mosqueperros hablando francés del revés), me dejó un tanto frío y no necesariamente por las condiciones climáticas del escenario. Por esa mala experiencia retrasé la lectura de Top Ten.

Pero el tiempo cura todas las heridas, eso dicen, Yo soy más partidario de que, como mucho, te enseña a vivir con ellas, por lo que llegó el día, al fin, de agarrar con firmeza un tomo de Norma Editorial que recopilaba los números del 1 al 12 de Top Ten, privándoles de paso de la querida grapa. Ya desde la primera página me convenció y pronto asentí con la cabeza al dar por ciertas las declaraciones que Moore dejó grabadas años atrás: que su intención era la de fusionar Canción triste de Hill Street con una serie de superhéroes. Y para conseguirlo solo hacía falta un marco único: Neopolis fue la respuesta.

Los diálogos y los personajes de Top Ten son sólidos. El hilo argumental central, que suelta amarras con la incorporación de la agente novata Robyn Toy Boy Slinger al departamento de policía Top Ten, gana enteros a media que los personajes abren al lector sus pechos y mentes, entre casos de drogas, abusos sexuales, corrupción, racismo, prostitución, etc. Tal es así que Moore encumbra a este comic al nivel más que digno de una premiada serie policíaca.

Verdad que es una canción triste de Neopolis entonada por unos policías cientihéroes con familia, con sueños imposibles y desgracias mudas tras una fachada de aparente indestructibilidad y toques de humor; algo de lo que seremos testigos si prestamos la debida atención a los pequeños detalles vitales que se filtran por entre las distintas viñetas. Seres divertidos o de aspecto oscuro y aterrador que en realidad son un espejo en el que se pueden reflejar, desde el mundo de la ficción de superhéroes, los agentes de la ley que salen todos los días y noches a patearse las frías calles y que presencian lo mejor y lo peor de la sociedad que protegen. Los mismos que han de resolver los problemas de los demás, dejando los suyos propios bien atados en casa, hasta que algo rompe el candado.

Las páginas están excelentemente maquetadas y distribuidas, lo cual es de agradecer, pues hay quien se ha obstinado, en esto de los cómics, en confundirme más de una vez con viñetas descontroladas y que solo obedecen a un mejor efecto óptico que a una lectura comprensible. Se lleva más bien un estilo tradicional, huyendo de forma cinéticas para enmarcar a los personajes.

Por no decir que es una gozada el troncharte de risa con las páginas que permiten una ojeada a fondo de la ciudad, una gran urbe fría, distante y futurista en la que hay gente con capa llevando volando a sus hijos al colegio para luego ir al trabajo, sorteando a monstruos del cine de los año ’50 haciendo de las suyas y vallas publicitarias de todo tipo. Lo mejor de lo peor, a medida que nos cruzamos con plagas de ultrarratones, pitufos ladrones u Obélix e Ideafix; lo cual es un susurro perceptible de que Top Ten es un macrohomenaje al mundo del cómic de ambos lados del Charco.

En resumen, he disfrutado cantidad del retorno a los cómics escritos por el viejo barbudo, aunque seguiré obviando los nuevos proyectos que regurgite su pringosa mente y que sigan la línea de la que asegura ya no se desvinculará pues no quiere otros proyectos que no sean secuelas para La liga de los hombres extraordinarios, algo que, en mi insignificante opinión, es un error.

America’s Best Cómics. 1999-2002
Norma Editorial SA. 2007
ISBN: 978-84-9814-846-6
Alan Moore (guión), Gene Ha (dibujo), Zander Cannon (bocetos)

Lectura de 15 de Septiembre de 2015 a las 1200 horas



  • Barómetro: 743 (Viento-Lluvia). Encapotado y lloviendo ahora con suavidad
  • Termómetro: 18,5
  • Higrómetro: 44%

lunes, septiembre 14, 2015

«Dando una última vuelta al reloj», mi guión para «El Ministerio del Tiempo»



Cuando te encuentras con una historia tirada en el suelo, junto a tus pies, que brilla tanto como para llamarte la atención y mirarla de cerca, sería un acto estúpido, cobarde y egoísta no recogerla y llevarla al papel; saber cómo se va a desarrollar en él y, lo más importante para cualquier escritor, compartirla con todos los lectores posibles.

Un día no determinado del pasado mes de Junio, cuando dejé ya por imposible el seguir machacándome con una novela que me tenía atascado delante de una pantalla de ordenador, dos imágenes conocidas destellaron en un punto lejano de la galaxia de mi imaginación y se fueron arremolinando en espiral en torno a unos personajes y a unos escenarios propios de televisión que se presentaban como los ideales. Aquel brillo germinó, palabra a palabra, durante todo el mes de Julio y parte del de Agosto: una aventura guionizada en la que se colaron necesariamente muchos elementos de la serie de RTVE El Ministerio del Tiempo.

Quise probar de nuevo suerte con los guiones. No los había tocado desde aquellos oscuros años en los que me obcequé con ser autor de cómics. Y lo hice de esta manera porque era la forma que me pedía la propia historia y porque, en un ridículo arranque de arrogancia, pensé que podría llegar a interesar a la productora Cliffhanger y al propio Javier Olivares. Pero ya sabemos todos cómo va este asunto de los fans y no tan fans, y seguro que el bueno Javier se encuentra sobresaturado de solicitudes y ruegos de rodillas peladas de idéntica naturaleza a la mía.

Javier, con elegante parquedad (pues somos muchos a los que los días se les hacen muy cortos), me rechazó por no sentar un precedente. Y este fue un contratiempo con el que ya contaba, pues me tomé la ligera molestia de pensar y razonar acerca de este asunto.

Aunque tenía presente el alto porcentaje de negativa como primera y única respuesta, no deja por ello de ser un rechazo que, por mucho que hayas escrito y publicado, es como una bofetada bien dada a tu autoestima. Sin embargo, no la he considerado como algo adverso. Ni siquiera ese mes y pico de trabajo es para mí una pérdida de tiempo, pues he aprendido mucho acerca de los guiones y, lo más importante, me lo he pasado en grande escribiendo día a día, algo que no siempre es posible.

Este guión pretende dar mis propias respuestas a algunas de las insidiosas preguntas que me asaltaron continuamente durante el visionado de la primera temporada de El Ministerio del Tiempo (nuevo arranque de arrogancia); aunque aun quedan muchas en el tintero (las más importantes), algo que resulta irónico en un guión como éste, que sobrepasa ampliamente los márgenes de los de la serie, que podemos descargar gratuitamente desde la página web de RTVE, y que cuentan con una media de 11.500 palabras. Este que tenéis entre las manos, sacando dos cuerpos de ventaja, supera las 36.000, distribuidas a lo largo de 190 escenas; y, aún así, está necesitado de una segunda parte para cerrar el círculo.

Y os preguntaréis qué hay dentro del guión. Pues bien: Esta es una aventura en la que llevo a Amelia, Julián y Alonso bien lejos de los límites geográficos de la Península Ibérica y a un momento crítico para nuestro país como fue el mes de Febrero de 1898. Sintiéndome con la libertad propia del momento, he introducido nuevos personajes y tramas subyacentes. Mi intención ha sido, sobre todo, reventar los claustrofóbicos límites del despacho del subsecretario Martí y el pozo de las puertas; conocer a la gente de arriba, además de pasear por ciertos y oscuros recovecos del palacio de la Duquesa de Sueca.

En cuanto leáis el guión echaréis en falta al personaje de Irene Larra. La explicación que os puedo dar también es muy sencilla: debido a que desconozco cómo se las ingeniarán para hacerla volver al servicio activo o convertirla en un enemigo declarado del Ministerio, he preferido no especular y limitarme a no incluirla en el drama.

Este hiperalimentado guión no tiene nada que ver con la serie en sí. Os lo tenéis que tomar como lo que ha acabado siendo: una obra de fanfiction que gira en torno a la idea creada y desarrollada por los hermanos Olivares, que son sus legítimos dueños.

Podéis descargaros gratis el guión en la siguiente dirección:

Tan solo disfrutadlo, compartidlo y, si queréis, comentadlo tanto para bien como para mal.

Lectura de 14 de Septiembre de 2015 a las 1200 horas



  • Barómetro: 753 (Variable). Encapotado
  • Termómetro: 19
  • Higrómetro: 43%

14 de Septiembre de 2015






viernes, septiembre 11, 2015

Lectura de 11 de Septiembre de 2015 a las 1200 horas



  • Barómetro: 754 (Variable). Estratocúmulos
  • Termómetro: 19
  • Higrómetro: 43%

11 de Septiembre de 2015






jueves, septiembre 10, 2015

"Final Frontier"



Thomas Bergensen firma el magnífico tema que escuchamos durante el visionado del trailer de, quizá, la mejor película de Christopher Nolan: "Interstellar".

Es una pieza imprescindible en mi día a día, pues me eleva bien lejos del planeta Tierra. Me siento desafectado por esa gravedad que mantiene mis pies clavados al suelo, a medida que los líquidos combustibles, en forma de esquivas lágrimas de emoción, corren raudas hacia el espacio exterior.

Lectura de 10 de Septiembre de 2015 a las 1200 horas



  • Barómetro: 754,5 (Variable). Encapotado
  • Termómetro: 20º
  • Higrómetro: 42%

10 de Septiembre de 2015