martes, enero 20, 2026

Guardia de literatura: reseña a «Topaz», de Leon Uris

Título original: Topaz
Planeta y Bruguera
Traducción: Baldomero Porta Gou
Nº 36 de la serie Bestseller Planeta
1984
ISBN: 84-320-8238-4
363 páginas

Una novela de espías en plena Guerra Fría que entreteje traiciones, secretos de Estado y lealtades quebradas, con un trasfondo político tan real como incómodo

El topo ha sido una constante en los temores más profundos de los servicios secretos de cualquier nación. Por ello, no es de extrañar que sea el eje vertebrador de un sinfín de novelas del género de espionaje.

Sirviéndose de un escándalo real —al igual que hizo también John le Carré para el arranque de su trilogía dedicada a Karla—, Leon Uris escribió una novela corta pero intensa, centrada en los servicios secretos franceses y en la infiltración enemiga en el gabinete del presidente Charles de Gaulle, en plena crisis de los misiles de Cuba.

Al principio de la novela conoceremos a Michael Nordstrom, representante estadounidense de la red de colaboración y cooperación internacional de Inteligencia de la OTAN, llamada ININ. Nordstrom formará parte activa de un plan de extracción de un alto oficial de la KGB que quiere desertar a Occidente, no porque esté en su ánimo traicionar a la URSS, sino porque se ha ordenado su ejecución. Kuznetov, que así se apellida el desertor, posee información vital para los intereses de Francia, pero sólo está dispuesto a compartirla con André Devereaux, uno de los más importantes agentes del SDECE y un grano en el culo para los aduladores del presidente Pierre La Croix (y del propio La Croix): una infiltración soviética al más alto nivel en el Elíseo, conocida como Topaz y dirigida por un traidor cuyo nombre en clave es Columbine. (pincha aquí para seguir leyendo)


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