miércoles, junio 15, 2016

Breve semblanza a la figura y calle de Paio Gómez Charino de Pontevedra

Dando comienzo ante la fachada del Teatro Principal —donde en su día se levantaba la primitiva iglesia bajo advocación de San Bartolomé—, y fin en la plaza de las Cinco Rúas, sin que le llegue a acariciar la sombra del crucero frente la vivienda de don Ramón María Valle-Inclán, se extiende una larga y estrecha calle, punto neurálgico de la zona de marcha en la capital del Lérez, que se refiere al quinto almirante de Castilla y adelantado de Galicia don Payo Gómez Charino o Chariño (1218/1220-1295), quien es, a su vez, centro de una agria disputa intelectual entre eruditos e historiadores que se remonta a hace dos siglos, sin que parezca que haya o vaya a haber acuerdo a la vista.

Si la figura de un Colón gallego es esquiva, la de este señor, que José Valverde Filgueira denomina acertadamente como almirante trovador, es particularmente problemática. Buena parte de la polémica, casi histérica, se la debemos a su sepulcro, sito junto al altar de la iglesia de San Francisco de Pontevedra, el cual rebosa de detalles y erratas, tanto en piedra como en hueso. Para empezar, se yerra en la fecha de su defunción, retrasándola hasta 1304*1, habiendo fenecido en 1295; se le refiere como hombre aparentemente importante en la reconquista de Sevilla («fue señor de Rianjo y ganó Sevilla siendo de moros»*2), algo sobre lo que más adelante trataremos y discutiremos; las galas de su efigie de piedra aportan un aire más de cortesano que de almirante u hombre de armas; y, para darle una vuelta a la tortilla, la tumba fue profanada y los restos hallados en su interior en Julio de 1870, no se sabe a ciencia cierta por qué (pues no he dado con fuente que explique tal aseveración), no corresponden con los de Gómez Charino. 

Por haber, hay hasta choques dialécticos demasiados broncos con respecto a su origen y existencia, pues hay quien asegura que Charino es una deformación de Cariño, que debía ser una especie de sobrenombre, o quien ha querido entroncar a este personaje con la reina Rekiberga o Resimberga Chirino, mujer del rey godo Chindasvinto Balthes (¿536?-653 D. de C.). Mas, cierto «historiador ilustre, extraño enemigo póstumo del viejo trovador, escribe tan injusto como apasionado, “que ni Chariño asistió a la conquista de Sevilla, ni fue Almirante de Castilla, ni señor de Rianjo, ni hay palabra de verdad en el epitafio compuesto mucho tiempo después que el ensalzado pasa a mejor vida”*3».

Lo cierto es que Gómez Charino es mencionado en las crónicas de Alfonso X el Sabio, Sancho IV el Bravo y Fernando IV el Emplazado: en la primera de ellas aparece de pasada, como hermano de la castellana de la fortaleza de Zamora quien, en 1282, cedió la plaza ante el infante don Juan de Castilla el de Tarifa, cuando éste amenazó de muerte a uno de los hijos de la dama*4, secuestrado en los campos que rodeaban la población.

En la segunda es referido como favorito de don Sancho IV y cortesano intrigante en la sombra contra el rebelde don Juan Núñez el Gordo, quien infligió una deshonrosa derrota a sus enemigos en 1292. Charino, como capitán de las mesnadas reales, salvó el pellejo en aquella, pero no pudo hacer nada para suavizar el fracaso y la pérdida de diecisiete insignias y pendones.

Por último, en las crónicas de Fernando IV, en el primer capítulo, se preocuparon de recoger su muerte a manos de su deudo Ruy Pérez de Tenorio, quién le asestaría una cuchillada en el pecho en Ciudad Rodrigo, en el año de 1295.

Hay quien ve en las descripciones contenidas en estos anales la verdadera figura de Gómez Charino, la que fue trasladada fielmente a piedra en su sepulcro: un cortesano y no guerrero de tomo y lomo*5; mas todos los entendidos coinciden en que debió ser un hombre ducho en el arte de la palabra y, como la inmensa mayoría de los nobles de aquella época anterior al reinado de Isabel I de Castilla, muy mudable de sentimientos y lealtades para con la Corona. Resulta, al respecto, digno de mención que Payo Gómez Charino abandonó a la reina viuda de Sancho IV, María de Molina, y a su heredero, quien se coronaría como Fernando IV, para unirse a los pendones que acumulaba el príncipe Juan, el mismo que había forzado ruinmente la entrega de Zamora en 1282.

De todos modos, Gómez Charino fue un hombre capaz de labrarse fama y leyenda, ambas igualmente dudosas, en las tierras de Pontevedra y se le llegó a honrar hasta con una popular obra dramática intitulada Payo Gómez Charino, escrita en 1867 por Emilio Álvarez Jiménez, catedrático de retórica en el Instituto de Pontevedra.

Grabado contenido en Semanario pintoresco español, de 14
de Agosto de 1853.
El hecho de armas más notable y controvertible del mítico Gómez Charino se supone que fue su participación en la toma de Sevilla. De sus textos como trovador, del espíritu de algunas de sus veintiocho cántigas*6, se extraen ciertas notas de personajes y eventos del momento que lo vinculan con la ciudad del Betis. No parece, por ese lado, que se pueda negar la mayor de que Payo Gómez Charino sí participó de las guerras contra la Sevilla Almohade al servicio de Fernando III el Santo*7; sin embargo, muchos de sus más recalcitrantes defensores se desgañitan hasta quedarse afónicos, haciéndole titular o responsable no solo de la flota gallega*8 que se unió a las velas vizcaínas del almirante de Castilla, el burgalés don Ramón Bonifaz*9, sino que, a semejanza de un Ulises gallego, lo señalan como artífice y ejecutante de la estratagema que permitió romper el puente de cadenas frente a Triana y permitir así la irrupción de las tropas cristianas en la ciudad el 3 de Mayo de 1248*10. Incluso hay quien pone su aduladora ensoñación en marcha y suspira los daños que sufrió el héroe durante el asalto*11.

Otros estudiosos, más humildes, se contentan con admitir que fue posible que Charino participara de la acción como hombre de confianza a las órdenes de Bonifaz.

Cierto es que la meritada acción bélica fue ejecutada por dos navíos*12 gallegos de los Sotomayor*13 (en el primero se encontraba supuestamente nuestro héroe pontevedrés y en el segundo Bonifaz), pero de ahí a que Payo Gómez Charino fuera la pieza clave de la victoria o, mejor dicho, de la cabeza de playa supone poner una mano en el fuego de forma negligente*14

Nosotros ni ponemos ni quitamos; pero hemos de reconocer que si hubiera llevado a cabo semejante hazaña habría recibido, por concesión real, una parte del botín de guerra, algo que no llegó a suceder*15. A la cruzada encabezada por Fernando III acudieron gran número de nobles gallegos, entre los que destacaban el arzobispo de Compostela, y cuyos nombres sí son tomados en cuenta a la hora del reparto (“repartimiento”) de tierras conquistadas: don Pelayo Pérez Correa, insigne maestre de Santiago; don Lorenzo Suárez Gallinato, cuyas hazañas fueron inmortalizadas en el texto de Conde Lucanor; don Rodrigo Gómez de Traba, señor de Trastámara, el principal magnate de Galicia en su tiempo; don Andrés Fernández de Castro, pertiguero de Santiago; don Munio Fernández, merino mayor del reino; don Garci Pérez de Ambia, señor de Temes y Chantada; don Fernán Rodríguez de Castro; don Domingo Ruiz de Rivadavia, y otros muchos, entre los que podemos encontrar parientes directos de Payo Gómez Charino como son los Tenorio o el mismo don Juan García de Villamayor.

Es en el Libro de diferentes cuentas de la Casa Real de Castilla (escrito en 1293-1294) donde se hace mención a un Payo Gómez, a quien se le entrega una hacienda en Sanlúcar de Barrameda, en las tierras del llamado Arzobispado de Sevilla. Pero resulta ser una gracia otorgada demasiado tarde como para relacionarla con los heroicos hechos sevillanos, por lo que nos inclinamos más por la teoría de que es una concesión que coincide con la restauración de la confianza real en la persona de Charino, pocos meses antes del fallecimiento de Sancho IV.

Según parece, retrotrayéndonos a los tiempos de la reconquista de Sevilla, el joven Payo, tras diferentes aventuras y desventuras, aumentó sus conocimiento bélicos y de navegación enrolándose en la flota castellana que se fue concentrando en el Guadalquivir para preparar un asalto al norte de África, conocida como Cruzada de Ultramar, proyecto éste que se fue dilatando en el tiempo y pasando de manos, de las de Fernando III a las de su hijo, Alfonso X, quien tuvo a bien, en 1284*16, nombrar a Payo quinto Almirante mayor de Castilla*17 y, probablemente a la par, señor de Rianxo, un pueblecito sito en la ría de Arosa y que fue cabeza de jurisdicción y eclesiástica, con 58-60 años. 

El cargo de almirante de la mar era un privilegio del que Charino gozaría entre el 10 de Agosto de 1284 y el 8 de Septiembre de 1286, corto periodo sobre el que debemos prestar atención pues, hace unas semanas, tratamos en este blog de la conocida Travesía de la Galera y, estudiando la figura de Gómez Charino, hemos descubierto, al menos es lo que parece, que fue este hombre quien encargó la construcción de la mencionada embarcación de remos aún cuando no tenía potestad para ello. El objeto de tal “capricho” era el de hacer un nuevo desplante al arzobispo fray Rodrigo González, pero el ex provincial de los dominicos tenía más favor regio que Charino, por lo que don Sancho IV mandó que la galera se quedara en puerto, pudriéndose.

En 1286, el rey decidió cumplir con su peregrinaje hasta Santiago de Compostela, llevando consigo a Charino. Estando la Corte instalada en Pontevedra entre los días 18 y 26 del mes de agosto del referido año, Charino presionó al bravo monarca para obtener beneficios a favor de la región pontevedresa, pero, en la ciudad jacobea, Charino se vería privado del cargo de almirante*18. Cuesta saber si la destitución responde a cambios políticos en la Corte, impelidos por Lope Díaz de Haro, señor de Vizcaya; como castigo por sus burlas en verso a quien no debía; o por una derrota naval desterrada de las crónicas del reino. Pero todo parece apuntar al embarazoso asunto de la galera.

En su vertiente lírica o poética, explotando con desencogimiento el género de maldecir a partir de 1286, tras abandonar la Corte y asentarse en Galicia, Charino vive amargado por su cese como almirante y hasta se dedica a atacar a Sancho IV por su gusto desmedido a la buena mesa y su ligereza como soberano, comparándolo con el mar.

Payo volverá a recibir el favor real cuando don Juan Alfonso de Alburquerque, deudo de la reina y adelantado mayor de Galicia, comienza a desestabilizar la región noroeste, a donde partirá Sancho IV en 1291 para sofocar la rebelión que acaba de estallar. Alburquerque acabaría con sus huesos en presidio y su cargo real fue entregado a Charino. El viejo trovador se las vería muy felices, pero la repentina muerte del monarca*19 dejó a Castilla sumida en la anarquía y con tres aspirantes ilegítimos que se coronaron como reyes. Charino tomó partido por el infante don Juan el de Tarifa, quien lo mantuvo en el cargo de adelantado y nombró alcaide de Zamora el 3 de agosto de 1295 como premio a su lealtad.

Es durante estos días cuando Charino encontrará la muerte a traición, a manos de un deudo suyo, Ruy Pérez Tenorio, quien le atravesó el corazón de una cuchillada. El hecho, por lo visto, se cometió a la vista de los infantes don Juan y don Enrique en la dehesa de Ciudad Rodrigo, siendo el asesino apresado y muerto.

Los motivos del crimen se centrarían en la bandería de Charino y no falta quien considere a la mano homicida como justiciera, pues no es menos cierto que a Charino le faltó tiempo para abandonar al legítimo heredero de su buen rey Sancho.

Terminamos esta semblanza relacionando a los famosos descendientes de Charino, quienes fueron sus hijos Alvar Páez, almirante durante el reinado de Fernando IV (1301-1303); Suero Gómez, cortesano de Sancho IV; Ruy Páez y Juana Mariño Chariño*20.





1*Se cree que el mausoleo se construyó hacia 1308, siendo que en el testamento de Payo Gómez de Sotomayor (23 de Febrero de 1454) se hace mención al mismo y a su ubicación en la iglesia de San Francisco de Pontevedra.

2*Una hipérbole incluso para don José Filgueira Valverde.

3*Este extracto lo hemos obtenido del discurso pronunciado por don Armando Cotarelo y Valledor el 7 de Abril de 1929, con motivo de su acceso a la Real Academia Española (RAE). Creemos que este erudito se está refiriendo a don Cesáreo Fernández Duro, marino e historiador.

Abonan parte de estas críticas palabras, que atribuimos a Fernández Duro, la plausible equivocación de Salazar de Mendoza a la hora de confeccionar la lista de los almirantes de Castilla, la complejidad a la hora de determinar la data del nombramiento y, sobre todo, si es que alguna vez Charino ejerció el cargo como tal.

4*En algunos textos el amenazado es hijo de la castellana y en otros es un niño anónimo, probablemente campesino; pero todos achacan la entrega de la plaza a la debilidad de la mujer como madre.

5*«Este monumento tiene cinco pies de elevación, tres de latitud y ocho de longitud. En la parte superior se ha esculpido un caballero recostado sobre dos almohadas y con las piernas cruzadas descansando sobre dos perros. Viste un jubón con solapas cerrado sobre el pecho; calzón de escaso vuelto que se prestaría á las hebillas de pesada armadura, y recogen en ambos brazos un tabardo de cuello vuelto que se extiende hasta las espuelas de sus borceguíes. Su cabeza se ha cubierto con una gorra de figura circular, plana en la parte superior y festoneada en su encaje, la cual dejando descubierta la frente y orejas, cae sobre el cuello, abriendo paso á la melena que sale por ambos lados en escasos bucles. Sus manos cubiertas de guanteletes oprimen una espada por debajo de su empuñadura en forma de cruz, entrelazándose en su vaina las correas del tahalí. Un bigote recortado á la usanza morisca se estiende sobre sus lábios. A su lado levanta las manos al cielo y cae el cordón monástico sobre el cuerpo de una dama sin rizada toca en la cabeza: es la esposa de Payo Gómez Charino, Doña María Núñez Maldonado […]» Semanario pintoresco español (21 de Agosto de 1853).  

6* Charino fue un virtuoso de los géneros de amigo (supuestamente escritas por una dama a su caballero), amor (de un caballero a su enamorada) y escarnio o maldecir (no necesita de aclaración), siendo sus cántigas encuadradas entre los veinte italianos y en el Cancioneiro da Ajuda.

7* En sus marinas se encuentran referencias a bajeles y a ciudades sitiadas.

8* A la que contribuyó enormemente el Gremio de Mareantes de Pontevedra y que se reunió bajo el estandarte de los Sotomayor, familia a la que Payo Gómez Charino rendía vasallaje.

Armando Cotarelo Valledor defiende que Gómez Charino fue quien reunió más de cuarenta navíos y que éstos combatieron bajo su mando en el Guadalquivir, punto sobre el que mostramos nuestras dudas.

9*También llamado en los textos como Bonifax.

10*Hazaña ésta que los asturianos atribuyen a su paisano Ruy Pérez de Avilés.

11*Según dicen, se rompió una pierna.

12*«Sucedió que en este tiempo
La divina Omnipotencia
Dispuso de que la puente 
De Triana, la violencia
De dos naves la rompiesen…»

13*Los Sotomayor, ya por entonces, eran conocidos por su arrojo bélico y conocimientos científicos en expediciones oceánicas (pilar éste último por el que se sustenta buena parte de la teoría del Colón gallego, que se identifica como Pedro Madruga Sotomayor).

14*En aquella, Charino contaba con la edad de 20-22 años, lo cual, para muchos estudiosos, resultaba insuficiente como para que se le hubiera dotado de armas y nombrado caballero, por mucho que formara parte de las mesnadas de los Sotomayor; por tanto, no tenía ni voz ni voto.

15*Por otro lado, tampoco sería tan extraño. A la propia Historia militar española nos podemos remitir, pues, por desgracia, sobran ejemplos de tales injusticias.

16*Ante el peligro procedente del Norte de África, personificado en los benimerines encabezados por Abú Yusuf Yacub, se mandó alistar una armada para Castilla, fletándose doce galeras al genovés Benito Zacarías, quien obtendría un sueldo mensual de 6.000 doblas y la heredad del Puerto de Santa María.

El 21 de Diciembre de 1292 Tarifa es tomada por la flota de Sancho IV. En aquella, Payo Gómez Charino era almirante mayor, como ya hemos dicho, y Pedro Martínez de Fe almirante de Sevilla (véase la nota 17).

17*También almirante de la mar, fue un alto empleo militar creado por el rey Fernando III para la conquista de Sevilla, siendo Ramón Bonifaz el primero en ostentarlo.

Tras la muerte o cesantía de Íñigo López de Mendoza (1398-1458), marqués de Santillana, el cargo se divide en dos, diferenciándose entre almirante de Sevilla o del Mediterráneo (galeras) y almirante de la Mar (navíos mancos o sin remos).

Debemos igualmente distinguir entre almirante de Castilla o de la Mar y almirante de Aragón.

18*Fue sustituido por los hermanos Pedro y Nuño Díaz de Castañeda, familiares directos de Lope Díaz de Haro, señor de Vizcaya y enemigo mortal del recién fenecido abad de Valladolid y privado del rey, don Gómez García.

19*25 de Abril de 1295.

20*A mediados de siglo, Payo contrae nupcias con doña María Giráldez Maldonado Maldoada, hija de Giral Núñez Maldonado, de quien enviudó para, luego, enlazar con María Sánchez, hija del adelantado mayor de Galicia y teniente de pertiguero mayor de la Tierra de Santiago, Andrés Sánchez, y doña María Álvarez de Moscoso.

Con esta segunda dama, Charino tuvo una hija que, en algunos textos se  la llama Juana Mariño Charino y en otros María Álvarez de Gres. Sea como fuere, deben ser la misma persona por cuanto ambas contraen el mismo matrimonio con Diego Álvarez de Sotomayor.

Juana o María es abuela de Payo Gómez de Sotomayor, embajador del rey Enrique III al monarca mogol Tamerlán, en 1401, a quien dedicaremos el correspondiente artículo llegada la ocasión.