jueves, septiembre 10, 2015

"Final Frontier"



Thomas Bergensen firma el magnífico tema que escuchamos durante el visionado del trailer de, quizá, la mejor película de Christopher Nolan: "Interstellar".

Es una pieza imprescindible en mi día a día, pues me eleva bien lejos del planeta Tierra. Me siento desafectado por esa gravedad que mantiene mis pies clavados al suelo, a medida que los líquidos combustibles, en forma de esquivas lágrimas de emoción, corren raudas hacia el espacio exterior.

Lectura de 10 de Septiembre de 2015 a las 1200 horas



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10 de Septiembre de 2015




miércoles, septiembre 09, 2015

Bocazas de 1898


Se considera un hecho indiscutible que la guerra hispano-estadounidense de 1898 fue la primera conflagración impulsada por las calderas del Cuarto Poder: la prensa escrita. La gota que colmó el vaso fue la voladura del crucero americano Maine, acontecida el 15 de Febrero y que causó más de doscientas bajas mortales entre la tripulación. Pero la presencia de dicho navío en La Habana, puerto al que se había autoinvitado él solito, fue, en sí, la penúltima gota de una tensión creciente entre dos naciones.

Ese conflicto supuso el debacle final para el otrora Imperio español en el que no se ponía el sol y un corto pero buen comienzo para los yanquis en su recto camino para encumbrarse en los primeros puestos de las superpotencias mundiales, algo que conseguiría a finales de 1918. Lo que menos sabe la gente es que esa confrontación bien pudo acabar siendo conocida como la primera guerra mundial.

Cuando llegaron los telegramas dando noticia del drama del Maine, al amarillista William Randolph Hearst no le tembló la mano a la hora de publicar en su periódico, el New York Journal, un titular y un artículo con los que daba por sentado que lo que era para muchos y fue en realidad, un accidente, fue, en cambio, un acto de guerra cobarde perpetrado por el “enemigo”. Su inteligencia le llevó a omitir toda referencia expresa al reino de España, pero para cualquier hijo de vecino estaba más que clara la identidad de ese enemigo: el público norteamericano en general dio por hecho que la voladura del crucero Maine fue un atentado perpetrado por elementos hostiles españoles que suponía una declaración de guerra en toda regla, y la acusación, más abajo, de que se produjo por una mina submarina española, ya encarrilaba hasta al más privado de índice cefálico.

Incluso el New York Journal ofrecía una recompensa de 50.000 $ a quien lograra detener y entregar a la Justicia al culpable de tal acción.

El empeño por expulsar cualquier bandera europea del continente americano era algo muy propio de la clase adinerada y política más intransigente de los EEUU, la cual seguía la Doctrina Monroe con el mismo fervor con el que entonaba los cánticos religiosos protestantes cada domingo en su iglesia. La Unión era un país formado a golpe de inmigración, por ciudadanos de cientos de países de los que, literalmente, habían sido expulsados; era algo nuevo y diferente y que se sabía dueño de su propio futuro, que ya se auguraba como brillante.

Curiosamente, Washington, durante los primeros meses del conflicto colonial, en 1895, adoptó una postura neutral y favorable a los intereses españoles, para, más tarde y con la entrada en juego del presidente MacKinley, tensar la cuerda no poniendo freno alguno a que ciertos medios periodísticos se dedicaran a satanizar a todo aquello que oliera a «producto ibérico» y a que partidas privadas de contrabando (filibusteros) campasen a sus anchas por sus costas, partiendo desde Cayo Hueso con el único fin de aprovisionar a los mambíses. Esto último fue lo que más calentó los ánimos, pues la Armada española había dispuesto una red de guardacostas, no del todo eficaz, pero que, de vez en cuando, cazaba a «inocentes» yanquis abordo de barcos bien surtidos de armas y alimento con destino a un comercio ilegal de guerra. España actuaba conforme al Derecho Internacional reprimiendo tales líneas de contrabando, pero para los norteamericanos de pie, debidamente manipulados por ciertos medios, veían, en esos actos legales de policía de los guardacostas de la Cuba española, verdaderos y ofensivos actos violentos contra la soberanía de los Estados Unidos y contra, lo más importante (aunque en realidad importar importaba más bien poco): la libertad del pueblo cubano.

Sin embargo, ¿solo había bocazas en los periódicos de los Estados Unidos?

Como en los inciertos días que nos tocan vivir, esos mismos en los que éste que escribe, con vistas de lo que se pueda avecinar, ya practica con el brazo en alto «el saludo de la mano prensil» (que lo mismo me da la palma extendida que el puño cerrado), había bocazas por todos lados en ese 1898 y España no iba a ser la excepción. Las barbaridades que escuchamos y leemos día sí y otro también, exabruptos que reproducen los telediarios y los periódicos, extraídos de grabaciones de todo tipo —aunque, últimamente, brillan con intensidad las perlas que se esconden en los bajíos de Twitter—, eran también cosa fácil de encontrar por entonces, hace más de un siglo. Como botón de muestra vale un artículo publicado en La Correspondencia Militar, a 26 de Enero, con motivo de la incómoda estancia del Maine en La Habana. En dicha columna se nos hace constar la perturbadora falta de acción del gobierno de Madrid ante lo que se entienden como continuas provocaciones por parte de los Estados Unidos de América en las aguas del Caribe y las reclamaciones de MacKinley, quien  pregonaba, como si tal cosa, el indulto para los (a este lado) traidores separatistas cubanos.

La presencia del Maine en La Habana se entendía como una más humillación para España y la demostración de que en Washington se tenía constancia de que el gabinete español era débil; temiéndose, incluso, que dicho crucero pudiera protagonizar un golpe de mano en Cuba (lo mismo temieron los americanos ante la presencia del crucero acorazado Vizcaya en el puerto de Nueva York entre los día 19 y 25 de Febrero).

Del artículo destaca la que se podría considerar como una barbaridad, muy alejada de la diplomacia, si la entendemos en términos amarillistas al estilo Hearst:

«Ahora bien; ya que los gobernantes no se preocupan de la actitud provocativa de los Estados Unidos; ya que permiten que los buques de esta República invadan nuestros puertos; ya que consienten que la saliva de los yankees llegue hasta nuestra historia; ya que autorizan con su indiferentismo que el pabellón español, después de los triunfos conseguidos, esté a punto de ser pisoteado; ya que todo esto se tolera, se impone que las fuerzas vivas de la Nación protesten, no con el motín perturbador ni con la algarada sediciosa, sino con seriedad, con entereza, en forma adecuada para que nuestros buques de guerra salgan inmediatamente con dirección a la Habana a sepultar en el fondo del mar el cargamento de vergüenzas que con destino a España conduce a su bordo el Maine».

Cierto es que cuando uno escribe sobre cuestiones del tipo que sea, ha de medir muy seriamente sus palabras. Entonces aún se hacía lo propio, no como ahora, que gana quien más riegue el contrario con sus esputos. Sin embargo, la fuerza primera del párrafo y el mensaje final, aunque apaciguado, ¿podría permitir considerar que los militares españoles estaban buscando una excusa para lanzarse a una guerra ya perdida de antemano? ¿Podría incitar a alguien a hacer saltar por los aires al Maine? ¿Fueron artículos como estos, escritos a este lado del océano, los que sirvieron de base a Hearst y a Joseph Pulitzer para escribir sus beligerantes artículos y justificarlos? ¿Los propios reporters españoles sirvieron en bandeja una confesión falsa?

Lectura de 9 de Septiembre de 2015 a las 1200 horas



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9 de Septiembre de 2015




martes, septiembre 08, 2015

Seminario de navegación astronómica



Otro de estos seminarios a los que me encantaría asistir pero que me perderé.

Quería hacerme eco aquí para tod@s aquell@s que estéis interesad@s en la temática, pero compruebo que la inscripción está cerrada al haberse superado el aforo.

Aún así, he de comentarlo. Como podéis apreciar, durante la Semana Naval de 2015 se va a celebrar un seminario de navegación astronómica entre los días 21 de 25 del corriente mes, en la Escuela de Guerra Naval. Con plazas limitadas y con un precio tan irrisorio por atractivo, es de recibo que la bandeja de entrada se haya visto sobresaturada en cuestión de días con peticiones.

Falta la mía, pero aún espero que un conocido haya tenido la suerte de apuntarse y que comparta vivencias.

http://www.armada.mde.es/html/especiales/04_semana-naval-madrid/SN_2015/actos/home_seminario.pdf

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8 de Septiembre de 2015



lunes, septiembre 07, 2015

¡Avante toda!



Dichosos aquellos cuyos estómagos brincan ante la visión de un reloj que se apresta en marcar la hora señalada; que rozan con mimo acarician  el metal de las chimeneas para sentir el calor en fuga desde las calderas; y que cierran los puños, hasta que los nudillos se les tornan blancos, estrangulando la barandilla del puente de mando, vibrante ante las sacudidas del corazón monstruoso que está dispuesto a mover las pesadas hélices e impulsar a nuestro buque para que deje atrás, por fin, susucio y hastiado confinamiento en el muelle.

Las amarras crujen nerviosas, conocedoras de que dejaran de tener cometido útil por lago tiempo y que volverán a la oscuridad tras un efímero romance con el agua de mar. Los pañoles se hallan bien surtidos de todo género y material para enfrentarnos a un nuevo crucero que nos lleve bien lejos: a recorrer un mundo que solo tendrá fin cuando completemos el círculo, cuando llegue otro Agosto de necesario descanso y carenado.

La estrecha apertura del puerto nos llama como si fuésemos criaturas a punto de volver a nacer. Al otro lado juegan los delfines con las olas. Huele a libertad. 

Es hora para todos vosotros de recorrer con presteza la pasarela, subir a bordo y unirse al rol de El Navegante del Mar de Papel a escasas semanas de que se cumplan los primeros nueve años desde su botadura.

¡Zarpamos!

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7 de Septiembre de 2015




martes, julio 21, 2015

Final del crucero 2014-2015



Este día no tiene nada de especial. No es más que otro martes más. El día 201 del calendario que manejamos para este 2015 y el escogido para dar fin a este crucero hasta el próximo Septiembre y regresar con un Navegante con los bajos limpios de aguerridos percebes; una manito de pintura, que nunca está de más; y cargar los pañoles con buenas historias y artículos con sabor salado y otros cubiertos de polvo cósmico.

Durante el transcurso de ese próximo crucero 2015-2016 el Navegante del Mar de Papel cumplirá nueve años desde que fue botado, lo cual le acerca inexorablemente a ese umbral mágico y terrorífico de los diez añitos de vida. Solo el paso del Tiempo será garante y confidente de lo que nos sucederá.

Os emplazo para dentro de unas pocas de semanas, momento para el que espero estar reoxigenado y preparado para la tarea titánica de “Intendencia” y navegación que acarreará un nuevo periplo. Hasta entonces, un abrazo!

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21 de Julio de 2015





lunes, julio 20, 2015

Díptico para el visitante del J. S. Elcano

La semana pasada, como es su costumbre, el buque escuela de la Armada española, J. S. Elcano, se dejó ver por la ría de Pontevedra, para regocijo de aquellos perfectos sabedores de su llegada y de curiosos y despistados turistas que disfrutaban de la zona; para, luego, ser fue amarrado en el muelle de torpedos de la Escuela Naval Militar de Marín, siendo parte del marco incomparable del Día del Carmen y de la entrega de despachos por SM el rey Felipe VI.

A todo aquel que durante esos pocos días se acercase a la Escuela, pudo subirse a bordo de nuestro veterano velero. Quizá la experiencia defraude pues la visita no pasa de la cubierta superior y no hay nadie allí para organizar grupos y/o explicar diferentes detalles. Tan solo un díptico que os inserto a continuación (para verlas mejor, pinchad sobre las imágenes).





Lectura de 20 de Julio de 2015 a las 1200 horas



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20 de Julio de 2015







viernes, julio 17, 2015

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17 de Julio de 2015






miércoles, julio 15, 2015

Algo de pesca en Galicia hasta el s. XVIII

Que el otrora Reino de Galicia sustentaba su economía en las pesquerías es un hecho comprobado e indiscutible; que se puede tocar en las propias piedras de nuestras calles y puertos, aunque se vaya difuminando, desde hace años, por culpa de una crisis del sector bastante severa. Resulta así interesante conocer la extensión de la explotación de la mar por parte de los gallegos desde el s. XII hasta el XVIII, y de las diferentes leyes que se fueron promulgando a medida que las circunstancias que se vivían en las rías fueron motivo de preocupación.

En “La Historia Compostelana”, escrita bajo el mecenazgo del prelado don Diego Gelmirez, además de hacerse reseña del empeño de los hombres de Padrón para poner a raya a los detestables piratas moriscos, se hace una referencia a las especies que se capturaban y de sus precios de venta en la ciudad de Santiago. Así, se sabe de la predilección por la pesca de sardinas, besugos, mujeles, pulpos, congrios, lampreas, ostras, langostas y otros mariscos, lo cual da prueba de que se empleaban artes como las rapetones, volantes, palangres, tramallos, rasqueños, etc.

Destaca que, en 1238, el rey Fernando III El Santo decretara el derecho de los pescadores de las rías de Naja y Pontevedra para obtener grasa de las cabezas e intestinos de las sardinas o que Juan II, en 1408, eximiera del derecho de diezmo a todos los pescados capturados en las costas gallegas. Sin embargo, no es hasta el reinado del emperador Carlos I cuando las rías gallegas reciben un mayor impulso.

El licenciado Molina, en su obra “Descripción del Reyno de Galicia, y de las cosas notables de él”, nos hace saber que hacia mediados del s. XVI solo Pontevedra producía más de ochocientos ducados de sardinas; a lo que hay que añadir las ostras de Noya y Carril, que se llevaban en escabeche a toda Castilla, la caza de ballenas en Malpica o Burela y el floreciente Foz con sus astilleros.

La abundante riqueza de las costas gallegas atrajo a comerciantes del Norte de Europa, lo cual generó, ya entonces, una situación muy peculiar y similar a la que solemos vivir los consumidores hoy mismo cuando entramos en un supermercado: el mejor género es exportado a puertos extranjeros, donde se obtiene un mayor lucro, y los de aquí nos quedamos, prácticamente, con las migajas. Esto fue motivo de queja por parte de las provincias internas castellanas, que rogaron a Carlos I que impidiera ese tráfico entre Galicia y los reinos extraños; pero el emperador, buen conocedor de que el sistema proporcionaba líquido a las arcas y al estado, decidió desentenderse de la cuestión.

Sin embargo, la alegría dura poco en la casa del pobre y cuando las coronas de Castilla y Portugal se unen en 1580 (ya antes también), los reinos norteños concluyen que no pueden retrasar más la necesidad de dotarse de flotas pesqueras y mercantes propias que puedan mantener a sus poblaciones sin necesidad de depender de la península ibérica. Primero vino la pesca del bacalao en Terranova, luego la de arenques en Escocia y, para terminar, la de ballenas en Groenlandia. Tal era la abundancia que arrastraban las redes y sobre la que se clavaban los arpones, que el comercio con Galicia comenzó a perder interés de París para arriba.

A este golpe se le uniría la sangría de hombres de mar que las constantes guerras que libraba España contra todos los demás reinos, diezmando la fuerza humana en la empresa de las pesquerías.

La solución tuvo que venir de altas instancias, y de estas necesidades en Galicia nacen proyectos, que aún siguen en vigor, como el propio Arsenal de El Ferrol, la promulgación de leyes y privilegios para los que se dedicaran a la pesca mediante la conocida matrícula, la prohibición de artes que atentaran contra la buena explotación de la pesca o la fundación de un Montepío el 6 de Noviembre de 1775, promovido por Manuel Ventura de Figueroa, subcolector de Espolios, para aquellos pescadores sin premio. También se decidió modernizar el arte de la pesca, para lo cual se hizo traer desde la población guipuzcoana de San Juan de Luz a catorce avezados y expertos hombres, según constaba en la Corte de Madrid. Sin embargo, esta última medida no tuvo éxito alguno pues los gallegos no quisieron hacer caso de los vascos por ser sus técnicas contrarias a la tradición existente hasta entonces en las rías bajas y altas.

Las medidas que se adoptaron permitieron una sobreabundancia de pesca y, en un claro ejemplo de colaboración, Galicia y Cataluña se auxiliaron para que el género alcanzase a todos los puertos de Europa y llegar incluso a América. Unos pescaban y los otros, gracias a su experiencia comercial y poderío naval, daban salida al género.

Todo esto, más o menos, fue lo que dejó sentado don Joseph Cornide en su discurso a la Sociedad Económica de Santiago de Compostela, en el año 1775.

Lectura de 15 de Julio de 2015 a las 1200 horas



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martes, julio 14, 2015

Guardia de cine: Reseña a "The Imitation Game (Descifrando Enigma)"

Título original: “The Imitation Game”. 2014. 114 minutos. Color. Dirección a cargo de Morten Tyldum. Guión de Graham Moore y Andrew Hodges. Elenco: Benedict Cumberbatch, Keira Knightley, Matthew Goode

Ya me pronuncié en su momento, y de forma categórica, que el simple motivo de que el nombre de Benedict Cumberbacht se cuele entre el elenco de actores de cualquier obra es razón más que suficiente para visionarla obligatoriamente, sin excusas. Puede que la película o serie sea mejor o peor, entretenida o aburrida, profunda o superficial, pero Cumberbacht nunca decepciona.

Tarde o temprano tocaría hablar de la cinta por la que fue nominado al Oscar 2015 como mejor actor principal: por lo que hoy toca reseñar “The Imitation Game”, biopic excelentemente trazado sobre la figura del brillante matemático británico Alan Turing, creador de la informática moderna y de una máquina capaz de romper los códigos de la Enigma nazi.

El guión despedaza la acción en tres líneas que se entrecruzan de forma hábil, sin marear al espectador (algo que es de agradecer), entre la adolescencia del propio Turing, su labor en Bletchley Park durante la segunda guerra mundial y el momento en el que su homosexualidad hundirá para siempre a un héroe silenciado, como todos aquellos que trabajaron para el MI6 durante aquellos oscuros días; todo ello para mostrar un mosaico que explique en profundidad humana quién era Alan Turing. Como hilo conductor se fijará su propia confesión ante la policía, que encumbrará al protagonista en narrador. Así es como se nos presenta a un personaje un tanto autista, incapaz de entablar relaciones en un mundo violento y un auténtico genio desde el punto matemático; pero también a aquellos que le ayudaron a construir a Christopher, aunque, bien es cierto que, su aparición como secundarios lo es aún más ante la presencia de Cumberbacht.

Mereciendo el respectivo apunte, la interpretación de Keira Knightley fue tachada como de simplona en el mejor de los casos por muchos entendidos, algo con lo que no coincido; y creo que sus nominaciones me respaldan. Aún siendo consciente de que las simpatías que despierta esta señorita en mi persona pueden nublar mi escaso juicio, creo que la forma en la que ha llevado su papel era el correcto, trayendo a la vida a una chica de pueblo, inteligente, tímida y menospreciada; una persona normal en tiempos extraordinarios, como fueron los que les tocaron vivir a aquellos hombres y mujeres. No todo son grandes declamaciones a los cuatro vientos.

Sin mostrarnos nada que no hayamos visto antes, la película trata de sentar al público en un mundo en guerra muy diferente: el de los rompedores de códigos, aquellos que luchan contra el tiempo, como bien se dice en la cinta, y que terminan asumiendo el rol de dioses de las sagas épicas que, desde Bletchley Park, como si de un monte Olimpo se tratara, ayudaban o no a los humanos. 

Se van encontrando guiños y referencias culturales y sociales que ahora provocan cierta risa vergonzosa, pero que es lo que había, y no se ralentiza la historia, que es una carrera en la que te hace saltar e ir tras los protagonistas a reprogramar la máquina cuando parecen haber dado con la solución.

Es una historia real que, sin pretenderlo, se convierte en un auténtico thriller en el que la manipulación, algo tan propio del río de la vida, tuerce esa trenza argumental. Una magnífica película por la que me causa indignación, cuando no horror, que, ante el dédalo de nominaciones a diferentes premios, haya obtenido tan escaso rédito de estatuillas. No es la primera que sufre tales contratiempos, ni será la última, aunque bien es cierto que le tocó pelear en un fértil año para las producciones cinematográficas de calidad.

Lectura de 14 de Julio de 2015 a las 1200 horas



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14 de Julio de 2015

La New Horizons llega a Plutón

Tal día como hoy se marca el final de la considerada como primera era de la exploración espacial de nuestro sistema solar, hazaña iniciada nada más ni nada menos que en 1962 por la NASA, llevando sondas a todos los planetas que nos acompañan en este apartado punto del cosmos.

La nave New Horizons, tras casi una década de viaje, están a escasos miles de kilómetros de poder llegar a su destino, en el lejano Plutón. Aquí podréis seguir este evento histórico: http://www.nasa.gov/mission_pages/newhorizons/main/index.html

Y, de paso, os dejo unas fotos que la Armada ha compartido en su cuenta de Twitter de la llegada a Marín del Juan Sebastián Elcano:


lunes, julio 13, 2015

Revista "Nodales" 2015


Como ya os anuncié la semana pasada, el pasado jueves 9 fue el día elegido para que el Gremio de Mareantes de Pontevedra presentara su revista bianual, “Nodales”, en el Sexto edificio del Museo de Pontevedra.

La presentación, en la que intervino el hijo del homenajeado José Filgueira, no solo sirvió para darnos a conocer una revista que se ha modernizado, reestructurado y hasta "engordado", a pesar de los problemas económicos y de otra índole a los que ha hecho frente, sino también, y es lo importante, para conocer más "callejuelas" de la Historia de Pontevedra  que pasan desapercibidas.

En cuanto a los artículos que componen la revista tenemos a una mujer por la que, últimamente, se han sumado muchos brazos y mentes para sacarla del anonimato (incluso en este blog) y que es Isabel Barreto, pero también nos iremos al Morrazo del s. XIX, a las fábricas de salazón de pescado, a conocer el papel del conde de Gondomar en el ajusticiamiento de sir Walter Raleigh, Valle-Inclán y la esgrima en Pontevedra o conoceremos más a fondo la vinculación de la Cofradía del Cuerpo Santo, entre otros.

Sin duda alguna, para mí ha sido un honor que mi nombre esté entre la larga lista de colaboradores y, espero, que vuelvan a contar conmigo.

Ahora, lo que me queda es sumergirme a fondo en sus páginas y contaros qué voy descubriendo.

Lectura de 13 de Julio de 2015 a las 1200 horas



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13 de Julio de 2015




jueves, julio 09, 2015

Conan el Bárbaro en FIMUCITÉ 6



En Julio de 2012, en el marco del Festival de bandas sonoras de cine de Tenerife (FIMUCITÉ), se pudo disfrutar de esta maravilla que pone la piel de gallina.

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miércoles, julio 08, 2015

Presentación de la revista Nodales 2015

El Gremio de Mareantes de Pontevedra edita cada dos años su propia revista, intitulada "Nodales", y este 2015 le toca volver a salir de la imprenta. La presentación del nuevo número se llevará a cabo el día de mañana, jueves 9, a las 20.00 horas, en el salón de actos del Edificio Sexto del Museo de Pontevedra.

En dicha publicación no solo se hará relación a las actividades realizadas por esta veteranísima institución a lo largo del periodo de tiempo indicado, sino que reunirá dentro de sus tapas una serie de artículos y firmas que se hacen eco de diversos eventos históricos acaecidos en nuestra ciudad. En esta ocasión, una de esas firmas será la mía y la dedicaré a poner punto a la historia de un barco que ha despertado mis simpatías desde que lo vi inmortalizado en una fotografía que data de Agosto de 1911, en la que aparece amarrado bajo el puente de La Barca en agosto de 1911: el cañonero Hernán Cortés.


Os tendré al corriente.

Lectura de 8 de Julio de 2015 a las 1200 horas



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8 de Julio de 2015






martes, julio 07, 2015

Guardia de cine: reseña a “Magia a la luz de la luna”, de Woody Allen

Título original: "Magic in the Moonlight". 2014. 97 minutos. Color. USA/UK. Dirección a cargo de Woody Allen. Guión de Woody Allen. Elenco: Colin Firth, Emma Stone, Marcia Gay Harden.

Trama simple y predecible en la que Woody Allen nos imparte una clase sobre cómo los polos opuestos se atraen hasta el punto de ser capaces de acompasar los latidos de sus corazones a un mismo son. Al levantarse el telón se presenta sobre el escenario Stanley (Colin Firth), un mago de fama internacional, arrogante y racional, que responde al nombre artístico de Wei Ling Soo, y que, además, es un incansable cazador de falsos mediums en sus ratos libres; otro soldado más en la cruzada que encabezó en su momento el gran Harry Houdini, personaje real con quien el protagonista comparte ciertos rasgos distintivos. Pero, además de Stanley, de entre bambalinas sale a la luz de los focos Sophie Baker (Emma Stone), una atractiva, en su aura de inocencia, pitonisa cuyos poderes psíquicos amenazan con colapsar los firmes cimientos de la Ciencia ortodoxa mientras disfruta de la brisa marina en la Costa Azul.

La simplicidad, forma elegantísima de desarrollar en ocasiones una trama, se extiende inexorablemente a lo largo del metraje, sin cegarnos con una excesiva opulencia: nada más allá de paisajes ribereños y un baile bajo luminarias colgadas de las ramas de un portentoso árbol en los tiempos del Jazz. Lo que importa en esta historia es que el espectador sea testigo de cómo el inicial choque de trenes se sirve finalmente como una relación sincera y perfecta, por mucho que uno de los personajes, en su castrada forma de entender el mundo, se niegue a aceptarlo hasta que le abren los ojos a la fuerza, obligándole a llegar él mismo a la conclusión de que es un idiota redomado que se niega a pensar más allá de lo simple y racional, a querer acariciar lo extraordinario, aunque sea una mera ilusión.

Como en todas las películas anuales del cineasta neoyorkino, lo que destaca son los diálogos, sobre todo aquellos que manan de la boquita del personaje principal que es el propio Allen, aunque disfrazado de Colin Firth, y que en esta cinta alcanza ciertos puntos de paroxismo transformista en el que casi vemos paseándose por los jardines de la casa de campo al mismísimo Sheldon Cooper de “The Big Bang Theory”; lo cual termina siendo lo más paranormal que nos encontraremos.

La cinta, aunque solo cuenta con 95 minutos, se hace algo tediosa por momentos y su predecible final es un tanto abrupto, como un muñeco accionado por resorte que sale de la caja sin causar sorpresa.
Se le podría haber exigido bastante más al guión, sobre todo debido al arranque del mismo, aunque no deja por ello de ser un agradable pasatiempo.

Lectura de 7 de Julio de 2015 a las 1200 horas



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miércoles, julio 01, 2015

La vuelta a medio mundo en poco más de cuarenta días


Si en una conversación cualquiera, trivial o no, se cuela, invitado por su cuenta, el escritor francés Julio Verne, será como si nos hubieran lanzado una granada al centro de la mente que nos hará rememorar la infinidad de títulos que conforman sus “Viajes Extraordinarios”; pero, seguro que, por mayoría abrumadora, aquellos que se asomen a la punta de nuestras lenguas con más osadía sean “20.000 leguas de viaje submarino”, “De la Tierra a la Luna” o “La vuelta al mundo en ochenta días”.

Muchos nos hemos sentido atraídos por Verne, por su vasta obra y hasta por su vasto archivo, que destruyó a propósito; por un escritor que fue calificado visionario por sus coetáneos y por nosotros mismos al ver que sus “predicciones” se iban cumpliendo, aunque él lo negaba, divertido y no sin razón, pues replicaba diciendo que tan solo era alguien muy bien informado.

En el volumen intitulado “La vuelta al mundo en ochenta días”, aventura protagonizada por dos personajes inolvidables como son el estirado Phileas Fogg y su desventurado lacayo, Juan Picaporte, Verne no formula una visión tecnológica abrumadora, sino que da simple prueba literaria del avance constante y perfeccionamiento de las vías de comunicación en nuestro planeta durante el último tercio del s. XIX, en concreto, en 1873, fecha de su publicación; un momento en el que el ser humano seguía impulsando sus velas con el espíritu de la fascinación.

En el capítulo III de este pequeño y entretenido libro, los socios del Reform-Club andan un tanto alterados a causa del espectacular robo que ha sufrido el Banco de Londres y discuten entre sí sobre el destino que habría escogido el hábil ladrón para escapar con las varias miles de libras que ha echado a su saca de forma tan poco cristiana; momento en el cual Fogg (o Verne a través de su personaje) hace válida la marca temporal en la que se puede realizar semejante hazaña para el hombre moderno del s. XIX:

El honorable Gualterio Ralph no quería dudar del resultado de las investigaciones, creyendo que la prima ofrecida debía avivar extraordinariamente el celo y la inteligencia de los agentes. Pero su colega Andrés Stuart distaba mucho de abrigar igual confianza. La discusión continuó por consiguiente entre aquellos caballeros que se habían sentado en la mesa de whist, Stuart delante de Flanagan, Falientin delante de Phileas Fogg. Durante el juego, los jugadores no hablaban, pero, entre los robos, la conversación interrumpida adquiría más animación.

—Sostengo —dijo Andrés Stuart— que la probabilidad está en favor del ladrón, que no puede dejar de ser un hombre sagaz.

—¡Quita allá! —respondió Gualterio Ralph—. Sólo hay un país en donde pueda refugiarse.

—¡Tendría que verse!

—¿Y adónde queréis que vaya?

—No lo sé —respondió Andrés Stuart—, pero me parece que la Tierra es muy grande.

—Antes sí lo era... —dijo a media voz Phileas Fogg; añadiendo después y presentando las cartas a Tomás Flanagan. A vos os toca cortar.

La discusión se suspendió durante el robo. Pero no tardó en proseguirla Andrés Stuart, diciendo:

—¡Cómo que antes! ¿Acaso la Tierra ha disminuido?

—Sin duda que sí —respondió Gualterio Ralph-. Opino como míster Fogg. La Tierra ha disminuido, puesto que se recorre hoy diez veces más aprisa que hace cien años. Y esto es lo que, en el caso de que nos ocupamos, hará que las pesquisas sean más rápidas.

—Y que el ladrón se escape con más facilidad.

—Os toca jugar a vos —dijo Phileas Fogg.

Pero el incrédulo Stuart no estaba convencido, y dijo al concluirse la partida:

—Hay que reconocer que habéis encontrado un chistoso modo de decir que la Tierra se ha empequeñecido. De modo que ahora se le da vuelta en tres meses...

—En ochenta días tan sólo —dijo Phileas Fogg.

—En efecto, señores —añadió John Sullivan—, ochenta días, desde que la sección entre Rothal y Altahabad ha sido abierta en el Great Indican Peninsular Railway, y he aquí el cálculo establecido por el "Morning Chronicle".

De Londres a Suez por el Monte Cenis y Brindisi, ferrocarril y vapores 7

De Suez a Bombay, vapores 18

De Bombay a Calcuta, ferrocarril 8

De Calcuta a Hong-Kong (China), vapores 13

De Hong-Kong a Yokohama (Japón), vapor 6

De Yokohama a San Francisco, vapor 22

De San Francisco a Nueva York, ferrocarril 7

De Nueva York a Londres, vapor y ferrocarril 9

TOTAL 80.

—¡Sí, ochenta días! —exclamó Andrés Stuart, quien por inadvertencia cortó una carta mayor—. Pero eso sin tener en cuenta el mal tiempo, los vientos contrarios, los naufragios, los descarrilamientos, etc.

—Contando con todo —respondió Phileas Fogg siguiendo su juego, porque ya no respetaba la discusión el whist.

Es incuestionable que el propio Verne se sirve, para asentar los cimientos argumentales y épicos de la novela, de documentación real y publicada en diarios de su tiempo, testigos de las novedades que las ciencias aplicadas y la ingeniería permitían.

Ya a finales del año 1867, apenas cinco años antes de que “La vuelta al mundo en ochenta días” saliera de las imprentas, los diarios se hacían eco de los esfuerzos titánicos para acortar los días de viaje que separaban localidades tan distantes como Liverpool y Hong Kong, pero justo en dirección contraria a la que tomarían Fogg y Picaporte. El Nautical Magazine publicó en su día la siguiente y muy ilustrativa tabla de escalas, distancias y duración:

  • De Liverpool a Nueva York: 2.350 millas a cubrir en 10 días.
  • De Nueva York a Aspinwall (Colón, Panamá): 1.980 millas a cubrir en 7 días.
  • Paso del Istmo: 48 millas a cubrir en 1 día.
  • De Panamá a San Francisco: 3.182 millas a cubrir en 11 días.
  • De San Francisco a Yokohama: 4.761 millas a cubrir en 17 días.
  • De Yokohama a Hong Kong: 1.379 millas a cubrir en 6 días.


Lo que arroja un total de 13.700 millas a cubrir en 53 días.

Pero esto no queda aquí, por supuesto que no, ya que se aseguraba que cuando se terminase la línea de ferrocarril del Pacífico, que atravesaría los territorios del Medio Oeste americano, habría que restar entre diez y doce días a la tabla anteriormente reseñada; por ejemplo, se podría partir de Liverpool un día 1 de Abril y poner el pie en Hong Kong el 11 de Mayo del mismo año.

¡Qué años tan fabulosos debieron ser aquellos para la ciencia y la ingeniería!

Lectura de 1 de Julio de 2015 a las 1200 horas



  • Barómetro: 754 (Variable). Estratos
  • Termómetro: 23º
  • Higrómetro: 39,5%

1 de Julio de 2015




martes, junio 30, 2015

Guardia de literatura: “Amsterdam Solitaire” de Fernando Lalana

No soy de los que gusta poner la mano en el fuego por nada ni por nadie. Por eso no afirmaré que es la primera vez que me encuentro con una obra de Fernando Lalana, veterano escritor zaragozano, especializado en literatura infantil y juvenil (más de ochenta obras a sus espaldas), pues en mis tiempos de Barco de Vapor es posible que acabara devorando alguna de sus obras.

De este libro —que cuando lo cogí de la estantería no reparé para nada en la franja de edad inicial para es que está realizado—, mi primer (y puede que último) encuentro con el detective privado Fermín Escartín, lo que me atrajo fue la sinopsis de contraportada bastante concisa y atrayente. Un gran trabajo en ese aspecto y que se extiende a los resúmenes de otras obras relacionadas en las solapas. Degusté esa especie de conjura inicial de cuatro empresarios decididos a fabricar algo extraordinario y la inclusión de los términos venganza y robo en el texto. Quizá lo que quería era volver al campo del misterio y la intriga policíaca con algo ligero; también sumergirme en los mares que crea este autor, otro individuo que ha conseguido dejar atrás el gris mundo de la báscula y la espada y se ha dedicado a crear literatura.

Sin embargo, la toma de razón de este libro, quizá no muy dirigido a un público de mi edad (a partir de 12 años), me ha dejado bastante descolocado. Apenas 201 páginas a letra bien grande que se leen en un pis-pás, divididas de forma estrafalaria en capítulos cortísimos, cercenados en otros subcapítulos cuyos títulos, en ocasiones, parecen ser de mayor longitud que el propio texto que encierran. Sin saber si es su estilo habitual o que lo veo como el carcamal que ya soy, ahí lo dejo.

Un error bastante particular que atenaza la propia narración es que se entrecruza la narración en omnisciente y en primera persona. No es la primera vez que me encuentro con esta particular forma de presentación, que no es errónea en sí, sino que lo que no cuadra es que haya dos personajes, el protagonista y uno que pasa a ser muy secundario, que narran sus respectivas partes en primera persona. Que Fermín Escartín lo haga tiene su lógica, pero no Carlos Martínez, cuya participación (y narración propia) es casi anecdótica.

Respecto a la trama en sí, el interés que provoca el anhelo de crear algo único y la perspectiva de resolver un robo que se presenta como imposible, mantiene al lector en su sitio, pero es una auténtica lástima que Escartín, un tipo con una muy pobre opinión de sus capacidades detectivescas, resuelva el asunto en cara y media tras una ducha. Demasiado simple y una investigación nula que empobrece la experiencia de la lectura.

Año: 2011
Editorial: Bambú (Grupo Ed. Casals)
Resumen: Pese a las impresionantes medidas de seguridad que la rodean, alguien consigue robar la "Amsterdam Solitaire", la estilográfica más cara del mundo, la misma noche de su presentación mundial en Zaragoza.
ISBN: 978-84-8343-128-3
Edad: Desde 12 años
Ilustrador: Sin ilustración
Género: Intriga
Colección: Exit DETECTIVE FERMÍN ESCARTÍN

Lectura de 30 de Junio de 2015 a las 1200 horas



  • Barómetro: 754,5 (Variable). Cirroestratos
  • Termómetro: 23º
  • Higrómetro: 39,5%

30 de Junio de 2015





lunes, junio 29, 2015

Un general Concha de mimbre



El pasado miércoles se publicó en la web Historia Rei Militaris, en su sección Blog, un pequeño artículo nacido de una curiosidad encontrada de casualidad. Todos hemos admirado o pasado de largo delante de estatuas de bronce, mármol y otros materiales, pero, ¿qué sucedería si nos cruzásemos con una estatua de mimbre del general Concha? Pues con algo semejante se maravillaron no pocos madrileños en 1852.

Lectura de 29 de Junio de 2015 a las 1200 horas



  • Barómetro: 755 (Variable). Despejado
  • Termómetro: 22º
  • Higrómetro: 39%

29 de Junio de 2015




jueves, junio 25, 2015

"Mucho Mejor (Hace Calor)"



Los Rodríguez

Lectura de 25 de Junio de 2015 a las 1200 horas



  • Barómetro: 756 (Variable). Despejado
  • Termómetro: 22º
  • Higrómetro: 38%

25 de Junio de 2015