miércoles, enero 04, 2017

Platillos flotantes que zarpan a la guerra

La carrera armamentística que se desarrolló desde finales del s. XIX hasta bien entrado el XX se puede resumir de la siguiente forma: «Gana quien construya lo más grande». Puede resultar un aserto muy simple, pero no por ello desacertado en un periodo de hiperindustrialización de la guerra, de miles de toneladas de hierro, de cañones con calibres y alcances cada vez mayores.

Dicha tendencia traía consecuencias a la hora de estudiar la protección efectiva de ciertos enclaves. Ya parecía una locura limitarse a poner cañones en las defensas de los puertos y era necesario mostrar un mayor interés y posicionamiento activo respecto a las líneas de costa. Allí entró en juego la postulación de sir Edward James Reed (1830-1906), director de Construcción naval de la Royal Navy entre 1863 y 1870, quien acogió las tesis del ingeniero naval escocés John Elder (1824-1869), de sacrificar la velocidad de los navíos de guerra a favor de un mayor espesor de blindaje y unos cañones cada vez más potentes.

No fueron pocos los atraídos por la idea, incluso para combatir en mar abierto. Hubo ideas, muchas ideas. Algunas ridículas, como las que vamos a tratar hoy, para dar solución a las perentorias necesidades defensivas del territorio nacional ribereño.

Uno de estos intentos por adecuarse a dichas urgencias, lo representan los monitores Novgorod y su hermano Vitse-admiral Popov (exKiel), construidos durante la década de 1870 para la Armada Imperial rusa, considerados unos de los peores buques de la Historia de la Humanidad, que no es poco.

El monitor Novgorod nació, en un principio, como respuesta a las limitaciones de tonelaje de buques zaristas en el mar Negro impuestas en los Tratados de París, que pusieron fin a la guerra de Crimea (1854-56), y fue concebido por la mente del vicealmirante Andrey Alexandrovich Popov: un platillo flotante de 2.531 toneladas, de 30.8 metros de eslora y otros tantos de manga, que alcanzaba la ridícula marca de 6,5 nudos. Montaba dos cañones de 279 mm., y su tripulación (151 hombres) quedaba resguardada por una cintura blindada que variaba desde los 70 mm. de la cubierta hasta los 229 mm. de las barbetas, según diferentes fuentes.

El diseño del Novgorod, unido a su falta de velocidad y maniobrabilidad, condenaba a su comandante a vérselas canutas en cuanto entraba en contacto con alguna corriente marina. Y la cosa se complicaba cuando los cañones abrían fuego si todos los elementos desfavorables entraban en juego, girando el navío como una peonza. El buque era poco menos que un ataúd flotante y el empeño de Popov se quedó en solo dos unidades construidas, que no son pocas, precisamente.

La conclusión a la que se llegó tras las pruebas de mar fue que ambos monitores podrían ser buenas baterías de costa, pues ningún otro buque podría tener semejante protección y armamento con un calado tan escaso (4,10 m.); pero contaban con serias carencias que los desterraron al olvido, cuando no al escarnio. Aún así, estuvieron en activo al servicio del Zar casi tres décadas como guardacostas, hasta que la llegada del nuevo siglo los saludó con la sentencia del ignominioso desguace.

De todos modos, la idea del magín Popov parecía resultar interesante según para qué determinados fines: el yate Livadia, buque de recreo de la familia del Zar de Rusia, al cual se le suplo de la falta de proa y popa, mejorando su maniobrabilidad, y siendo construido en el mismo astillero propiedad de John Elder.



Novgorod
Colocación de quilla: 1872
Botadura: 1873
Entrega: 1874
Desplazamiento: 2.491 toneladas, 2.706 toneladas a plena carga.
Eslora: 101 pies
Manga: 101 pies
Calado: 12 pies
Propulsión: 8 calderas. 3.000 hp
Velocidad: 6 nudos
Armamento: 2 cañones de 11/20; 2 de 88 mm; 2 de 2,5; torpedos
Blindaje: 9 pulgadas
Dotación: 8 oficiales y 120 marineros

Vitse-admiral Popov 
Colocación de quilla: 1874
Botadura: 1875
Entrega: 1877
Desplazamiento: 3.550 toneladas, 3.990 toneladas a plena carga.
Eslora: 120 pies
Manga: 120 pies
Calado: 13 pies
Propulsión: 8 calderas. 4.500 hp
Velocidad: 5 nudos
Armamento: 2 cañones de 12/20; 8 de 88 mm; 2 de 1.
Blindaje: 16 pulgadas
Dotación: 203 hombres

Datos estos obtenidos del libro The World's Worst Warships, de Antony Preston


Hubo otros “locos” como Popov que preconizaron otros tantos platillos flotantes, ya en la década de 1900. Uno de ellos fue el magnate e ingeniero neoyorkino Anson Phelps Stokes, inspirado por las palabras del historiador y estratega naval Alfred Thayer Mahan (1840-1914), quien había abogado por crear una conveniente escuadra de guardacostas para la US Navy, sacrificando su velocidad (pues “para nada (la) necesitan tales buques”), aumentado su blindaje y artillería o, lo que es lo mismo: potencialidad defensiva y ofensiva.

El Cancerbero, según la publicación Alrededor del Mundo,
de 16 de Marzo de 1905
El diseño de Phelps, a bote pronto, trata de solucionar uno de los grandes fallos de Popov. El Novgorod y su hermano tenían dispuestas varias hélices en lo que se podría considerar la popa, lo cual dificultaba luchar contra las corrientes y los giros del buque cuando se perdía el control; así que Stokes distribuyó las hélices de una manera más lógica: dos a “popa” (asistidas por otras dos más de menor tamaño) y otras dos a “proa”. Sin embargo, en mi humilde opinión de ignorante total en materia de ingeniería naval, la solución ideal habría sido disponer las cuatro hélices en cruz: popa, proa, babor y estribor, y configurado un sistema de transmisión al árbol de levas que pudiera distribuir la energía para contrarrestar posibles pérdidas de control.

Y decimos que Stokes “trató” los problemas de Popov, pues nada dice acerca de si se inspira o no en el mismo, a pesar de todo. Stokes se limitó a comentar que la idea la tuvo al admirar la Rocher du Diamant, un peñón a una milla de distancia de la Martinica. 

Stokes patentó un primer diseño el 7 de Abril de 1903 (nº 724.756), que completó el 27 de Septiembre de 1904 (nº 771.185), otorgándole la denominación de batería naval flotante, aunque en la descripción llega a referirse a ésta como navío esférico o hemisférico. No solo lo consideraba criatura como perfecta para montar grandes cañones, sino que para evitar los dañinos efectos de los torpedos.


Patente US 771.185
El centro del navío estaría dispuesto para la sala de calderas y la chimenea de expulsión de humos y la toma de aire de ventilación, y divide el casco radial en tres secciones o divisiones principales, con sus tanques de lastre, carboneras y santabárbara, distribuidos en varias cubiertas inferiores.

Este desvelo de Stokes fue presentado ante la Sociedad de Arquitectos navales de Nueva York, ante capitalistas, yachtmen y oficiales de las Marinas de guerra estadounidense y británica, tras comprobarse el diseño en un tanque de pruebas. A este respecto encontramos escasas referencias datadas en 1904, 1905 y 1906, que parecen estar refiriéndose al mismo evento, pero el castillo flotante pasa de denominarse Cancerbero a Ultima.

Ante tan concurrido e interesado público, Stokes vendió su invento cantando sus excelencias

-Su superficie era reducida, complicando al enemigo la tarea de centrarlo.
-Podía almacenar hasta 2.600 toneladas de combustible con las que podría navegar once días a marchas forzadas. Se le llegaba a estimar una autonomía de 31 días en alta mar.
-Cuatro tubos lanzatorpedos en “proa” y otros adicionales en la cubierta inferior.
-Blindaje: cinturón de acero cementado Krupp, de espesor variable entre 1 y 13 pulgadas.
-Podía albergar en su interior un submarino y diversas embarcaciones menores.
-Tripulación: 1.500 hombres.

El proyecto del bueno del Sr. Stokes quedó en agua de borrajas, pero bien pudo haber inspirado cierta obra que se ejecutó en la isla del Fraile, en Cavite, por parte de las fuerzas norteamericanas para mejorar sobresalientemente la defensa naval del área, exigua incluso antes del estallido de la guerra de 1898: Fort Drum, un buque de guerra imposible de hundir y que merecerá nuestra atención en un próximo artículo.