miércoles, diciembre 14, 2016

Ficha de fauna: Cormorán grande




Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Aves
Orden: Suliformes
Familia: Phalacrocoracidae
Género: Phalacrocorax
Especie: P. carbo



Su presencia es obligada en puertos y rías. Su estilizado y alargado cuerpo desaparece aquí y aparece acullá, tras sondear por debajo de la superficie en busca de su alimento favorito: peces y crustáceos; o bien sobre una roca, terminada la faena de llenarse el buche, con las alas extendidas, como un orante al Sol, esperando que los cálidos rayos sequen su plutónico plumaje.

El cormorán es una de mis aves marinas favoritas y me pareció la indicada para ser la primera en ser reseñada en estas Fichas de fauna.

Conocido en algunos lugares como cuervo marino moñudo, el cormorán es un ave común en Europa, Asia y América del Norte, que gusta de las costas, pero también de las orillas de ríos y de las zonas pantanosas.

El cambio climático está permitiendo que muchas especies migratorias adopten el sedentarismo, siendo que el cormorán es uno de tantos animales en idéntica situación en muchas regiones del mundo, importándoles poco el mercurio.

Al observarles en determinados lugares, podemos caer en el error de creer que son individuos solitarios, mas son gregarios y se agrupan en bandadas y, en las zonas de interior, sus colonias suelen instalarse junto a las de las garzas reales (Ardea cinerea L.).

No hay marca exterior visible que nos permita distinguir entre machos y hembras. El plumaje es el mismo, al igual que su complexión y dimensiones. Ni siquiera su voz («cra, cra-a») nos facilita la tarea de identificación.

El nido lo prefieren construir en los árboles pues suponen una protección extra en comparación a las rocas. Se instala sobre los “cimientos” del antiguo y ambos miembros de la pareja trabajan recogiendo y arrancando ramitas; igualmente se alternan en la incubación de los huevos (unos cinco) que tardan entre 23 y 29 días en eclosionar. Los polluelos permanecen en el nido entre 35 y 56 días, periodo tras el cual se agrupan en bandadas y se unen a los adultos.

El cormorán grande forma parte del orden de los Suliformes, como una de las cuatro familias que lo componen: Sulidae (alcatraces y piqueros), Fregatiae (fragatas), y Anhingidae (añingas) y se reconocen hasta cinco subespecies de cormorán grande, a saber:

Phalacrocorax carbo carbo
Phalacrocorax carbo novaehollandiae
Phalacrocorax carbo sinensis
Phalacrocorax carbo maroccanus
Phalacrocorax carbo hannedae

A semejanza que con otros animales, como por ejemplo las lampreas, en ciertos puntos del planeta los cormoranes son capturados por los humanos y se emplean como arte de pesca. Consideramos interesante transcribir el relato de un tal monsieur Ballande, viajero europeo por los ríos de China, y que es recogido por un redactor de El Imparcial, allá por 1907, para ilustrar una columna de opinión y escarnio que en nada tiene que ver con los estudios de la fauna sino con los catalanistas, que ya andaban jodiendo la badana por entonces: «[…] Los cormoranes dormitan en la proa del sampán y nuestro intérprete nos hace observar que todos ellos llevan, en la parte inferior del cuello, un anillo de cobre, el cual les permite tragar pececillos u objetos de muy reducido volumen, sin dejarles pasar los de mayor tamaño.

»Con unos cuantos varazos, despierta el patrón del barco a los dormilones y enseguida todos se arrojan por las bordas y se zambullen en el agua. Momentos después, uno de ellos aparece en la superficie, trayendo atravesado en el pico un magnífico pez. Para tragárselo, lo echa por el aire y, con sorprendente habilidad, lo atrapa por la cabeza. En la imposibilidad de zamparse su presa, a pesar de los esfuerzos que hace, el malaventurado volátil empieza a revolotear alrededor de la embarcación. El patrón, entonces, le alarga un bambú, sobre el cual se posa el cormorán y regresa a bordo. No queda ya sino apretarle el cuello para que entregue el pescado y lanzarle otra vez al agua».

Se completa la crónica de la siguiente guisa: tras la falsa pesca, se sube a los cormoranes abordo y se les retira la anilla del cuello, lanzándoles un poco de pescado a modo de recompensa.