Bien. Como uno no es de piedra y mucho menos es capaz de determinar qué días va a caer enfermo, pues el pasado viernes, ya por la mañana, comencé a sentir una serie de molestias bastante conocidas para mí. Quise hacerme el fuerte y pensar que no me arrastraría de nuevo a la cama. ¡Iluso de mí! Volví a quedar postrado un par de días mientras que un virus, que parece que me ha cogido bastante "cariño", campaba a sus anchas. Ya es la tercera vez en ocho meses y la quinta en dos años en la que las nauseas me embargan, que mis intestinos se convierten en una fuente y que vivo pegado al Aquarius naranja.
Ahora he recuperado parte de mi anterior estado y espero mantenerlo intacto.





























2 comentarios:
Espero que te pongas bueno pronto.
Un abrazo
Ahí, ahí ando, Isabel.
No sabes qué ganas tengo de que termine la semana...
Publicar un comentario en la entrada