miércoles, febrero 15, 2017

Pedro el Siciliano

La Historia ha sido prolija en hombres que, entre bambalinas, alteraron la voluntad de soberanos, torcieron el rumbo de naciones y rompieron la paz de muchos pueblos. Algunos pasaron ante los ojos de aquellos que presenciaban sus maquinaciones como peligrosas serpientes; otros lo hicieron de una forma más sutil. Pero prácticamente todos se encontraron, en un comienzo, en una posición de escaso prestigioso, incluso debido a alguna tara física natural o provocada. A este respecto destacan los eunucos, a quienes siempre hemos visto como sebosos vigilantes de harenes. Sin embargo, su condición asexuada les permitía un control directo sobre ciertos aspectos políticos, incluso llegando a gobernar reinos e imperios. 

Cuando se nos echa en cara a los hombres que debemos prestar atención a las mujeres, escucharlas, es por nuestro bien. Los eunucos ponían paciencia y dedicación a concubinas y reinas, atesorando tantos secretos como el confesor más entrometido y sacamuelas. Uno de ellos, a quien va dedicado este artículo, fue el conocido como Pedro el Siciliano.

Su verdadero nombre era Ahmed. Nació en la isla tunecina de Djerba, en el seno de la tribu bereber de los Sadwikish. Tras la toma de dicho territorio por los cristianos en 1135, Ahmed acabó con sus jóvenes huesos en Sicilia, como botín de guerra, integrándose en la corte normanda del rey Roger II. En un momento dado durante su cautiverio, abandona el Islam, convirtiéndose al Cristianismo (adoptando el nombre de Pedro), y también sufre la castración.

Como eunuco, figura en la sombra pero de confianza, Pedro se forma y va ascendiendo en la corte, hasta el punto de ser nombrado caíd de Guillermo I el Malo y almirante de la flota siciliana, a la que dirigió en dos expediciones bélicas contra las islas Baleares y Mahdia*1. Su estatus político lo coloca a la cabeza de la gobernación del reino, como miembro del triunvirato y magister stolii, a lo que ayuda su especial relación con la reina Margarita*2.

La época que le tocó vivir Pedro fue bastante turbulenta. Guillermo I tuvo la idea de abandonar el gobierno (almirantazgo) en manos de Maio de Bari, tras la muerte del leal Jorge de Antioquía (1151). De Bari se distinguió como un bravucón y contestatario, con el conocimiento y beneplácito tácito del monarca, siendo que el trono quedó enemistado con la nobleza siciliana, el Papa, el Imperio Romano germánico y el Bizantino. Y la cosa estalló, llegando a su clímax, en noviembre de 1160 con el triunfo efímero del levantamiento nobiliar contra Guillermo, el asesinato de Maio de Bari y el secuestro de la reina Margarita*3 y los dos infantes. 

La cosa se tranquilizó con Guillermo I apretando el cetro y al pueblo. Si se calmó la cosa con los cristianos, los encontronazos con los musulmanes iban aumentando en violencia, sobre todo en el Este de la isla, tanto que el gobernante sufriría un atentado en 1161.

En la primavera de 1166, Guillermo II asciende nominalmente al trono tras la muerte de su padre y comienzan los sinsabores para los afines del fallecido monarca. La regencia recayó Margarita, pues el heredero estaba aún lejos de alcanzar la edad y no pocos le habían jurado falsariamente lealtad y miraban con conspiradora inquietud y nerviosismo a la viuda y al sarraceno que la asesoraba*4, a quien había sido nombrado familiaris de la casa real.

Temiendo por la integridad de su cuello, Pedro cargó las alforjas y abandonó la corte a hurtadillas, poniendo velas al norte de África, a Túnez, donde volvió a abrazar la Fe del Profeta y fue conocido como Ahmed es-Sikeli, Ahmed el Siciliano. De nuevo entre los suyos, no perdió el tiempo, se trasladó a Marruecos y obtuvo el mando de la flota del califa almohade Abu Yusuf Yaqub al-Mansur, convirtiéndose en el terror de las naves cristianas que se cruzasen en su camino.



1*A su mando se dispusieron hasta 160 galeras para atacar las plazas musulmanas de las Baleares (1159), como respuesta a la invasión y reconquista almohade del llamado Reino africano de Roger II (territorio dominado entre 1146 y 1160). Después sitió Mahdia, pero al almirante pronto desistió de la acción y ordenó poner proa hacia Sicilia, sufriendo, en el ínterin, una deshonrosa derrota a la vista del trono de Palermo, con la captura de seis naves.

Abd-al-Mumin, rey de los almohades, tomó buena nota de la estampa de Pedro.

2*Margarita de Navarra, hija García Ramírez el Restaurador y de la normanda Margarita de L´Aigle y hermana de Sancho el Sabio.

3* Sobre la cabeza de la reina Margarita pendía la acusación de adulterio, ni más ni menos que con Maio de Bari.

4*Hugo Falcandus, autor de La Historia o Liber de Regno Sicilie, acusó a Pedro de tener nombre cristiano, pero corazón sarraceno.