

Me dije “¿Por qué no participar?”. Eran años en los que me metía con mi mejor amigo haciendo cómics de una página o varias, por entregas, metiéndome a saco con él. Siempre los acababa comprando, quizá para que no cayera en manos equivocadas, jejejeje. Eran tiempos también en los que quería emular a Neal Adams, que me tenía el seso y la retina comidos con la saga del Faraón y de Sauron en los X-men. Si hay algún entendido por ahí leyendo esto, verá que el parecido es bastante alarmante.
Eran dos páginas que se expondrían y que quedarían al voto del público (vamos, de los que se metieran en aquella extraña oficina que tenían en la entreplanta). Ni gané nada, ni recogí mi obra. Supuestamente ahora es propiedad de la Universidad, blah, blah, pero como solo lo usarán en caso de “partido homenaje”, he decidido traerlo aquí, como recuerdo de aquel Pasado.




























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