martes, diciembre 16, 2014

Lectura de 16 de Diciembre de 2014 a las 1200 horas



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16 de Diciembre de 2014

RT


Publicado: 15 dic 2014 18:07 GMT | Última actualización: 15 dic 2014 18:07 GMT

Las nuevas tecnologías han estado desde siempre ligadas en gran parte a las técnicas de guerra, y los submarinos no son la excepción. El uso de vehículos no tripulados, que ha venido tomando fuerza en la aviación, se acerca al mundo submarino de la Marina rusa.

"La nueva generación de submarinos tendrá armas tanto modernas como otras que están apenas en desarrollo. Se puede hablar de vehículos robóticos de combate que pueden ser desplegados desde los submarinos. Algo así como vehículos no tripulados bajo el agua", explica Nikolái Novosiólov, vicedirector de la compañía fabricante de sumergibles Malajit.


Novosiólov asegura que estos drones subacuáticos podrán ser lanzados desde los submarinos "y permanecer en estado 'offline' para luego ser activados al recibir la orden correspondiente". El submarino podría abandonar la zona durante ese intervalo y el vehículo acuático no tripulado permanecería, por ejemplo, creando la impresión de que el submarino sigue presente.


"Los aparatos robóticos pueden ser a la vez de combate o para comunicación e inteligencia. Pueden ser desechables o de uso múltiple. El mundo entero va en esta dirección", agregó el experto.

lunes, diciembre 15, 2014

Fort Alexander, San Petersburgo

Esta fortaleza, levantada en una  isla artificial junto a la escuela naval de Krondstadt, fue ideada como medida de defensa de San Petersburgo durante el s. XIX. Con una potencia de fuego de ciento tres bocas, se la consideró como una punta suficiente para hacer frente a una flota invasora proveniente del golfo de Finlandia.

Su construcción data entre las fechas las 1838 y 1845 y nunca vio batalla alguna que pusiera a prueba su particular diseño ovalado con patio central y tres plantas.

Con la evolución natural del arte de la guerra, el fuerte cayó en desuso para cometidos militares, por lo que la fortaleza fue asigna a finales del s. XIX al Instituto de Medicina Experimental para que fuera destinado a laboratorio aislado de la población civil. En sus habitaciones se llevaron a cabo estudios sobre cepas de peste bubónica y otras enfermedades, empleando como cobayas a caballos, no siendo pocos los científicos que acabaron contrayendo los mismos males contra los que luchaban. Por esa razón,  la fortaleza es conocida popularmente como “Fuerte Plaga”.

Como otras fortalezas levantadas en islas artificiales, hoy es un punto turístico más de San Petersburgo, más anclado al pasado que viejas instalaciones militares soviéticas en las instalaciones adyacentes.

Latitud: 59º29’23.74” N
Longitud: 29º43’024.24” E








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15 de Diciembre de 2014

EL CONFIDENCIAL DIGITAL


Permitirá mantener las misiones en Somalia, la Agrupación Naval Permanente de la OTAN y la protección a las prospecciones petrolíferas en Canarias

La Armada finaliza el año con seis millones de euros extra para combustible naval, necesario para mantener sus operaciones actuales. 2014 ha sido el año con menos millones de litros en su reserva.

Defensa pone a disposición de la Armada española seis millones de euros en combustible, que se unen a lo presupuestado para todo el año 2014 –un total de 20 millones de litros, 8 menos que el año anterior-.

Tal y como publicó El Confidencial Digital el pasado año, este 2014 ha sido el año de mayores recortes en las partidas presupuestarias. De hecho, tal y como se reflejó en estas páginas, entre la Armada existía el convencimiento de que no sería suficiente para mantener la operatividad: menos maniobras y horas de mar.

Según ha sabido El Confidencial Digital de fuentes extraoficiales de la Armada, esta inyección de combustible era necesaria para no dejar en entredicho “los compromisos operativos actuales”. El nivel de operaciones de la Armada “es muy alto actualmente” explican.

En los últimos meses, España ha mantenido su despliegue en varias operaciones internacionales como la Operación Atlanta –el BAM ‘Rayo’ acaba de sustituir a la fragata ‘Navarra’-, o la misión de la Agrupación Naval Permanente de la OTAN en el Mediterráneo –representada por la fragata ‘Reina Sofía’-, así como en maniobras y ejercicios multinacionales como el ‘Noble Mariner’.

Además, esta inyección extra permitirá continuar con la misión de protección de las exploraciones en busca de petróleo que ha iniciado Repsol en la costa Canaria, donde el BAM ‘Relámpago’ ha sido remplazado por el patrullero ‘Serviola’.

miércoles, diciembre 10, 2014

Sabiduría de viejo lobo de mar (7)

A barco desesperado, Dios le encuentra puerto.

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10 de Diciembre de 2014

LA VOZ DIGITAL


JAVIER RODRÍGUEZ JAVIERLAVOZ / CÁDIZ
Día 9/12/2014 - 18.27h

El Gobierno australiano también delega en la empresa española la coordinación en aquel país de la construcción de tres destructores

La relación entre Navantia y Australia va viento en popa. El Gobierno australiano acaba de delegar también en la empresa española la coordinación en los astilleros de Adelaide de la construcción de tres destructores. En el año 2007, Australia adjudicó a Navantia un contrato para construir en el astillero de Ferrol dos buques anfibios, idénticos al ?Juan Carlos I? de la Armada Española.

En ese mismo paquete se incluyó además la construcción por transferencia tecnológica de tres destructores, muy similares a las fragatas españolas de la serie F-100.


Los buques anfibios ?Adelaide? y Camberra? ya se han entregado a la Royal Australian Navy, sin embargo, problemas técnicos en los astilleros australianos impiden, por ahora, sacar adelante en tiempo y forma el contrato de los destructores. Navantia participa en este programa naval como apoyo tecnológico, es decir, desarrolla y suministra los sistemas de defensa de los buques, pero las necesidades aprietan y el Gobierno ha delegado finalmente también a Navantia el control de la construcción de estos buques para evitar así nuevos contratiempos.

El Gobierno de Australia reconoce de esta forma la capacidad de la compañía española, que desplegará al astillero de Adelaide a 17 personas para coordinar y asesorar en la obra.

El presidente de Navantia, José Manuel Revuelta, visitó a finales de noviembre el astillero ASC, donde se fabrican los destructores, para abordar allí la reestructuración del programa y la mayor participación de Navantia en su organización.
No hay que olvidar que a finales del pasado noviembre, Navantia abrió se segunda oficina en Australia. La compañía pública española tiene una sede en Melbourne y acaba de inaugurar otra en Adelaide. De lo que se trata es de posicionarse en aquel país para captar nuevos contratos.

El Gobierno de Australia tiene abiertos dos importantes frentes. Al margen de la obra que se desarrolla con los tres destructores en sus astilleros, el Gobierno australiano mantiene un concurso para adjudicar la construcción de dos barcos de Acción Marítima (BAC), similares también al ?Cantabria? de la Armada Española. Este contrato se resolverá la próxima primavera y Navantia ha quedado finalista junto con las empresas surcoreanas Daewoo y Marine.

La compañía española juega con cierta ventaja en este contrato, ya que la Marina australiana comprobó ?in situ? las prestaciones del barco español gracias a una cesión que duró nueve meses. La construcción de los dos barcos que pretende Australia se llevaría a cabo en los astilleros españoles, en caso de que Navantia resulte adjudicataria.

No es el único contrato naval que está en juego en Australia. Su Gobierno sigue con las inversiones en la renovación de su flota y acaba de iniciar el trámite informativo para la construcción de ocho fragatas por transferencia tecnológica, es decir, se construirían en sus astilleros, pero con apoyo externo.

martes, diciembre 09, 2014

Guardia de literatura: “Perdimos la luz de los viejos días” de Isaac Belmar

No iba a desperdiciar la oportunidad en cuanto me la ofrecieron. ¿Por qué no ser un crítico que reseña libros que van más allá de su propia intuición al estar parado ante la estantería de una librería, dudando entre este y aquel, en coger alguno cuya portada o sinopsis me atrape o, directamente, salir pitando de allí? ¿Por qué no convertirse en uno de esos bloguers que reciben un ejemplar por concesión editorial y se lanzan al ruedo literario? Atreverse a algo más. Aunque lo parezca, no es nada fácil deshacerse de los gustos propios y alzar la mirada por encima del horizonte.

En el fondo, siempre lo he deseado; no obstante, bien es cierto que cuando recibí un mail de Ediciones Irreverentes en el que se hacía referencia a “Perdimos la luz de los viejos días” y a una oferta para reseñarlo, fui reticente a dar el brazo a torcer y satisfacer la gula de mis deseos más recónditos.

La sinopsis de la cuartilla de la contraportada no me resultaba nada atrayente. Alguien que perdía al ser que más había amado en su vida y que se obceca con la idea de la venganza sobre aquellos que la hicieron daño, todo en un salvaje sprint cuya meta es el infierno; pero me inquietaba el título y la referencia a un mundo en el que la luz había cambiado y no solo a los ojos del protagonista. Esto último me convenció para salir de mi agujero y poner el primer pie en el camino.

“Perdimos la luz de los viejos días” es una obra en la que podemos encontrar elementos propios de la novela negra pero también, y aquí está el detalle sugerente, de la de ciencia ficción de futuro distópico, por lo que nos obliga a fruncir el ceño mientras cavilamos a la hora de clasificarla. La búsqueda de venganza se funde con un mundo en el que el asteroide Maat, a semejanza del cometa de Bart Simpson, se desintegra contra la atmósfera y permite que, tras la noche del fin del mundo, salga de nuevo el sol, pero todo ha cambiado. La luz es como la de una película antigua y ya nadie lee. 

La narración es en primera persona por lo que es muy intensa en cuanto al dolor y la pérdida que devoran las entrañas del protagonista, un perdedor que solo ha amado a Miriam, una mujer que idolatra y a la que ha dedicado su vida hasta el último suspiro de la de ella, cuando ya tiraba la toalla en su combate contra un cáncer de encías. Una mujer por la que dio todo aunque es más que posible que ella no diera un céntimo por él.

Al dolor se le suma la sed de venganza contra dos de las personas que más daño hicieron a su chica: su ex novio, que la abandonó en cuanto se enteró de que padecía cáncer, despidiéndose con un “me das asco”; y una antigua compañera del instituto, que la humilló hasta lo indecible al distribuir por todo el centro de enseñanza una fotografía obtenida en las duchas, mostrando a una Miriam adolescente, desnuda e indefensa ante la burla y la algarabía más cruel.

Pero el protagonista anónimo, al que los otros personajes se refieren a él tan solo como “hombre triste”, sabe que no está hecho para emplear la fuerza contra nadie. Es un Peter Parker sin mordedura de araña radioactiva. Alguien que nunca gritó a nadie, pegó o robó. Alguien que nunca amó a otra mujer más que a Miriam. Un pringado, tal y como termina asumiendo. Por esa simple razón necesita de otros para vengarse de la vida.

En cierto modo, salvo por lo del asteroide que no borró la existencia sobre la faz de la Tierra y el movimiento sectario de los maatianos, que aseguran que todos ya están muertos y en un infierno muy distinto al que pregonan las religiones tradicionales, la historia en sí no tiene nada de original, menos aún su desenlace, pero lo que hay que reconocerle a Belmar es que hacía mucho tiempo que no leía una novela escrita con tanta intensidad. Es, a mi entender, una lección de estilo narrativo. Te atrapa con sus palabras, escogidas con delicadeza para mostrarnos un cuadro emocional completo en el que podamos ubicarnos, tanto en la casa del protagonista, como en las Cien Puertas, pozo de perdición donde se encuentran las personas más hábiles a la hora de poner sus puños de hierro al servicio de una venganza remunerada.

Si he de señalar un punto negativo en la lectura de “Perdimos la luz de los viejos días”, recobrados ya del atropello inicial que supone Maat, éste es la propia limitación de la narración en primera persona. Ya hemos hablado antes, en otras reseñas, sobre este particular “pero” y Belmar, con el fin de completar la historia, se ha visto obligado a introducir como segundo narrador al Asesor, una cucaracha trajeada al servicio del barriobajero mafioso apodado el Papa y que ofrece contratos de compraventa de almas a modo de chiste. Ahí es donde se demuestra una vez más lo pobre que es este recurso narrativo.

En resumen, el autor ha creado, en poco más de cien páginas, un mundo conocido y extraño a la vez, con personajes por los que sentiremos cierta empatía o que nos producirán espanto. Una historia ya vieja pero reescrita con fuerza y destreza únicas.


  • “Perdimos la luz de los viejos días”. Accesit del III Premio Oscar Wilde de Novela
  • Isaac Belmar
  • Ediciones Irreverentes SL
  • Septiembre de 2014
  • ISBN 978-84-16107-17-9
  • 122 páginas

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9 de Diciembre de 2014

LA OPINIÓN DE TENERIFE


Integrantes del 802 Escuadrón del Ejército del Aire, con base en Gando, viajarán en primavera a Somalia para luchar contra la inseguridad en el llamado Cuerno de África en un avión CN-235

Antonio Herrero 08.12.2014 | 23:10

A partir de la próxima primavera, los integrantes del 802 Escuadrón del Servicio de Búsqueda y Salvamento del Ejército del Aire (SAR), con base en Gando, en Gran Canaria, partirán en dos rotaciones hacia Yibuti, en Somalia, en el Cuerno de África. Su misión: luchar, dentro del marco de la operación Atalanta y desde el aire, contra la piratería internacional. En lo que sí difiere este cometido de los que venían realizando los anteriores destacamentos es que los vuelos se realizarán mayoritariamente sobre la costa, con el fin de determinar la partida de los esquifes y evitar los secuestros.

Desde el 24 de noviembre y por un periodo de un mes, tres componentes del 802 Escuadrón del SAR partieron hacia Somalia, donde se encuentra actualmente personal del 801 con sede en Palma de Mallorca, a los que han de relevar. En enero de 2014 había en la zona 23 pesqueros españoles faenando y no existe ningún buque secuestrado. Además el número de rehenes se había reducido a 50. Todo ello precisamente gracias a la labor del Ejército español.

Habría que remontarse hasta abril de 2008, cuando fue secuestrado el pesquero Playa de Bakio y posteriormente, el Alakrana, el 3 de octubre de 2009, para darse cuenta de que lo que representaba que la piratería no sólo era una amenaza para la seguridad internacional, sino para los intereses españoles en la zona. España participa en esta operación de la Unión Europea desde enero de 2009 y es, junto a Francia, el mayor contribuyente a la misma, con dos buques y un avión de patrulla marítima basado en el destacamento de Yibuti.
La misión española es la de contribuir a supervisar las actividades pesqueras frente a Somalia, cooperar con las organizaciones y Estados que luchan contra la piratería y asistir, cuando se desarrolle la capacidad marítima de Somalia, a las autoridades de ese país facilitando datos sobre la actividad pesquera.

El Ejército del Aire mantuvo en Yibuti durante cinco años un avión Orion P-3 de lucha antisubmarina con base en Morón de la Frontera, en Sevilla, perteneciente al ala 22. Este aparato obligaba a desplazar a un contingente de hasta 50 personas, mientras que con el avión CN-235, Delta 4, denominación oficial del Ejército del Aire, el número se reduce hasta quedar en una veintena.

Desde que el 802 Escuadrón tuvo conocimiento de que tenían que cubrir esta misión, sus tripulantes, radaristas, mecánicos y observadores han estado llevando a cabo todo tipo de ejercicios para sacar el máximo provecho a la aeronave y sus tripulaciones. Este avión de dotación oficial en todos los escuadrones SAR es, según los pilotos militares consultados, "de lo mejor que hay para volar; lo que sucede es que se trata de un avión de principios de los años noventa y que en breve quedará obsoleto".

La joya del Delta 4 es la cámara térmica que porta en las proximidades del morro y que le permite identificar a los barcos que se cruzan en su camino. El radarista localiza el objetivo y si el buque lleva un aparato similar al transpoder de los aviones –sirve para averiguar la bandera bajo la que navega, a dónde se dirige, de dónde partió y qué carga lleva– los datos que facilitan a los tripulantes, normalmente cinco personas, son bastante exactos. Con esta cámara térmica y las cámaras fotográficas de a bordo se podrían localizar fácilmente los objetivos. Por eso, esta misión se trata más de una labor de inteligencia que de disuasión como las anteriores. Los pilotos canarios se verán apoyados por el buque de la Armada española destacado en la zona. En este caso se trata del Buque de Acción Marítima (BAM), Rayo con base en el Arsenal de Las Palmas de Gran Canaria y que navegará por la zona durante un periodo de seis meses.

Los ejercicios desarrollados en aguas del archipiélago Canario han consistido en la búsqueda y localización de barcos que se aproximan a puertos de las Islas. Las navegaciones tanto diurnas como nocturnas, así como las denominadas Vigma (Vigilancia Marítima), tienen una duración que van desde las tres horas hasta las seis. Este desembarco del 802 Escuadrón en Yibuti significa que el mando confía plenamente en la capacidad y preparación de sus hombres.

Bajo mandato de la UE

El 10 de noviembre de 2008, el Consejo de la UE aprobó la Acción Común 851 que autorizaba, en apoyo de las Resoluciones 1814, 1816 y 1838 del Consejo de Seguridad de la ONU, la realización de la operación Atalanta para luchar contra la piratería en aguas somalíes. El 8 de diciembre de 2008, el Consejo de la UE aprobó su Decisión 918, autorizando, con esa fecha, el lanzamiento de Atalanta para contribuir a la protección de los barcos del Programa Mundial de Alimentos que transportan ayuda humanitaria a Somalia. En consecuencia, el Consejo de Ministros ordenó la misión mediante acuerdo de 23 de enero de 2009, según el cual España contribuiría a Atalanta con un contingente máximo integrado por dos buques, un avión de patrulla marítima y hasta 395 efectivos. España fue uno de los países pioneros en apoyar el empleo de seguridad privada a bordo de los buques que faenan en dichas aguas. Para ello, el Ministerio de Defensa colabora en la formación de los vigilantes de seguridad privada encargados de la prestación del servicio de seguridad en buques que naveguen bajo bandera española.

DIARIO VASCO


Cojo, manco y tuerto, Blas de Lezo es uno de nuestros marinos más importantes y desconocidos. Madrid ha colocado por fin una estatua. Barcelona está que trina

BORJA OLAIZOLA

Aunque descendía de una familia acomodada, la de Blas de Lezo (San Sebastián, 1689) no fue ni mucho menos una vida cómoda. Desde que embarcó a los 12 años como guardamarina en un buque de la Armada francesa, participó en un sinfín de batallas navales que le dejaron primero sin una pierna, luego sin un ojo y finalmente sin un brazo. Cuando cumplió los 25 tenía el cuerpo tan cercenado por las heridas de guerra que entre sus compañeros era conocido como 'Mediohombre'.

A Lezo, sin embargo, no le quedó tiempo para entretenerse rumiando sus desgracias, ya que sobre él recayó un encargo que a la postre le haría pasar a los libros de historia: defender Cartagena de Indias, entonces propiedad de la Corona española, del mayor ataque naval que se había conocido hasta entonces. Su habilidad táctica le permitió repeler con éxito la invasión de una expedición británica cuyas fuerzas eran abrumadoramente superiores (195 navíos frente a 6). Lezo no tuvo tiempo de saborear su éxito, ya que murió seis meses más tarde debido a la peste. A día de hoy ni siquiera se sabe dónde está enterrado.

El aguerrido marino, que nació en Pasai San Pedro, entonces un barrio de San Sebastián, no había tenido hasta ahora mucha presencia. Es cierto que algunas calles llevan su nombre y que su figura puede verse junto a la de Elcano y otros ilustres nautas en la fachada de la Diputación de Gipuzkoa, pero nada comparable al protagonismo que han tenido en otros países héroes navales como Nelson. Dispuesta a enmendar esa amnesia, una plataforma recabó fondos para erigir un monumento en la madrileña Plaza de Colón. El bronce, de tres metros de altura, se alza en las proximidades de la figura de Cristóbal Colón y fue inaugurado hace diez días en presencia del rey Don Juan Carlos.

La estatua no tenía otro objeto que recordar la gesta de 'Mediohombre', a quien muchos consideran responsable de que en la mayor parte del sur de América se hable hoy castellano en vez de inglés. Lo explicaba su principal impulsor, Íñigo Paredes, en la cuenta de internet que se abrió para recaudar fondos: «Queremos recuperar la memoria de aquel almirante que, ante una flota mucho mayor, hizo gala de un heroísmo inigualable».

El independentismo catalán ha visto en el gesto una ocasión de oro para sacar a relucir sus agravios: «¿Qué dirían si Barcelona homenajeara a una persona que hubiera bombardeado Madrid?», se preguntaba el primer teniente alcalde de Barcelona, Joaquim Forn (CiU). El representante del partido que gobierna la ciudad justificaba de esa forma su apoyo a la moción contra el monumento al marino guipuzcoano presentada por grupos municipales de corte independentista.

«Capitaneó el bombardeo»

La resolución, que insta al Ayuntamiento de Madrid a retirar la estatua, está gestada por Democracia Catalana, el partido del expresidente del Barça Joan Laporta. El ahora concejal argumenta que «Blas de Lezo tuvo un protagonismo destacado» en el asedio a Barcelona de 1714 al haber «capitaneado el bombardeo». «Homenajear al cómplice de la pérdida de nuestras libertades, de la prohibición de nuestra lengua y un largo etcétera, no nos parece de justicia», argumenta Laporta.

Es cierto que Blas de Lezo participó en el asedio a Barcelona, pero su papel no alcanzó especial relevancia. Los historiadores coinciden en que el marino estaba en los albores de su carrera y recuerdan que la escuadra que bloqueó por mar la ciudad era dirigida por el almirante Manuel Pérez Pintado. «Blas de Lezo participó en uno de los episodios de la Guerra de Sucesión, no en una batalla contra Cataluña», denuncia Julio Santana, secretario de la Asociación Cultural Blas de Lezo. «Y lo hizo además luchando codo con codo con multitud de catalanes porque aquello fue una guerra civil, no una ofensiva contra Cataluña».

En la incertidumbre que se abrió tras el fallecimiento sin descendencia de Carlos II, Cataluña escogió la causa de los Austrias frente al poder emergente de quien terminaría siendo el primer Borbón español , Felipe V. Barcelona, que estaba bajo el dominio de los partidarios de los Habsburgo, fue sitiada por las tropas hispano-francesas hasta que terminó capitulando en 1714 y sometiéndose a la autoridad del nuevo rey.

El nacionalismo catalán aprovecha el tricentenario de aquella derrota para barrer para casa en una postura que suscita el rechazo general de la comunidad académica. «La petición es un enorme ridículo para los barceloneses», ha escrito el historiador catalán Joaquim Coll, que cree además que demuestra «la estrechez de miras del nacionalismo en la celebración del tricentenario y la ignorancia de la historia de España». La solicitud abre además una polémica de incierto desenlace que podría desembocar en una sucesión de despropósitos: ¿se imaginan Barcelona sin la estatua de Colón?


viernes, diciembre 05, 2014

Porchia Watson y su fabulosa instancia


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5 de Diciembre de 2014

TAL DÍA COMO HOY

En 1981, se la celebra la botadura del submarino de la Armada española Galerna S-71

DEFENSA.COM


VIERNES 05 DE DICIEMBRE DE 2014 08:33

(defensa.com) El buque de la Armada hará una escala logística y de descanso de la dotación en Cartagena desde el día 5 hasta la tarde del 9 de diciembre, permaneciendo atracada, durante esos días, en el muelle de Cruceros del puerto de Cartagena. El buque podrá ser visitado entre el sábado 6, día de la Constitución Española, y el lunes 8, día de la Inmaculada Concepción, por la mañana, de 10.00 a 13.00 horas y, por la tarde, de 16.00 a 17.30 horas. Tras esta escala, la fragata “Méndez Núñez” participará en el ejercicio GRUFLEX, para adiestramiento avanzado con diferentes unidades de la Armada.

Con numeral de costado F-104, es el cuarto buque de la clase "Álvaro de Bazán", que forman la 31ª Escuadrilla de Escoltas, con base en Ferrol.
Fue construida en los astilleros de Ferrol de la Empresa Nacional Bazán (hoy Navantia). Su botadura tuvo lugar el 12 de noviembre de 2004 y su entrega a la Armada el 21 de marzo de 2006. 

Las fragatas de la clase F-100 son unidades especialmente diseñadas para la defensa aérea. Las excelentes capacidades del sistema de combate AEGIS les convierten en uno de los buques más avanzados del mundo para este tipo de misiones. Tienen una dotación de 200 hombres y mujeres entre oficiales, suboficiales y marinería. El comandante de la fragata “Méndez Núñez” es el capitán de fragata José Lago Ochoa.

ABC


Publicado por Jesús García Calero el dic 4, 2014

“La batalla del Mar Océano aporta una copiosa documentación, en parte inédita, que sin duda servirá no solo para el estudio y análisis de la confrontación naval y militar entre España e Inglaterra en la época de la Gran Armada de Felipe II, sino también en otros campos de la historiografía como la sociología y la economía, en una época crucial de la historia de España…No es habitual que se celebren actos con estas dos características tan peculiares y excepcionales, en los que coinciden la culminación de una obra gigantesca con el merecido reconocimiento a una persona a la que toda la  comunidad cultural histórica y naval le debe tanto comenzando por el que les habla”. Director del Museo Naval de Madrid. Almirante José Antonio González Carrion.

A Sisiño le hubiese encantado el acto celebrado en Madrid. Por su natural modestia, no porque se homenajeaba justamente a su figura (los que le conocen, saben que huía de todo reconocimiento), sino sobre todo, porque se anunciaba la publicación de su ansiada “Batalla del Mar Océano”. La obra sobre la que llevaba años trabajando. Completamente entregado. Ilusionado, pensando en sus mil y un detalles. Como siempre  hacía cuando se enfrentaba a la compilación de un importante corpus documental.Y era ansiada. Porque aquel maremagnum de legajos, cartas, datos, historia… esperaba su publicación después de haber dedicado mucho tiempo de trabajo. Ya estaba entregado a otros proyectos, dejando esta magna obra en la cola de impresión, cuando la negra parca se llevo a este marino ilusionado, ilusionante e ilustrado. Y por eso estaría contento. Por el acto en sí de la publicación. De facilitar a todos los investigadores y estudiosos un fragmento más de luz de nuestra histoira. Todos los años de trabajo, junto a ese magnífico equipo que el Almirante Rodríguez Carrión resaltó uno por uno. Empezando precisamente por el propio Aller, continuando con los almirantes Marcelino Dueñas Fontán y Jorge Calva Gross y terminando con Dña. María del Campo Mérida.

Y lo hizo junto a ese magistral equipo que tanta documentación histórica concentraban, descubrían.

Las palabras del Almirante resonaban en aquellos muros centenarios. Y sonaban sentidas. También  descriptivas. La doble funcionalidad del acto, según relató el almirante González Carrión en declaraciones a este blog, subrayó la importancia de esta obra, que ha supuesto un esfuerzo brutal que ha acercado a la luz más de 9.000 referencias documentales. Documentos que nos hablan de la historia pero también de la economía y la sociología de ese último tramo de la empresa contra Inglaterra. Y por otro lado supuso un necesario acto de homenaje del Museo Naval con José Ignacio González Aller, la persona que tuvo la visión de convertir esta institución en lo que es hoy, con enorme impulso y renovación: en uno de los museos navales más importantes del mundo; que no contento con eso, también fue capaz de dotar de relevancia y ordenar sus archivos y la biblioteca, como hoy los conocemos. Por ello desde ahora hay una placa conmemorativa en la sala del Patronato, que está dedicada a Sisiño González Aller.

Por ello, en su discurso, el almirante insistió en que “La batalla del Mar Océano” sea publicada también en versión digital para que esté al alcance de todos los investigadores y personas interesadas en conocer la historia en sus documentos originales. El homenaje contó con la presencia del AJEMA, Jaime Muñoz-Delgado, el senador y escritor Juan Van Halen y el secretario técnico de Defensa, David Javier Santos Sánchez.

El conjunto de la obra, bajo el título la Batalla del Mar Océano, denominan a los múltiples combates y escaramuzas, primordialmente navales, habidos a lo largo del interesante periodo que transcurre desde los últimos tiempos del reinado de María Tudor hasta La Paz firmada entre Jacobo I de Inglaterra y Felipe III de España. 40 años de hostilidades abiertas. Y es que la cosa estaba clara. El reparto del mundo entre España y Portugal con la bendición papal, junto a la posterior hegemonía de Felipe II, no fué nunca aceptado por las restantes potencias europeas. Tras un largo periodo de veinte años, Felipe II decidió ya a principios de 1586 ir al foco del problema y realizar un plan de invasión de Inglaterra, el cual se intentó en el verano de 1588 y dio lugar al conocido fracaso de la Invencible.

Habría que haber visto a José Ignacio González Aller en Mayo de aquel año, en Londres. Hablar sobre la importancia de la Felicísima Armada. Y a Jorge Calvar Gross en Sligo, Irlanda, dando cuenta de que los Españoles estaban trabajando por fin, en tan trascendental estudio histórico. Por aquel entonces Sisiño era capitán. Sus palabras eran claves y determinantes. “Lo primero que nos llamaba poderosamente la atención fue que los hechos que debíamos conocer estaban insuficientemente tratados en lengua castellana y apoyados en colecciones exiguas de documentos“. Y es curioso. Es digno de destacar que mientras los historiadores ingleses han procurado beber en las fuentes españoles han ignorado los propios documentos”…

Por parte de los británicos, si bien las fuentes primarias conservadas en sus archivos no son tan extensas y prolijas como las españolas, no por ella dejan de se considerables. La práctica totalidad de los depósitos de documentación se halla catalogada en los Calendar of state papers”.

Contiene el corpus documental de la ingente correspondencia, planes, relaciones, costes, etc. entre los principales actores en España y fuera de España, en especial Inglaterra. Incluye además al principio de cada Volumen una descripción y estudio de los principales hechos acaecidos, así como cuadros y objetos relacionados. Es por ello que resulta una obra valiosísima para el estudioso de las estrategias navales del siglo XVI.  Recordemos los antecedentes de la obra presentada ayer en Madrid.
El Volumen I aborda los orígenes de la rivalidad entre España e Inglaterra, en un largo periodo que va desde el verano de 1568 hasta Enero de 1586, fecha en que Felipe II ha decidido empezar los preparativos para la invasión.

El Volumen II , que se extiende hasta febrero de 1587, refleja el incremento de las acciones agresivas de los ingleses para distraer o neutralizar fuerzas del Imperio y con ello evitar la invasión. En ellas se enmarcan las incursiones de Drake en Santo Domingo y Cartagena de Indias y las campañas de Cavendish y Hawkins, así como las acciones de Drake en el Pacífico.

El Volumen III Nos encontramos elaboración de planes concretos para la formación de la Gran Armada. Incluye la muerte del Marqués de Santa Cruz y el nombramiento de Medina Sidonia. De parte inglesa, sus intentos para evitar la invasión van desde el saqueo de Cadiz por Drake hasta el intento sin fortuna de atacar a la flota en Lisboa.

El volumen IV, que ahora se publica, corresponde al periodo de la ejecución de la Empresa de Inglaterra, a partir del 16 de febrero de 1588, en que el duque de Medina Sidonia comunica al secretario Idiáquez el acuse de recibo de la noticia sobre la intención real de encomendarle el mando de la armada, hasta los últimos flecos testimoniales que dejó la jornada en buen número de archivos españoles y extranjeros. Son 3.053 documentos trascritos –varios tienen numeración bis– que agregados a los 4.171 ya publicados, suman un total de 7.224 ordenados cronológicamente.

“Si este Museo, su importante archivo histórico y su gran biblioteca tienen ahora el prestigio internacional del que gozan en todos los ámbitos, es porque hace más de 15 años un profesional de la Armada, nuestro amigo Sisiño, comenzó a moldear, organizar y potenciar todos los bienes de interés cultural disponibles en la Armada para presentarlos, consultarlos y utilizarlos de la forma tan espectacular que ahora disfrutamos. Todos debemos estarle agradecidos y justo es reconocer su mérito como lo hacemos ahora.”

Con estas palabras el Almirante Rodríguez Carrión dió por clausurado el acto. Nacía una nueva publicación para el público en general. Allá en el  corazón del museo naval de Madrid. En la sala de los Austrias. Junto a la sala del patronato. A partir de esa misma tarde. Sala Jose Ignacio González Aller.





miércoles, diciembre 03, 2014

Guardia de literatura: reseña a “El hombre más buscado” de John le Carré

Con un título más propio de un spaghetti western, ésta resulta ser la última novela del veterano escritor británico John le Carré llevada a la Gran Pantalla. Pero este post que hoy subo al blog no va a estar dedicado a una de tantas películas que Philip Seymour Hoffman dejó por estrenar después de su fallecimiento.

Vamos a dedicar nuestro tiempo a disertar sobre la propia novela en sí, una apuesta de le Carré bastante arriesgada, mezclando los sentimientos de rechazo, culpa y amor de los protagonistas con algo tan complejo como es la lucha contra el terrorismo, todo ello presentado con un frágil lazo con los colores de la esperanza y la confianza.

Fácil de leer, como siempre cuando abrimos las tapas de un libro de le Carré, la trama se asemeja a un colador de aluminio de venta en cualquier bazar chino. Esa es la sensación que nos ha causado cuando se ha llegado a las últimas páginas, con un Günther Bachmann con el brazo roto y su operación mutilada por culpa de la CIA. 

¿Qué pasa? Sí, esa es la pregunta: ¿qué pasa con este personaje o el otro? ¿Por qué no se nos desvela nada de su futuro? La primera impresión es la de tachar al autor de crear una trama de la que hemos ido tirando hasta encontrarnos con que el cabo se ha partido en un momento dado y ni nos hemos dado cuenta. Puede que nos enfurezcamos con este coitus inturruptus. Pero, vista con perspectiva: ¿ésta ha sido la intención de le Carré desde el principio, provocando  desasosiego cuando alguien desaparece y no se sabe de él nada más? Un avión que se alza hasta los cielos, un microbús que gira en la esquina… Y ya no queda rastro de esa persona.

En la trama se aúnan complots terroristas, financiación irregular y la conculcación de los derechos civiles. De un lado, están tres agencias de Inteligencia, cuyos oculares se han sentido atraídos por un inmigrante ilegal checheno, de nombre Isa. La historia de este personaje obliga al lector a sentir empatía por él, más aún: compasión, pero, luego, recelo debido a su extraña ambigüedad. Nunca se desvela su verdadera alma, lo que hay dentro de él.

Sirviendo de guía a Isa, está la joven abogada alemana Annabel Richter, miembro de la organización no gubernamental Asilo Norte, una institución que trata de ayudar a inmigrantes y sectores en riesgo de exclusión proporcionando asistencia legal gratuita. Annabel es la belleza que se cuela entre las páginas, pero le Carré no hace más que construir a la típica niña rebelde, rica y consentida, a la par que ignorada por una familia de renombre en Hamburgo, que, mientras es propietaria de una casa y un loft en el puerto, juega a salvar a pobres inmigrantes de los que se enamora. 

El último que destaca es Tommy Brue, un sexagenario banquero escocés, director del prestigioso, mas decadente, banco Brue Frères en cuyas “mazmorras” gimen los fantasmas de unos clientes que supieron llenarse los bolsillos cuando la URSS se colapsó. Para mí, el personaje más interesante y desarrollado: frustrado, enamoradizo y deseoso de una vida nueva llegada la vejez.

Estos tres que he expuesto, son los personajes principales. No son espías pero, para desgracia suya, terminan siendo supervisados por el MI6 y el Servicio alemán. El pecado del primero es anhelar un futuro mejor (o eso parece), el de los segundos, querer ayudar sin pretender nada a cambio más allá de la salvación de sus almas.

La nota negativa es la inclusión de un personaje en la trama de espionaje que debería haber ocupado la posición del rey sobre el tablero unas cientos de páginas antes. Parece forzada su entrada en escena. No estamos ante una especie de deus ex machina, pero no queda muy lejos. Algo que se mete con calzador y a porrazos, lo cual hace desmerecer la parte final de la novela que deja sin responder muchas preguntas. Sí, es posible que esa fuera la intención de le Carré, que nos preocupásemos por esos hombres y mujeres, pero abusa del lector con una trama que, aunque exquisita de leer (incluso con los fallos de ortografía en la edición española que no se ajustan a la traducción), puede dejarnos fríos, por mucho que la última escena sea digna de una película de la saga Bourne.

Nº de páginas: 416 págs.
Encuadernación: Tapa dura
Editorial: PLAZA & JANES EDITORES
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788401341922