Estas Latitudes se encuentran en la franja comprendida entre los 30° Norte y 30° Sur sobre el ecuador, y su origen se debe a la incidencia de los rayos del sol, a la inclinación de la Tierra. y a los cuatro anticiclones semipermanentes (Azores, Santa Elena, Hawái y Pacífico Sur).
Debido a esta “bolsa” en la que los veleros quedaban, y aún quedan, atrapados sin remedio —ya que no se puede identificar con precisión debido al movimiento de los anticiclones—, las tripulaciones vivían un auténtico suplicio marcado por el calor y el racionamiento extremo de agua y comida. Sin embargo, los primeros en sufrir las consecuencias directas de esta situación eran los animales a bordo.
Los équidos, en particular, requerían una gran cantidad diaria de agua. Mantenerlos con vida durante el racionamiento estricto podía conducir a los marineros al motín si los vientos y la lluvia no llegaban a tiempo. Así pues, los caballos aumentaban, con su muerte, las posibilidades de supervivencia de la tripulación. No obstante, la decisión de sacrificarlos se tomaba como último recurso, ya que eran animales muy preciados y costosos.
Curiosamente, parece que la carne de estas bestias no se aprovechaba, ya que los équidos podían haber enfermado durante la travesía o por su consideración como animales demasiado nobles para alimentar a la "chusma" de a bordo.
En el tomo VIII de la obra Viaje al Polo Austral o del Sur y alrededor del Mundo, del capitán James Cook, podemos leer: “Las latitudes donde reinan estas, se llaman latitudes de los caballos, por los marinos que atraviesan muchas veces el Océano de Europa en América, porque son funestas a los caballos y demás animales que se transportan al Nuevo-Mundo”.
Como perla final, Jim Morrison escribió una extraña composición poética dedicada a este fenómeno, titulada «Horse Latitudes», contenida en el LP Strange Days, de The Doors (1967).

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