miércoles, febrero 12, 2014

USS «Donald Cook» en Rota



Foto exclusiva para El Navegante del Mar de Papel. Nos guardamos la autoría ;), pero ya sabe que se lo agradecemos :)

Lectura de 12 de Febrero de 2014 a las 1200 horas


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12 de Febrero de 2014

20 MINUTOS


Así lo ha manifestado el embajador de EEUU en España, James Costos, en el acto de bienvenida a la Base Naval de Rota (Cádiz) del 'USS Donald Cook', el primero de los cuatro destructores estadounidenses que se desplegará en dicha base como parte del escudo antimisiles de la OTAN. De ese modo, con el apoyo de España, proporcionarán "la columna vertebral de la protección que nuestra Alianza da a toda la población europea contra la amenaza de la proliferación de misiles balísticos".

DIARIO DE SEVILLA


El escudo antimisiles empieza a tomar forma con la llegada a Rota del primer destructor de los EEUU La bienvenida, institucional y fría

J.BENÍTEZ/F.S.ZAMBRANO ROTA, ROTA | ACTUALIZADO 12.02.2014 - 08:41

La contribución estadounidense al escudo antimisiles dispuesto por la OTAN para hacer frente a amenazas externas comenzó a hacerse realidad ayer en la Base de Rota con la llegada del primero de los cuatro destructores que EEUU desplegará en la provincia gaditana entre el presente año y el siguiente. En una ceremonia muy institucional las autoridades militares tanto de España como de EEUU confraternizaron como buenos aliados, con elogios mutuos a la capacitación militar del otro y con el convencimiento general de que estos cuatro buques abrirán la puerta a compartir ejercicios y experiencias navales pero también de que la avalancha de estadounidenses que se anuncia para los próximos meses supondrá un revulsivo económico para la localidad roteña pero también para los municipios del entorno.
Tanto esa confraternización como la capacitación militar y el revulsivo económico fueron los puntales de las distintas intervenciones que se sucedieron durante la ceremonia de bienvenida a la Base del USS Donald Cook en la que, como es precepctivo, hubo desfile de banderas e interpretación de los himnos de España y Estados Unidos (en este orden).

Por el lado español, el Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA), Jaime Muñoz-Delgado, habló de "oportunidad histórica" no sólo para esta comarca gaditana por los beneficios económicos que puede deparar la llegada de este contingente norteamericano sino también para las flotas de ambos países. Así, Muñoz-Delgado anticipó la celebración de ejercicios militares conjuntos y apostó por el intercambio mutuo de experiencias entre militares de ambos países aliados. Igualmente, el AJEMA, que se refirió a los 60 años de convivencia mutua entre España y los EEUU  en la Base de Rota, elogió la continua modernización de las instalaciones en este recinto militar y afirmó que lo único que no ha cambiado en estos 60 años en Rota es "la buena convivencia que desde siempre ha existido entre españoles y estadounidenses".
Una línea similar había seguido en su intervención anterior el Almirante de la Flota, Santiago Bolíbar, que retomó la expresión "un día histórico" que minutos antes vocalizó el Almirante Jefe de la Base Naval de Rota, Cristóbal Gonzalez-Aller Lacalle, quien además dijo que este recinto militar está "totalmente preparado" para que la tripulación del destructor y sus familias "se integren bien". 

Bolíbar, dirigiéndose a las autoridades USA, dijo que "vosotros no sois visitantes sino miembros queridos de nuestra comunidad". "Sois mucho más que amigos o visitantes, sois viejos amigos", añadió el almirante Bolíbar, que expresó cordialmente su deseo de que los que ayer se inauguraban con la llegada del USS Donald Cook fueran "tiempos para recordar".

Desde el bando norteamericano destacó la intervención de su embajador en España, James Costos, quien posteriormente, en una rueda de prensa celebrada en el muelle, enaltecería la labor de la alcaldesa de Rota, Eva Corrales, "que gracias a sus gestiones hará más fácil la acomodación de las familias y los militares en esta ciudad", dijo.
Antes, desde el atril, Costos indicó que la intención de EEUU es proporcionar desde Rota "la columna de protección que nuestra Alianza da a toda la población europea contra la amenaza de la proliferación de misiles balísticos". No escatimó elogios el embajador hacia España "un país al que los estadounidenses apreciamos sinceramente como un socio capaz y comprometido". Y también dijo que la llegada de estos cuatro destructores conllevará "una contribución económica positiva para la sociedad local" y también para Navantia, que realizará el mantenimiento puntual de estos buques "gracias a un contrato plurianual valorado en 229 millones de dólares y financiando puestos de trabajo españoles en esta importante industria", recalcó.

Aunque es embajador de EEUU en España, James Costos pareció por un momento embajador de la provincia de Cádiz en los EEUU, sobre todo cuando al final de su intervención repitió a los militares de su país el mismo mensaje que le dio a él el presidente Obama cuando fue destinado a España: "Salgan y viajen. Hagan amigos. Hay mucho que ver y el pueblo español es maravilloso", dijo.

 Los mayores elogios a la capacidad naval de la Armada Española vinieron de Ray Mabus, secretario de la Armada de Estados Unidos. "España y su Armada han sido uno de nuestros más importantes aliados" dijo antes de apostillar que los marinos españoles "son de los más profesionales y cuentan con una de las tradiciones marítimas más largas de todo el mundo".

Para afianzar su discurso de que España es uno de los aliados principales de su país, Ray Mabus se remontó incluso a 1784. En aquella fecha recordó que los piratas habían capturado al primer buque estadounidense, el Betsey, y que fue el Gobierno español el que ayudó a Thomas Jeffesor para negociar su liberación.     
   
Le precedió en el uso de la palabra el Jefe del Mando de las Fuerzas Navales de Estados Unidos en Europa y África, Bruce W. Clingan, que trazó la cronología de la llegada de los otros buques que irán llegando a Rota hasta culminar este despliegue en 2015 para la aportación estadounidense a la construcción del escudo antimisiles. Los cuatro destructores, dotados con el revolucionario sistema de combate Aegis, están preparados para reabastecer de combustible en alta mar a helicópteros o para servir como plataformas avanzadas para vehículos no tripulados.

Cumplimentada la llegada del primer destructor se espera que en junio llegue el segundo de estos buques para que en 2015 lo hagan los dos restantes.

LA AVENTURA DE LA HISTORIA


Lanzó sus redes al mar, como de costumbre. Y “pescó” el pez más raro que jamás había visto: una rara estatua en bronce del dios Apolo a escala real y de 500 kilogramos de peso. Fue el pasado agosto, a cien metros de la costa y frente a la frontera norte entre Egipto y la Franja de Gaza.

El pescador, el palestino Joudat Ghrab, la llevó consigo a casa, en un carro tirado por un burro, ignorando la importancia de su hallazgo. Pero alguien se percató y le convenció para venderla. “Sentí que era un regalo de Dios”, ha explicado. “Mi situación financiera es muy difícil y estoy esperando una recompensa”. La pieza fue ofrecida brevemente en eBay por un precio de 500.000 dólares, antes de que las autoridades palestinas se incautaran de ella y la trasladaran a un lugar seguro.

Los arqueólogos lamentan que no han podido analizar la estatua hasta ahora. Ayer se presentó en público. Y solo pueden concluir que fue fundida hace al menos dos mil años, entre el siglo V y I a.C. Su aparentemente buen estado de conservación les sugiere que la pieza fue en realidad descubierta en algún yacimiento terrestre.

Su valor es incalculable. “Es única. Podriamos decir que no tiene precio”, asegura Jean-Michel de Tarragon, historiador de la Escuela Bíblica y Arqueológica francesa de Jerusalén. “Es muy, muy raro encontrar una estatua que no esté realizada en mármol o piedra”, ha explicado a Reuters.

martes, febrero 11, 2014

Lectura de 11 de Febrero de 2014 a las 1200 horas


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11 de Febrero de 2014

LA RAZÓN


Efe.  Madrid.

El Príncipe de Asturias se ha reunido hoy con el secretario de la Armada de los EEUU, Ray Mabus, en la víspera de la llegada a la base de Rota (Cádiz) del primero de los destructores estadounidenses que integrarán el denominado escudo antimisiles de la OTAN. La entrevista ha tenido lugar en el salón de Audiencias del Palacio de la Zarzuela, con la presencia del jefe del Estado Mayor de la Armada (AJEMA), almirante Jaime Muñoz-Delgado, y del embajador de EEUU en España, James Costos.

Ante fotógrafos y cámaras de televisión, el Heredero de la Corona ha saludado al responsable de la dirección de todos los asuntos de la Armada estadounidense y se ha congratulado de volver a verle.

Junto a Costos y el almirante Jaime Muñoz-Delgado, ambos han posado ante la prensa gráfica para seguidamente reunirse, a puerta cerrada, en una dependencia contigua.

En el cargo desde mayo de 2009, Ray Mabus se ocupa de dirigir las operaciones de reclutamiento, organización, logística, equipamiento, entrenamiento, movilización y desmovilización en la Armada de su país.

También se encarga de supervisar la construcción, renovación y reparación de buques, equipamientos e instalaciones y de impulsar políticas y programas relacionados con las estrategias y objetivos establecidos por el presidente Barack Obama.

Su entrevista con el Príncipe se celebra la víspera de la llegada a España del USS Donald Cook, primero de los cuatro destructores que integrarán el llamado "escudo antimisiles" de la Alianza Atlántica en Europa; el segundo lo hará en junio.

Dos buques más se desplazarán a Rota a lo largo de 2015 hasta completar el despliegue de cuatro destructores, con unos 1.100 marines en su conjunto.

En el caso del USS Donald Cook, lleva más de 200 marinos a bordo, y procede de su base de Norfolk (Virginia).

Le seguirán el USS Ross y el año que viene el USS Porter y el USS Carney, todos ellos equipados con sistemas de combate Aegis, capaz de detectar y destruir misiles en vuelo.

El propio almirante Muñoz-Delgado declaró recientemente que la Armada española está encantada con la llegada de estos buques estadounidenses, un proyecto que supone una oportunidad para colaborar con la Armada de EEUU en cualquier tipo de adiestramiento.

La base gaditana de Rota está lista para recibir a los destructores, con unos muelles renovados en perfecto estado.

El acuerdo entre España y EEUU que permite el despliegue de cuatro destructores en Rota, fue firmado el 10 de octubre de 2012, y entró en vigor el pasado 21 de mayo.

ESTRELLA DIGITAL


Llega a Cádiz el primer destructor de EE.UU y Rusia amenaza con abandonar el tratado START

CARLOS PENEDO 
10/02/2014 | 21:21 H.

La Base Naval de Rota recibe oficialmente este martes 11 al destructor norteamericano USS Donald Cook, la primera pieza del componente naval del escudo antimisiles de la Alianza Atlántica. Medios tecnológicos y humanos de EE.UU. y paraguas político OTAN, porque España no contribuye militarmente al sistema, cede el espacio físico y se ha limitado a negociar compensaciones económicas.

Los gobiernos de Rodríguez Zapatero y de Rajoy han aprovechado la íntima relación de nuestro país con EE.UU. en materia de Defensa para ofrecer a la OTAN el despliegue norteamericano en la Península como compromiso español con la seguridad común. El escudo es una petición directa de EE.UU. a España en enero de 2011, y los sucesivos Gobiernos han negociado contrapartidas económicas a cambio de acoger en nuestro territorio un sistema controvertido.

La parte naval del escudo se compone de cuatro destructores –el que llega ahora, el próximo en junio y otros dos en 2015-, que estarán al mando del almirante de la VI Flota que tiene su cuartel general en Nápoles. El movimiento de los cuatro destructores a España y la creación de un radar con base en tierra es la fase 1; la fase 2 es la instalación del sistema Aegis en tierra, armado con misiles interceptores SM-3 Estándar IB, en Rumanía. La fase 3 es la creación de la instalación en Polonia del sistema Aegis, armado con misiles SM-3 IIA.

En la cumbre de Lisboa de la OTAN de noviembre de 2010 se aprobó el nuevo concepto estratégico de la Alianza, donde se incluye como objetivo el desarrollo de un sistema de defensa anti-misil balístico (BMD, Ballistic Missile Defense) que cubra todo el territorio europeo y defienda a sus poblaciones y fuerzas armadas.

La sorpresa se produjo el 5 de octubre de 2011, a 45 días de las elecciones generales, cuando el presidente José Luís Rodríguez Zapatero compareció en la sede de la OTAN, flanqueado por su secretario general y el secretario de Defensa de EE.UU., y anunció personalmente –no quiso dejar la tarea a la entonces ministra Chacón- la participación de España con los muelles de la base de Rota en el componente naval del escudo antimisiles de la OTAN.

El anuncio de 2011 y la firma del acuerdo ya con Rajoy en octubre de 2012 se produjeron sin excesivo debate sobre las implicaciones geoestratégicas –política exterior y de defensa- para nuestro país, aunque sin embargo se facilitaron una profusión de detalles económicos que convendría seguir. Se habló de 1.000 puestos de trabajo directos e indirectos, la mudanza de 1.300 familias a Rota (las de los militares que operan los cuatro buques) con un impacto económico en la región valorado exactamente en 51 millones de euros anuales; una futura inversión en la base naval de Rota de seis millones de euros; la generación de contratos con la industria española valorados en 8,4 millones de euros anuales; y la posible, única confirmada, contratación de los astilleros públicos Navantia para el mantenimiento de los cuatro destructores.

Sistema Aegis

Los cuatro destructores norteamericanos que operarán desde Rota cuentan con el sistema de combate Aegis, que permite teóricamente interceptar docenas de misiles en el aire a cientos de kilómetros. Precisamente las cuatro nuevas fragatas F-100 con las que cuenta la Armada española tiene el mismo sistema de combate, aunque en una versión menos desarrollada; sólo 21 buques en todo el mundo disponen de esa tecnología. El jefe de Estado Mayor de la Armada señalaba recientemente la posibilidad de realizar maniobras conjuntas con los cuatro destructores de EE.UU. como gran ventaja militar para nuestro país del escudo antimisiles.

En comparecencia con el titular de Exteriores en el Congreso el 11 de octubre de 2002, el ministro de Defensa aclaraba que “nosotros tenemos unas fragatas que tienen una raíz común con el sistema que tienen los destructores norteamericanos, pero, tal y como están concebidas ahora, no sirven a los efectos de participar en ese escudo antimisiles. Por eso mismo se nos pide Rota y no se nos piden las fragatas”.

Pedro Morenés era claro sobre el acceso bloqueado para nuestro país a las tecnologías desplegadas, porque “poner nuestras fragatas en el nivel de los destructores norteamericanos tiene dos problemas (…); el primero es que los norteamericanos tienen que autorizar semejante incremento tecnológico en unas fragatas españolas, cosa que no han hecho. El segundo es que eso tendría un coste importantísimo en unos momentos en que tenemos que gestionar unos presupuestos que realmente tienen unas dificultades enormes (…). Ni procede desde el punto de vista financiero de las Fuerzas Armadas y de la defensa y tampoco es posible porque en los Estados Unidos hay determinados tipos de tecnología, esta en particular, que no están dispuestos a ceder a nadie”. Más claro aún: “una cosa es que nosotros tengamos el nivel 10 de Aegis y otra cosa es que ellos tengan el nivel 30 de Aegis. Por lo tanto, ese nivel 30 de Aegis solo lo tienen ellos. Por lo tanto, lo único que estamos haciendo es poner una capacidad logística al servicio de unos destructores de Estados Unidos que van a operar desde fuera del territorio y aguas españolas en cumplimiento de unas tareas que nosotros compartimos dentro de la OTAN”.

Conflicto diplomático con Rusia

Las dudas sobre el escudo proceden de su oportunidad política e incluso sobre su utilidad no demostrada. Recuperando posturas que recuerdan a la guerra fría, Rusia ha advertido este mismo mes de febrero que el despliegue de unidades navales en Europa del sistema de defensa antimisiles de Estados Unidos podría provocar su retirada del Tratado de Armas Estratégicas Ofensivas (START, por sus siglas en inglés), firmado en 2010.

El jefe del departamento de Seguridad y Desarme del Ministerio de Relaciones Exteriores, Mijail Uliánov, afirmó que Moscú podría abandonar ese acuerdo si Washington continúa actuando sin tener en cuenta los intereses de la Federación eurasiática.

“Mientras Estados Unidos siga potenciando su seguridad en detrimento de la de Rusia, difícilmente podamos hablar del ulterior desarme nuclear”, sostuvo el responsable político ruso. Rusia ha amenazado también con desplegar misiles Iskander en Kaliningrado, poner en alerta de combate el radar de detección de ataques de misiles de esa ciudad, disponer las defensas aéreas y espaciales de Rusia para cubrir y proteger las armas estratégicas nucleares rusas, dotar a los nuevos misiles balísticos estratégicos rusos de sistemas avanzados de penetración de las defensas antimisil y de las nuevas cabezas de guerra, y diseñar medidas para poner fuera de servicio los sistemas de protección de los misiles y sus sistemas de guiado.

En vano se esforzaba el pasado 15 de enero en Israel el vicesecretario general de la OTAN, Alexander Vershbow, afirmando que el sistema de misiles balísticos de la Alianza no supone ninguna amenaza para Rusia, “no está dirigido contra ningún país en concreto”, dijo, aunque todo el auditorio tuviera al menos a Irán en mente.

Sobre la eficacia operativa del despliegue en Rota, la distancia entre Cádiz y Corea del Norte hace poco probable su utilidad contra la amenaza de ese país.

La lógica industrial apunta hacia el aprovechamiento de la inversión tecnológica realizada por EE.UU. desde los tiempos de la guerra de las galaxias de Reagan a comienzos de los 80, proyecto que se ha ido modificando y en parte reduciendo hasta el actual.

Desde el punto de vista operativo, el foco de atención prioritario estará en el Mediterráneo oriental, un escudo defensivo con capacidad ofensiva que, por ejemplo, proteja a Israel de vecinos –entre ellos Irán-  poco amistosos, ninguno de los cuales dispone hoy de la tecnología de misiles balísticos que justifique el escudo. En palabras del ministro Morenés en el Congreso en octubre de 2012, “el despliegue permanente de buques de la Marina norteamericana en la base naval de Rota, aunque se orienta a la defensa del territorio europeo, aporta un valor añadido a la seguridad en todo el Mediterráneo por su carácter preventivo, disuasorio y contraproliferación”.

En síntesis, EE.UU. dispondrá a partir de hoy de nuevos y poderosos medios militares permanentes en España y los utilizará cuando lo considere oportuno. Un despliegue destinado también al inestable Sahel y a apoyar el mando militar norteamericano en el continente, Africom (ver artículo de Estrella Digital).

Algo de historia

En documentos secretos desclasificados por la OTAN recientemente, ya en el lejano 1950 aparece el debate interno sobre “la participación de España en la defensa de Europa occidental”. En esa fecha la OTAN contaba con un año de vida y el régimen de Franco vivía un aislamiento político internacional absoluto, vetada su entrada en la ONU. El embajador portugués en la Alianza, Paulo Cunha, planteaba en el Consejo Atlántico celebrado el 16 de septiembre en Nueva York un “acercamiento pragmático” a las ventajas de una asociación de España con la OTAN, “dejando aparte cualquier cuestión sobre política interna” de nuestro país. En lenguaje aséptico, el acta de la reunión añade que la propuesta “debería tenerse en cuenta en el futuro”, aunque “sería poco realista tomar ningún paso hasta el momento en que la relación bilateral entre España y Estados Unidos lo decida”. Dos años más tarde, en 1953, se firma el convenio de defensa entre ambos países, aunque España deberá esperar otras tres décadas para integrarse en la OTAN.

Si lo anterior es historia, en la prehistoria podríamos situar el referéndum celebrado en 1986 sobre la permanencia de España en la Alianza, condicionada a la no incorporación a la estructura militar integrada (se acabó entrando en 1999); la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en el territorio español (secreto); y una reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España, que se ha producido por puro interés estratégico norteamericano, hasta ahora.

lunes, febrero 10, 2014

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10 de Febrero de 2014

ABC


El primer destructor del escudo antimisiles de la OTAN llega el martes a la base naval

La guía explica a los nuevos 'roteños' que en España no se come mientras se camina

También les dice que las camas y los coches son más pequeños que los de EEUU

La ciudad confía en que el escudo antimisiles reactive la economía local

ISABEL LAGUNA (Rota - EFE)

Actualizado: 09/02/2014 17:45 horas

A los 3.000 estadounidenses que se mudarán a Rota con el escudo antimisiles de la OTAN no les costará mucho adaptarse a un pueblo marcado por sesenta años de convivencia con su cultura, pero sí deberán afrontar ciertas diferencias, como que aquí raramente se come mientras se camina.

Ésa es una de las advertencias que los estadounidenses ofrecen en una guía para facilitar la integración a esta nueva comunidad que se incorporará a la vida en Rota y sus aledaños a partir del próximo martes, cuando llega el primer destructor con sus más de trescientos tripulantes y cuyas familias, en su mayor parte, se trasladarán en verano.

Entre otros consejos se les explica que será mejor olvidarse aquí de las camas king size porque las habitaciones y puertas son más pequeñas y también de los grandes coches a los que están acostumbrados y que en España no cabrían en la mayoría de los aparcamientos ni por las estrechas calles de muchos pueblos andaluces.

Sobre las costumbres, se les advierte de que los españoles son más "conservadores" en la forma de vestir, que "raramente" se alimentan o beben mientras caminan y que comen la pizza "con cuchillo y tenedor".

Pero al margen de esas pequeñas anotaciones no encontrarán apenas dificultades porque dentro de la base naval, de uso conjunto con Estados Unidos desde hace sesenta años, encontrarán una "pequeña América", con todo tipo de servicios para que se sientan como en casa.

Y fuera, un pueblo que ha desarrollado "un modelo de convivencia" y cierto toque "cosmopolita", según la alcaldesa de Rota, Eva Corrales.

Reactivar la economía local

Como ella, la mayoría de los vecinos aguardan que la llegada de este contingente reactive los negocios de un pueblo cuya economía, según el sector empresarial, depende casi en un 40 por ciento de la base, en la que trabajan ahora casi mil civiles.

El alquiler de casas es uno de los negocios que ya se han movido. Sus propietarios saben que, dependiendo de los galones, los militares pueden pagar entre 1.000 y 1.800 euros mensuales, una renta muy superior a la habitual en la zona. Por eso ahora se afanan en adecentar las viviendas al gusto y las necesidades de su posibles inquilinos.

"Su principal preocupación es la seguridad", explica la alcaldesa de este pueblo de unos 30.000 habitantes y que ha puesto en marcha la oficina "Wellcome to Rota" para ayudar a la integración de esta nueva comunidad que esperan con los brazos abiertos.

La mayoría de los militares destinados en esta base pasa un periodo de tres años, que muchos intentan repetir en cuanto pueden. De hecho, hay incluso unos trescientos que se han quedado aquí ya jubilados y otros que han echado raíces familiares porque se han casado con locales.

Cuarenta pizzerías americanas

La presencia de la cultura estadounidense es palpable en el pueblo, según explica James, un neoyorquino que ha montado una pizzería en Rota después de ver cómo muchos compatriotas que trabajan en la base se desplazaban hasta Sevilla para degustar las pizzas que él vendía allí. Es una más en las cerca de cuarenta que ya existen en el pueblo y que, junto a la decoración de algunos bares, evidencian la presencia estadounidense en la zona.

Además de los negocios de hostelería, suministros o servicios, Rota espera que la llegada del escudo antimisiles sirva para lograr algunas de las reclamaciones históricas con las que pretende que el Estado le compense económicamente por tener un tercio de su territorio ocupado por la base naval.

Ya ha logrado recuperar el impuesto de circulación de vehículos (que en los últimos tres años ha supuesto más de un millón de euros) y ahora reclama que se tenga en cuenta que tiene una gran comunidad de vecinos que no está empadronada en el pueblo y que en dos años conformarán los 11.000 habitantes que moverá la base, de ellos 6.000 estadounidenses.

jueves, febrero 06, 2014

Lectura de 6 de Febrero de 2014 a las 1200 horas


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6 de Febrero de 2014

ABC


MANUEL P. VILLATORO / MADRID
Día 06/02/2014 - 04.39h

En 1782, nuestro país se enfrentó a marina británica en una contienda que, a día de hoy, sigue sin tener un ganador claro


Si hay algún rasgo característico de las contiendas, además de la sangre, es que la mayoría suelen tener un ganador y un perdedor. Sin embargo, esto no es lo que sucedió el 20 de octubre de 1782 cuando, a orillas del Cabo Espartel (en el norte de Marruecos) una flota francoespañola de 46 navíos se enfrentó a 34 buques de la Royal Navy. Y es que, aunque aquel día se dejaron ver elementos clásicos de una lucha naval como cañonazos y caídos, lo que no hubo fue un claro ganador, pues ambas armadas sufrieron un número similar de bajas antes de que los británicos se alejaran de la lucha.

Corría por entonces el final del SXVIII, una época incierta en la que la Pérfida Albión vivía unos de sus momentos más aciagos a nivel internacional. Y es que, desde hacía ya varios años, los presuntuosos «sirs» británicos habían tenido que dejar a un lado su querido té de las cinco para darse de bofetadas y fusilazos contra George Washington quien -junto a sus Trece Colonias- había decidido independizarse a toda costa de aquellos hijos de la Gran Bretaña.

No eran, en definitiva, buenos tiempos para los ingleses, y eso iba a ser aprovechado por la larga lista de enemigos que, a base de cañón y piratería (corso, que dirían ellos, siempre muy refinados), se habían ido labrando a lo largo de la historia. Así pues, los enemigos de la Pérfida Albión empezaron a aflorar en tierras como las españolas, donde el monarca Carlos III, con el objetivo de recuperar Gibraltar grabado a fuego en su mente, inició los preparativos para alzarse en armas contra sus vecinos marítimos.

Lord Howe consiguió burlar el bloqueo y aprovisionar Gibraltar
Con el sable entre los dientes y ansias de venganza, el rey hispano buscó aliados en Europa hasta hallar a los franceses, ávidos también de repartir algún que otro sopapo a los casacas rojas. De esta forma, Carlos III y el rey gabacho (conocido entonces como Su Majestad Cristianísima) firmaron en 1779 el Tratado de Aranjuez, mediante el cual se renovaban las antiguas alianzas -o Pactos de Familia- que sus países habían mantenido años atrás contra Inglaterra.
En este tratado, ambos reyes se comprometieron a no dar por terminada la contienda hasta cumplir unos objetivos mínimos. Concretamente, aquel día firmaron, entre otras cosas, lo siguiente: «Sus Majestades Católica y Cristianísima prometen hacer todos sus esfuerzos (…) hasta que hayan obtenido el fin que se proponen: ofreciéndose mutuamente no deponer las armas y no hacer tratado alguno de paz, tregua o suspensión de hostilidades, sin que a lo menos hayan obtenido y asegurado respectivamente la restitución de Gibraltar y la abolición de los tratados relativos a las fortificaciones de Dunquerque, o, en defecto de este, otro cualquier objeto de la satisfacción del rey Cristianísimo».

El asedio a Gibraltar
Dicho y hecho. Tras declararse oficialmente la guerra, España partió con sus navíos e inició el 21 de junio de ese mismo año el decimocuarto sitio del Peñón, el cual ha sido conocido a la postre como «el Gran Asedio». De esta forma, durante los siguientes tres años Carlos III estableció un bloqueo mediante el que pretendía acabar con las reservas de comida y munición de la plaza. Sin embargo, todo cambió en el verano de 1982 pues, hasta el cetro de esperar la rendición de Gibraltar, organizó sus fuerzas para asediar de forma definitiva el asentamiento.

Para el asalto, Su Majestad Católica mandó construir unos nuevos ingenios bélicos: las baterías flotantes –unos buques presuntamente insumergibles con capacidad para absorber el fuego que llegaba desde Gibraltar y desembarcar en el Peñón a los soldados aliados-. Estos novedosos barcos, no obstante, fueron tan altamente inútiles como su precio, y supusieron además a España la muerte de 2.000 hombres. Tras el desastre, al rey hispano sólo le quedaba una opción: impedir con su flota que los buques ingleses atravesaran el bloqueo y abastecieran a la ciudad sitiada.

Córdova, a pesar de conocer las limitaciones de su Armada, trató de atrapar a los ingleses
«A pesar del mal suceso de las baterías flotantes, no se perdía la esperanza de rendir Gibraltar con el bloqueo por haber consumido la mayor parte de sus municiones en el cañoneo sostenido en los quince días de Septiembre. (…) Debían estar escasos en la plaza, y no siendo socorrida, como de cierto se sabía que iba a intentarlo la escuadra inglesa, fundamentalmente se podía confiar en el tiempo», destaca el ya fallecido historiador y marino Cesáreo Fernández Duro en su obra «Armada española (desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón)».

A la caza del inglés
Con este objetivo, España y Francia asentaron a orillas de Algeciras una imponente armada formada por nada menos que 46 navíos de línea (menos de una docena de ellos gabachos). En el centro de la columna destacaba el imponente «Santísima Trinidad», un coloso de (por entonces) 120 cañones a bordo del cual enarbolaba la insignia de general superior el español Luis de Córdova. Conjuntamente, la flota estaba apoyada por varias lanchas cañoneras –unas pequeñas embarcaciones fuertemente blindadas que portaban una pieza artillera de 24 libras-.

A pesar de la potencia de fuego con la que contaban en sus cubiertas, lo que también sabían bien los españoles era que sus navíos nunca alcanzarían en velocidad a los de la Pérfida Albión. Por ello, Córdova estableció que su táctica consistiría en esperar agazapados en Algeciras hasta que la Armada Combinada divisara la primera vela inglesa. Después, y a base de cañón por aquí y sablazo por allá, se invitaría a los casacas rojas a regresar al norte con toda su pomposidad británica entre las piernas.

Con todo, la precaución del español tenía su razón de ser, pues varias jornadas antes había partido desde Gran Bretaña un convoy con destino a Gibraltar escoltado por varios navíos de guerra británicos. «La escuadra y convoy de los ingleses (…) mandábala lord Howe, contando en la primera 34 navíos (de línea), seis fragatas y tres brulotes, divididos en grupos que gobernaban los almirantes subalternos Barrington, Milbank, Hood, Hughes y Rotham», añade Duro en su narración de los hechos.

Un temporal con bandera inglesa
Así pues, se sucedieron las lunas mientras los españoles aguardaban pacientemente a que sus presas aparecieran. No obstante, y antes que los ingleses, llegó a su posición un fuerte temporal que, en la noche del 10 de octubre, sacudió a la Armada Combinada con más fuerza que 100 navíos enemigos dispuestos a descerrajar con sus cañones hasta el último buque de Su Católica Majestad y Su Majestad Cristianísima.

«El temporal puso (a todos) en grave riesgo. Los navíos tuvieron que fondear otra vez las segundas y terceras anclas, calar masteleros, adoptar, para asegurarse, las precauciones ordinarias, que no fueron suficientes; varios de los navíos garraron yendo unos sobre otros con mutuas averías; algunos partieron las amarras, y, de estos, el nombrado “San Miguel” fue arrastrado por la violencia del viento hasta varar cerca del Muelle Nuevo de la plaza (Gibraltar) sin quedar a la tripulación otro recurso que entregarlo, quedando prisionera. (…) Por último, en aquella noche, que a muchos parecía la última del mundo, cual más, cual menos, (…) todos los bajeles recibieron avería o desperfecto», completa el experto español.

Los británicos usaron la mayor velocidad de sus buques contra los navíos aliados
Tras aquella aciaga noche -y mientras los marinos de la Armada Combinada trataban por todos los medios de reparar los bajeles- la suerte (mala, todo sea dicho) quiso que los vigías divisaran las primeras velas del convoy inglés. Howe había llegado, y lo hacía a toda vela y dispuesto a desembarcar municiones, armas y hombres en Gibraltar. El destino quedó entonces en las cubiertas de las lanchas cañoneras, las cuales provocaron a base de un constante fuego que los buques de la Pérfida Albión se vieran obligados a cambiar de rumbo. Espantados ante los disparos y el número de barcos enemigos, los británicos decidieron desviarse hacia el interior del Mediterráneo para evitar el combate directo.
Siguiendo a un fantasma
Por su parte, Córdova -detenido como estaba por las averías y la tempestad- no tuvo más remedio que esperar hasta el día 13 para disponer nuevamente de su flota. Fue entonces cuando tomó una decisión que, a la postre, significaría la ruptura del bloqueo sobre Gibraltar. «Calmada la furia del ventarrón, dio la vela el general Córdova con todos los navíos españoles y francesas, poniéndose en demanda de los de Inglaterra, lo cual a muchos pareció desacertado, porque, trayendo por objeto el auxilio de la plaza, a ella procurarían volver (los ingleses), y entonces fuera la ocasión de presentarles batalla», destaca Duro.

Fuera por la razón que fuese, lo único cierto es que, aquel día 13, los navíos de la Armada Combinada cargaron cañones y se dispusieron a seguir la popa de lord Howe. De nada sirvió que se informara a Córdova de la mayor velocidad de los navíos ingleses, pues ordenó izar velas y abandonar el sitio de Gibraltar. En las jornadas siguientes, no obstante, el español tomaría constancia de su error cuando las corrientes empujaron a su flota primero hasta Málaga y luego hacia la Costa de Berberia.

Howe, en cambio –y para desgracia española-, hizo honor a sus galones el día 17 cuando, aprovechando la noche, logró eludir a la Armada Combinada y llegar hasta Gibraltar. «Howe supo burlar al adversario (…) y en dos días desembarcó en la ciudad el enorme almacén de boca y guerra que conducía, aumentando la guarnición de la plaza con 1.400 soldados (…). Sabía de verdad, y nadie lo ignoraba, que sus navíos andaban más que los contrarios por la ventaja del forro de cobre que ellos no tenían», ultima el marino hispano en sus escritos.

El error de Córdova
La ira debió recorrer a Córdova cuando vio a su enemigo fondeado en Gibraltar el día 19, pues ordenó de nuevo sacar todas las velas posibles para atrapar a Howe. Este, en cambio, al divisar a la flota hispanofrancesa puso pies en polvorosa hacia el Océano Atlántico. «Al advertir la proximidad enemiga, Howe apresuróse a salir del estrecho, donde su armada no podía desplegarse, y aprovechar la ventaja de la mayor velocidad para combatir como y cuando quisiera. (…) Indudablemente, el almirante inglés no tenía francos deseos de entablar una acción innecesaria, ya que su misión se había cumplido», explica, en este caso, el oficial de la Armada José María Martínez-Hidalgo y Terán en su «Enciclopedia general del mar».

Con muy poco que ganar (quizás la honra) y mucho que perder, Córdova ordenó entonces a su flota atravesar el estrecho en persecución de Howe. Concretamente, el general estableció que se navegaría a toda vela y sin importar la formación, lo que provocó que las fuerzas se disgregaran quedando en vanguardia los navíos más veloces y, en retaguardia, los más pesados. De esta forma, la Armada Combinada quedó dividida en dos grupos y perdió su mayor ventaja frente a la Pérfida Albión: la superioridad numérica.

El número de caídos no llegó al centenar en cada bando
Los ingleses, por su parte, no tardaron en percatarse del grave error español, por lo que detuvieron su avance a la altura del Cabo Espartel (ubicado en el norte de Marruecos) y formaron una poderosa línea de combate. «En la mañana del día 20 (…) y a la vista del cabo Espartel, la armada inglesa se detuvo y reformó su línea, en espera de la aliada, pero con ciertas precauciones, evidentemente a fin de, aprovechando su mayor velocidad, combatir solamente contra los navíos hispanofranceses más rápidos, retirándose después, a medida que fueran llegando los restantes, para evitar así ser atacada por la totalidad de las fuerzas oponentes, que la superaban en doce unidades», destaca Martínez-Hidalgo en su obra.

Comienza la batalla
Aproximadamente a la una de la tarde comenzó a reducirse rápidamente la distancia entre el contingente inglés y el primer grupo de navíos aliados. Algunos minutos después, Córdova dio la orden de constituir una formación de combate lo suficientemente compacta como para enfrentarse a la bien situada flota de Howe, la cual se había estrechado componiendo una apretada columna con la que cañonear a la Armada Combinada. No obstante, lo único que se consiguió debido al desorden existente fue reunir en una desigual línea de batalla a 34 de los 46 buques hispanofranceses. El resto, debido a su lentitud, se encontraba demasiado lejos para entrar en fuego. A pesar de todo, Córdova hizo gala de toda su valentía y, aproximadamente a las cuatro de la tarde, izó en el buque insignia la señal de ataque total.

A las 17:47 los barcos más veloces de la Armada Combinada (los que iban en cabeza) rompieron un vivo fuego contra la línea inglesa. «Poniéndose ya el Sol, los navíos más adelantados de la combinada tomaron contacto con los enemigos, comenzando el cañoneo sobre la vanguardia de aquélla el (oficial) francés La MottePicquet, que encabezaba, con el formidable tres puentes “Invencible”, al grupo de navíos más rápidos», añade el autor de la «Enciclopedia general del mar». Los británicos tampoco se quedaron atrás y, tras recibir las primeras bolas metálicas, prendieron las mechas de sus cañones.

El desastre del «Trinidad»
Mientras este primer grupo de buques dirimía sus diferencias con el centro de la línea inglesa a base de cañonazos, Córdova -henchido de valor- se puso a la cabeza del segundo pelotón de barcos (más lentos que los anteriores) con su imponente «Santísima Trinidad». Al poco, flanqueando al orgullo de la marina española se situaron el también tres puentes galo «Majestueux» (a las órdenes del almirante galo Rochechouart) y varios buques menores de dos puentes. Concretamente, lo que buscaba el general español era atravesar uno de los flancos de la línea británica aislando tres de sus barcos: el tres puentes “Union” y los de dos puentes “Buffalo” y “Vengeance”.

No obstante, esta osada artimaña se diluyó en el agua del océano debido a la falta de compenetración entre los buques, lo que provocó que el «Trinidad» tuviera que enfrentarse sólo a media docena de barcos sajones. «La maniobra, mal realizada, sin duda por la desigual marcha de los navíos aliados, no tuvo otra consecuencia que el “Santísima Trinidad”, sin el debido apoyo por los navíos aliados que le seguían, recibiera el fuego conjunto de seis o siete unidades de la retaguardia inglesa, que le ocasionaron daños considerables», añade Martínez-Hidalgo.

A su vez, los ingleses aún se guardaban un as en la manga que utilizaron cuando Córdova abrió las portezuelas laterales del «Trinidad» dejando ver sus cañones. «El hecho de haber cargado los navíos aliados las velas altas para iniciar la acción (fue aprovechado) por los ingleses, que, al tomar contacto con el enemigo, reanudaron la marcha sin perder su formación a fin de llevar a cabo la táctica apuntada y recobraron la ventaja en la marcha, siendo necesaria a las naves aliadas una continua arribada si querían no perder su proximidad (…). Con ello la acción no era continuada, sino a intervalos, y cabe decir que a voluntad de los británicos» finaliza el experto.

Una victoria sin dueño
De esta guisa transcurrió la lucha bajo la luna otoñal hasta que, a las diez de la noche, los ingleses decidieron abandonar el combate haciendo uso de su mayor velocidad y aprovechando la oscuridad. La escuadra hispanofrancesa, en cambio, continuó en posiciones de combate durante toda la noche y parte de la mañana siguiente, momento en que, con las primeras luces del alba, se divisó en la lejanía la huida de la Royal Navy en dirección oeste. Esta vez, Córdova abandonó sus pretensiones y decidió no perseguir de nuevo a Howe. Una vez terminado este extraño combate tocó calcular las bajas, las cuales fueron muy parejas (60 muertos y 316 heridos para los aliados, y 68 muertos y 208 heridos para los británicos).

Al final, el paso de los días trajo consigo la incertidumbre. Y es que, por un lado, Inglaterra proclamó a los cuatro vientos que 34 de sus buques habían hecho frente a 46 hispanofranceses. Sin embargo, y como era de esperar, Córdova no era de la misma opinión, algo que dejó claro con el siguiente escrito: «La Inglaterra se gloriará en sus papeles de haber hecho frente a (…) 46 navíos (…), pero quien conozca el oficio sabe que la circunstancia de tanta ventaja de vela suple al mayor número en grado (además de) que nunca pudieron entrar en fuego 12 navíos de la retaguardia (…). Así no podrán decir las relaciones del Almirante inglés que combatió con más de igual número, y las nuestras deberán asegurar que batimos a 34 con toda la desventaja de una situación accidental».

miércoles, febrero 05, 2014

El coleccionista de pecios en Egipto: Al Qaher (ex-HMS Myngs)










El mar Rojo es poco menos que un gran cofre del tesoro para los coleccionistas de pecios. Desde tiempos antiguos fue ruta de paso y desde la apertura del canal de Suez en el s. XIX, ha supuesto, aún en la actualidad, una línea necesaria para el tráfico mercante. Por desgracia, la mayoría están bajos las aguas y por el Google Earth no es que se puedan ver más allá de por simples reseñas en el mismo programa o porque alguien los indique en foros y páginas web dedicadas al submarinismo.

Una de esas joyitas extrañas que se pueden apreciar en el mar Rojo es el pecio del destructor de escolta Al Qaher que, el 16 de mayo de 1970, fue centrado por las puntas de mira de un ala de Dassault (en otros sitios podemos leer que fueron MdDonnel Douglas F4 Phantom) del Ejército del Aire israelí. El buque se quedó en la arena, sobre y bajo el agua en Port Berenice.



En origen era el HMS Myngs (R06), destructor de escolta británico de la clase Zambesi, botado en 1943 y destinado a Noruega, a los convoys del Atlántico norte. Su función era la de mermar el peligro submarino.

Gracias a sus turbinas podía alcanzar los 35 nudos, desplazando 1.710 toneladas.

La Navy lo dio de baja en 1955, junto a otros tantos hermanos que acabaron bajo el soplete o en otras marinas. Curiosamente, dos recibió Egipto y otros dos Israel.

El Al Qaher entró en servicio para el país del Nilo en 1956 y cuando la URSS se abalanzó sobre este territorio con su influencia, dotó al destructor de la pertinente tecnología soviética (1969-1970).

Sirvió a la guerra hasta el final y desde entonces está ahí, como protagonista y testigo mudo del paso del Tiempo.

Coordenadas:
Latitud: 23º55'16" N


Longitud: 35º29'17" E

Lectura de 5 de Febrero de 2014 a las 1200 horas


  • Barómetro: 743 (Viento-Lluvia). Justo ahora no llueve. Cúmulos bastante oscuros entre los que asoma luz. Viento racheado
  • Termómetro: 9
  • Higrómetro: 59,5%

5 de Febrero de 2014

LA VOZ DE GALICIA


04 de febrero de 2014  10:59

El jueves tendrá lugar en Madrid una reunión entre el ministro de Defensa español, Pedro Morenés, y su homólogo de Indonesia, tal y como se recoge en la agenda oficial del departamento para la presente semana.
En el encuentro se abordarán diferentes temas de ámbito común para ambas naciones. Y, posiblemente, sobre la mesa se ponga también el interés demostrado por el mencionado país en relación con el portaviones Príncipe de Asturias.
Cabe recordar que Indonesia fue una de las naciones que envió una delegación a Ferrol para recorrer el buque antes de que se produjese su baja definitiva del listado oficial de embarcaciones de la Armada.
Es ahora el ministerio el que lleva de manera directa las negociaciones para una posible, aunque muy improbable a día de hoy, comercialización de esa unidad a una Marina extranjera antes de que se convierta en chatarra tras la pertinente puja pública.
La Marina, mientras tanto, continúa con los procesos habituales. Si desde Defensa no se dicta lo contrario, el portaviones saldrá a subasta para su desguace a mediados del presente ejercicio y está programado que en el 2015 sea retirado ya del muelle que ocupa en Navantia bajo control del Arsenal.
En Indonesia, además, hizo parada el buque de aprovisionamiento en combate (BAC) Cantabria en su singladura de regreso desde Australia, donde estuvo desplegado ocho meses. El trasfondo de ese atraque, como los que hizo en India y Turquía, también tenía como objetivo la promoción, en este caso, de ese modelo de buque.
La fragata F-105, la más moderna de la Armada española y con base en Ferrol, encara su última semana de adiestramiento en aguas de Rota para obtener la calificación operativa necesaria para convertirse a partir del mes de marzo y durante cuatro meses en buque insignia de la misión de la OTAN contra la piratería Ocean Shield, en aguas del Índico.
En el transcurso de unas tres semanas la Cristóbal Colón y su dotación se han sometido a entrenamientos dirigidos a preparar ese operativo, cuidando especialmente aspectos tales como las comunicaciones, al tratarse del buque que ejercerá el mando, los abordajes a embarcaciones sospechosas o las patrullas marítimas de larga duración sin tocar puerto, dada el amplia área geográfica que tendrá que cubrir.
Si no se producen imprevistos, la F-105 regresará a su base del Arsenal durante el fin de semana, posiblemente el domingo, tras zarpar el viernes de Rota.
Como ya se ha mencionado, se trata de la fragata más moderna de la Armada española que, como todas las de la serie F-100, porta el avanzado sistema de combate Aegis.
Su tarea con la Alianza Atlántica será la primera misión real del barco, por lo que desde la Marina se espera un buen resultado.
LA F-105 estará durante cuatro meses al frente de la flota permanente de la OTAN SNMG-2 siempre en aguas del Índico y, con su tarea, culminará el año de mando que le ha correspondido a España, ejercicio con tres fragatas de la serie F-100.

ABC


E. VILLAREJOVILLAREJO / MADRID
Día 05/02/2014 - 02.56h

Cuatro Equipos Operativos de Seguridad ultiman su adiestramiento antes de su despliegue en operaciones

Cuatro Equipos Operativos de Seguridad (EOS) de la Fuerza de Protección de la Infantería de Marina han participado, en la Base Naval de Rota y aguas de la Bahía de Cádiz, «en un ejercicio de adiestramiento específico orientado a la lucha contra la piratería», informaron fuentes de la Armada española.

En colaboración con otras unidades de la Flota, los EOS, procedentes de Ferrol, San Fernando, Cartagena y Canarias, se han adiestrado en las principales técnicas y procedimientos empleados durante el cumplimiento de sus cometidos de abordaje y seguridad. «Todo ello con la finalidad de alcanzar la máxima integración e interoperabilidad con las dotaciones de nuestros buques y aeronaves, requisito imprescindible para garantizar el éxito en las misiones asignadas».

El ejercicio denominado «Atenea 01/14» ha incluido actividades de adiestramiento con helicópteros (fast rope) y prácticas de navegación y abordaje de buques desde embarcaciones, además de ejercicios de tiro desde plataforma naval.

«Asimismo, ha supuesto una excelente oportunidad para el intercambio de experiencias personales obtenidas en operaciones reales, así como para la revisión y el perfeccionamiento de los procedimientos operativos ya empleados por estas unidades altamente especializadas», informa el comunicado.

Desde el año 2008, los EOS pertenecientes a la Fuerza de Protección de Infantería de Marina están presentes en la mayoría de los despliegues que realiza la Armada en apoyo a la lucha contra la piratería en la región del Cuerno de África en el marco de la operación Atalanta.

También han participado en operaciones, como la Levrier contra el narcotráfico, o la Active Endeavour contra el terrorismo y el tráfico de armas en el Mediterráneo.


martes, febrero 04, 2014

Lectura de 4 de Febrero de 2014 a las 1200 horas


  • Barómetro: 741 (Viento-Lluvia). Lloviendo (para variar)
  • Termómetro: 9
  • Higrómetro: 59,5%

4 de Febrero de 2014

ABC BLOG. POR MAR, TIERRA Y AIRE


Publicado por Esteban Villarejo el feb 3, 2014

La Armada Española ya ha ofrecido públicamente las primeras pinceladas de la que será la próxima generación de fragatas: las F-110, que deberán sustituir a las F-80 de la clase «Santa María».

Según los planes iniciales, y dependiendo de la evolución presupuestaria, la Armada prevé adquirir cinco unidades de un buque que, fabricado por Navantia, tendrá como principal novedad el denominado mástil integrado, donde se ubicará el sistema de comunicaciones, radares, guerra electrónica y optrónicos. Todo en uno, evitando elementos giratorios.

El jefe de la División de Planes del EMA, vicealmirante José Luis Urcelay Verdugo, explicó en rueda de prensa que las nuevas fragatas F-110 tendrán un concepto operativo a medio camino entre los actuales Buques de Acción Marítima y las fragatas F-100, buques enfocados sobre todo a la lucha antiaérea.

De este modo, perarán en escenarios de alta amenaza e intensidad formando grupos de combate en alta mar (F-100) o podrán actuar en solitario en zonas  de baja intensidad cercanas a la costa (cualidad BAM). Aún no se ha decidido si el cañón será de cinco o tres pulgadas.

La Armada ya avanzó en sus «líneas generales» de 2012 el planeamiento de adquirir estas cinco unidades para sustituir a las F-80, estando prevista su puesta en servicio entre 2022 y 2030, y con una vida útil operativa hasta 2050, según ha trascendido.

Desde Navantia, empresa con la que nos hemos puesto en contacto, por ahora no quieren hacer ninguna valoración sobre este proyecto que como es obvio se guarda en secreto.

Guerra asimétrica, seguridad marítima, proyección del poder naval, cooperación militar-civil, flexibilidad en el despliegue, propulsión híbrida y espacio para vehículos no tripulados son algunas de las características reveladas por la Armada. «Un diseño para alta mar pero también para litoral», explicó Urcelay Verdugo. La capacidad antisubmarina de las fragatas F-110 será reforzada ante posibles escenarios de guerra asimétrica. 

lunes, febrero 03, 2014

Nomenclatura del buque IV

Bita. Tubo de fundición de gran diámetro provisto de una aleta heicoidal llamada concha.

Bitón. Pieza de fundición fuertemente empedernada en una cubierta, formada por una base que soporta dos troncos en forma de hongos separados que se levantan perpendicularmente a aquella. Se utilizan en amarres y remolques.

Cornamusa. Trozo de madera o metal de forma arqueada que, clavado por su centro en la cubierta o costado, sirve para amarrar cabos.

Cabrestante. Aparato destinado a levar anclas y cobrar de los cabos en otras faenas.

Mesa de guarnición. Reunión de varios tablones por sus cantos, empedernados del mismo modo en los costados, desde el frente de cada palo hacia la popa para sujetar en ella y dar mayor abra a la obencadura correspondiente.

Cadenotes. Barras cilíndricas o planas que sirven de base o sostén para las vigotas y acolladores, así como a los tensores de los obenques, burdas y brandales.

Contracadenotas. Barras como los cadenotes que van de la mesa de guarnición baja a los costados en donde se afirman como aquéllas con pernos cuando son únicos.

Propao. Barandilla colocada al pie de los palos mayor y trinquete para amarrar cabos que laborean por las cajeras de sus montantes o por motones fijos en la parte baja.

Cabillero. Tabloncillo por donde pasan las cabillas para amarrar los cabos.

Cabilla. Clavija de hierro o madera que atraviesa los propaos y cabilleros para amarrar o tomar vuelta en ellos a los cabos de labor.

Candeleros. Piezas de madera o hierro de forma circular generalmente que van fijas verticalmente por uno de sus extremos sobre una hilada de tablones del forro o remachados sobre la regala, terminando en forma de horquilla. Sirve para sostener extendidos los toldos.

Pasamanos. Barras de metal o barandas de madera que corren por una y otra banda de las escalas de la toldilla, del castillo, de un puente, etc., para servir de apoyo.

Enjaretado. Especie de rejilla o enrejado formado de barrotes y listones cruzados a escuadra. De esta especie se hacen cuarteles y otras piezas fijas o levadizas de hierro o madera.

Lectura de 3 de Febrero de 2014 a las 1200 horas


  • Barómetro: 743 (Viento-Lluvia). Lloviendo (para variar)
  • Termómetro: 8,5
  • Higrómetro: 59,5%

3 de Febrero de 2014

LA VANGUARDIA


El barco se sumará a los efectivos de la Navy tiene ya en las aguas que rodean el Peñón

Internacional | 02/02/2014 - 14:15h | Última actualización: 02/02/2014 - 14:18h

ALGECIRAS (CÁDIZ) (EUROPA PRESS) El destructor de la Royal Navy HMS Diamond ya se encuentra en Gibraltar para reforzar la presencia de la Armada Británica en la colonia.
El diario de la roca 'Gibraltar Chronicle' anunció, en su edición del pasado viernes, la llegada de la embarcación que este domingo se ha hecho efectiva.
Fuentes conocedoras del conflicto también han confirmado a Europa Press que estaban "pendientes de la llegada" aunque no dan mayor relevancia al asunto.
El barco se sumará a los efectivos de la Navy tiene ya en las aguas que rodean el Peñón y con ello intentarán evitar lo que, desde el gobierno de Fabian Picardo, se entienden "incursiones de las patrulleras españolas" en la zona.
En los últimos tiempos han sido varios los movimiento que han tenido lugar en el entorno de la Bahía de Algeciras (Cádiz) relacionados con la armada británica y su presencia en el entorno para dejar claro su apoyo a Gibraltar.
El HMS Diamond permanecerá una semana en el entorno de la Roca antes de partir hacia el Golfo Pérsico.

LOS ANDES


El hombre había zarpado en diciembre de 2012 desde la costa del Pacífico mexicano, junto a otra persona que murió en la odisea.

Edición Impresa: lunes, 03 de febrero de 2014

AFP
El náufrago mexicano que afirmó haber estado a la deriva durante varios meses en el Océano Pacífico hasta llegar a un pequeño atolón de las Islas Marshall, comenzó ayer un largo periplo de regreso a su país.

Quien se identificara como José Iván fue recogido ayer en el apartado atolón coralino de Eban, al sur del archipiélago, por una lancha patrullera de la Armada local que lo trasladaba en la jornada hacia la capital Majuro, donde será sometido a exámenes médicos antes de comenzar los trámites necesarios para su repatriación.

"¡Quiero regresar a México!", dijo José Iván a la intérprete Magui Vaca en su primer diálogo por radio con una persona de habla española, tras haber estado más de un año a la deriva en una pequeña embarcación de fibra de vidrio de 24 pies (unos 7 metros) de eslora, cuyos motores se quedaron sin hélices.

"¡Me siento mal!", señaló el náufrago a Vaca refiriéndose a su estado físico y mental. "Estoy muy lejos. No sé dónde estoy, ni qué fue lo que pasó", añadió. José Iván explicó que había zarpado de México el 24 de diciembre de 2012 para pescar tiburones, por lo que el tiempo que estuvo perdido en altamar sería de poco más de 13 meses y no los 16 que se mencionaron en un principio, tras ser rescatado el jueves.

Por el momento, no han quedado claros los motivos por los que quedó a la deriva ni tampoco cómo murió, meses atrás, un hombre que lo acompañaba en la embarcación. Según Vaca, José Iván se encuentra muy confundido y no puede decir qué ocurrió durante estos meses pasados en pleno océano. 

"Se siente un poco desesperado y quiere volver a México, pero no sabe cómo", agregó la intérprete. Cuando dos habitantes del atolón Eban lo rescataron del mar, el jueves, vestía solamente un calzoncillo hecho jirones, tenía el cabello muy largo y barba abundante, y no podía caminar por sus propios medios. El náufrago explicó mediante dibujos que sobrevivió comiendo tortugas, aves y peces que atrapaba con sus manos, y que bebía la sangre de los quelonios cuando no llovía.

"Ha sido difícil poder comunicarnos", había dicho el sábado por teléfono Ione de Brum, alcaldesa del pequeño atolón Eban, con quien José Iván intercambió dibujos.Vaca, por su parte, se encontraba a bordo de un yate en Majuro, a unas 200 millas marinas (unos 320 kilómetros) al norte de Ebon, y se comunicó por radio con José Iván antes de que éste se embarcase en la patrullera que lo trasladaba hacia la capital, en un viaje con una duración estimada de unas 18 horas.

El secretario de Relaciones Exteriores del archipiélago, Gee Leong Bing, había adelantado que en cuanto José Iván llegase a la capital se procedería a verificar sus datos, y se contactaría a las autoridades mexicanas para comenzar el proceso de repatriación. 

La Autoridad Nacional de Telecomunicaciones de Islas Marshall (NTA) se coordinó con responsables del Mieco Beach Yacht Club del archipiélago para establecer el contacto radial entre Vaca y José Iván, quien por primera vez en varios meses pudo mantener una conversación inteligible con otra persona. El sábado, el único teléfono que hay en el atolón Eban, que cuenta con unos 700 habitantes, quedó fuera de servicio, y en el islote coralino no hay servicio de Internet.

Entre México y las Marshall, en Micronesia, un poco al norte del ecuador terrestre, hay más de 12.500 km de distancia. En toda esa extensión en el Océano Pacífico prácticamente no existen islas, y así como el náufrago llegó a Ebon hay más de 1.000 km de mar abierto en los que al azar podría haber desembarcado en Papúa-Nueva Guinea o en las Islas Salomón. 

Se han registrado casos similares de supervivencia en altamar. El 9 de agosto de 2005, tres pescadores mexicanos partieron de un puerto de la costa del Pacífico en su país y, tras quedarse sin gasolina y averiarse su motor, fueron arrastrados por las corrientes mar adentro.

Más de nueve meses después fueron rescatados por un atunero taiwanés frente a las Islas Marshall. Sobrevivieron comiendo pescados y aves crudos y bebiendo el agua de lluvia que almacenaban en el fondo de su bote, apoyándose moralmente en la lectura de La Biblia.