lunes, mayo 15, 2023

El bou «Navarra» y su casi subasta fantasma, pasando por la Batalla del cabo Machichaco

Características del bou armado Nabarra

Leyendo el extenso artículo «La flota de PYSBE durante la guerra civil (1936-1939)», de Juan Pardo San Gil, publicado en Bilduma, revista del Servicio de Archivo del Ayuntamiento de Rentería, he dado con un detalle muy curioso referido al bou armado Nabarra (cte. Enrique Moreno Plaza), de la Marina de guerra auxiliar del Gobierno de Euzkadi, que se cubrió de gloria el 5 de marzo de 1937, en la conocida como Batalla del cabo Machichaco; un apunte que, en realidad, tan sólo ocupa un párrafo final, pero, por si antes estáis necesitados de una aclaración sobre qué es un bou, qué era PYSBE o qué diantres fue la Batalla del cabo Machichaco, deciros que Pesquerías y Secaderos de Bacalao de España era una empresa de Pasajes constituida en 1919 y cuyo objeto social era, principalmente la pesca y tratamiento de bacalao. Para cuando estalló la guerra civil, dicha mercantil contaba con seis bacaladeros especialmente construidos para la navegación por aguas frías, con un arqueo de más de 1.200 toneladas de registro bruto. Estos bous fueron los llamados Euskal-Erria, Hispania (ex Alfonso XIII), Galerna, Vendaval, Mistral y Tramontana, siendo requisados por el Gobierno vasco para adscribirlos en la Marina de guerra auxiliar, tras montarles una corta artillería.

En cuanto a la Batalla del cabo Machichaco, contaros que los bous Gipuzkoa (ex Mistral), Bizkaya (ex Euskal-Erría), Donostia y Nabarra (ex Vendaval), zarparon de Portugalete el 4 de marzo de 1937, bien de mañana, para participar, junto al destructor José Luis Díez, en la protección del barco-correo Galdames, que estaba atracado en el puerto de Bayona. El Galdames, aparte de pasaje, cargaba con cinco toneladas de monedas de níquel de 1 y 2 pesetas acuñadas en Bélgica para el Gobierno de Euzkadi, así como mercancías varias.

A las 2100 horas se localizó al Galdames y se inició un convoy harto complicado. La situación general  (marejada, oscuridad total, luces apagadas y silencio radio), jugó una mala pasada: el Nabarra y el Donostia arrumbaron muy al Norte, despistándose el Bizkaya y el Gipuzkoa. Tras evolucionar en búsqueda del convoy, los comandantes de los perdidos Bizkaya y Gipuzkoa decidieron enfilar para Bilbao, con la mala suerte de que se toparon con el crucero Canarias a 20 millas al Norte del Abra, enterado el comandante, capitán de navío Salvador Moreno, que el Galdames tendría que pasar por ahí más pronto que tarde.


El Canarias primero orientó sus cañones hacia el Gipuzkoa, que no terminó muy mal parado, mas alcanzó a Portugalete y pudo lamerse las heridas a resguardo.

Mientras, el Bizkaya aproó hacia el Este y alcanzó cabo Machichaco, donde encontró al mercante Yorkbrook, recientemente capturado por el Canarias y con las bodegas rebosantes de armamento para la República. El comandante del Bizkaya no se lo pensó dos veces: se hizo con el Yorkbrook y lo guió hasta Bermeo.

Hacia las 1445 horas, tras avistarlo los vigías, el Canarias centró sus cañones sobre el Galdames. Dos impactos se cobraron la vida de una mujer y tres niños y, sabedor de sus limitaciones, el comandante del barco-correo ordenó parar máquinas de inmediato e izar la bandera blanca.

El Nabarra arriba y el Canarias abajo. No hay lugar aquí para hacer comparativas

Controlado el Galdames, los directores de tiro del Canarias giraron sus torretas hacia el Donostia y el Nabarra. El Donostia prefirió evitar todo contacto con el Canarias, debido a su pobre artillería, pero el Nabarra no se arredró y decidió sostener combate con el crucero pesado durante más de dos horas, hasta que un proyectil alcanzó la sala de calderas del bou.

El bacaladero estaba perdido, incendiado y sin posibilidades de ponerse a salvo, así que el comandante Enrique Moreno ordenó abandonar la nave, aunque él, su segundo y otros tripulantes decidieron hundirse con el Nabarra

De los 49 tripulantes, 20 sobrevivieron a ese día, quienes fueron recogidos por unos admirandos oficiales y marineros del Canarias. Tanto es así, que el capitán de navío Salvador Moreno, junto al director de tiro, el capitán de corbeta Manuel Calderón, intercedieron por los tripulantes del Nabarra para que se les indultara de sus condenas a muerte, siendo puestos en libertad en 1938.

Tripulación del Nabarra durante la Batalla del cabo Machichaco

Pues bien, después de todo este “rollo”, viene el apunte con el que empezaba este artículo: el Vendaval-Nabarra descansa a unos cien metros de profundidad frente al cabo Machichaco desde el día 5 de marzo de 1937, pero no fue dado de baja.  Esto simple detalle llevó a una curiosa situación legal cuando la PYSBE (cerrada en 1974), fue objeto de un expediente y embargo por parte de la Delegación de Hacienda de Guipúzcoa en 1975: uno de los bienes objeto de traba fue el mismo Vendaval, que seguía constando en el Registro mercantil y el Registro de Buques de la Comandancia de Marina. La cosa no llegó a más y no se decretó subasta, pero habría sido divertido de haberse celebrado sobre un pecio.

(Fuente de las imágentes: https://ianasagasti.blogs.com/, https://museoplentzia.org/, Deia, 2012)


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