miércoles, mayo 24, 2023

Un El Navegante del Mar de Papel para mayores de edad

¿Cómo se os ha quedado el cuerpo con semejante titular? Me gustaría saberlo, aun con vuestro acostumbrado mutismo monacal cuando visitáis estas cubiertas. Me gustaría saberlo para no sentirme el único ojiplático de esta parcelita de mar etéreo.

Hace unos días, nada, recibí dos emails de Blogger con sendas advertencias clónicas. Alguien había denunciado dos entradas de este blog como de “contenido sensible” para las mentes imberbes y menores de dieciocho años. Blogger no me exigía revisar las entradas o eliminarlas, sino que, tras evaluar las entradas conforme su política de contenido para adultos, se ha limitado a colocar un “aviso a navegantes” para que “sepan” dónde se meten antes de que “sea demasiado tarde”.


Lo sangrante del asunto es que se tratan de dos entradas que considero inocuas en todos los sentidos. A lo que se suma que ya cuentan con varios años a las espaldas. Aunque no por orden cronológico de publicación, el primer mail se refería a la introducción (pues ya sabéis que siempre os remito al blog De Imaginaria), a la reseña de la película «Rogue One». No sé (decidme vosotros), qué le pasa a dicha introducción. ¿Es porque se me escurre un sonoro “Argoderse”?

El segundo mail se refiere a una entrada de 2007 en la que hablo del recuerdo de cierto anuncio de Levi’s de mediados de los años 1990, que nos machacaba con el «Spaceman» de Babylon Zoo y con aquella selenita en jeans de la que creo que estuvimos enamorados o encoñados todos los adolescentes del momento: la modelo moscovita Kristina Semenovskaia (tenía prácticamente nuestra misma edad: 16 años). Yo lo he releído y no he encontrada nada capaz de derretir el cristal de bazar chino de los inquisidores de Internet.



Y, como es de recibo, me he preguntado quién demonios habrá sido el gilipollas que me ha denunciado por incumplir supuestamente las normas de “contenido sensible” y porqué (gilipollas, sí, lo repito, ahí Blogger tienes contenido “inapropiado” utilizado a conciencia). Pero estamos inmersos en la vorágine de los tiempos más estúpidos y melindrosos de la Historia de la Humanidad: todo es criticable, todo es denunciable, todo es censurable… y lo es por simple deporte. Alguien debería inventarse algún anglicismo de estos para que nos quedemos todos tan contentos en esta suerte de batalla campal sin banderas creíbles y fogosidades puritanas.


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