Presento hoy la traducción al castellano de un pliego suelto inglés publicado en 1790 bajo el título The Terrible Privateer. Este tipo de impresos populares —conocidos como broadsides— constituían literatura de bajo coste que se vendía en las calles y solía incluir composiciones en verso sobre conflictos bélicos, crímenes sensacionales o naufragios.
Dada la fecha de publicación y la ausencia de referencias cronológicas precisas en el texto, el episodio narrado podría situarse en el contexto de las guerras revolucionarias francesas o, quizá, en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos.
El corsario El Terrible
Ahora, amigos míos, os contaré
cómo nos comportamos, pronto lo sabréis:
a bordo del terrible corsario.
Zarpamos de Plymouth con buen ánimo,
y pronto volvimos al mar;
bendecidos con viento favorable,
esperábamos vencer al enemigo.
No llevábamos mucho tiempo en la mar
cuando avistamos a un francés;
bien aparejado venía hacia nosotros,
su nombre era el Audaz…
Izamos todas las velas que pudimos,
hicimos tronar nuestros cañones;
muchos valientes marineros cayeron
a bordo del barco llamado Terrible.
Pólvora y balas volaban espesas;
cuatro horas y media duró el combate,
pero una triste desgracia nos ocurrió
a bordo del barco llamado Terrible.
Disparamos cañón por cañón
hasta que la sangre corrió por los imbornales;
nuestro capitán y muchos hombres murieron,
ya no pudimos sostener la lucha.
Entonces intentaron abordarnos,
nos desnudaron hasta la piel,
y nos encerraron en la bodega,
donde veintisiete pobres almas se asfixiaron.
Navegaron con nosotros hasta el primer puerto
y nos encerraron en dura prisión;
allí permanecimos nueve meses enteros
hasta que un Acuerdo vino a rescatarnos.
Brindemos por la flota británica,
¡que encuentre a estos corsarios!
Y que tengan mejor suerte que el Terrible,
y hundan a esos perros en el infierno.


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