jueves, enero 21, 2021

Lectura de de 21 de enero de 2021 a las 1200 horas

                                                  



  • Barómetro: 755,5 (Variable)
  • Termómetro: 13º
  • Higrómetro: 94%

miércoles, enero 20, 2021

Lectura de 20 de enero de 2021 a las 1200 horas

                                                 



  • Barómetro: 750 (Viento-lluvia)
  • Termómetro: 12º
  • Higrómetro: 94%

martes, enero 19, 2021

Guardia de televisión: reseña a «Deutschland 86»

Título original: «Deutschland 86». 2018. Capítulos de 60 minutos. Alemania. Dirección: Anna Thomson (Creador), Jörg Winger (Creador), Florian Micoud Cossen, Arne Feldhusen. Guión: Anna Thomson, Will Bentley, Joy C. Mitchell, Jörg Winger, Steve Bailie, Ulf Tschauder. Reparto: Maria Schrader, Emilia Pieske, Helena Pieske, Sylvester Groth, Florence Kasumba, Uwe Preuss, Emma Fischer, Knut Berger, Alexander Beyer, Vladimir Burlakov, Chris Veres, Lavinia Wilson, Sonja Gerhardt, Michaela Caspar, Raul Casso, Anke Engelke, Atheer Adel, Amira El Sayed, Fritzi Haberlandt, Jonas Nay, Jonathan Pienaar, Laura Beckner, Hope Thangata, Kirsten Block, Mehdi Nebbou, Gudrun Ritter, Seyneb Saleh, Athena Strates, David Brückner, Michael Bundred, Niels Bormann, Harvey Friedman, Jan Krauter, Jared Lorenzo, Peer Martiny, Benike Palfi, Sabine Palfi, Zak Rowlands, Ludwig Trepte, Carina Wiese

Una telaraña de Guerra fría más amplia que la dibujada para las peripecias del joven Kolibrí en 1983

Han transcurrido tres años desde que Martin Rauch, alias Kolibrí, un agente de la HVA infiltrado en las Fuerzas Armadas de la RFA, detuviera una escalada de confusiones que podría haber conducido a una tercera guerra mundial.

Desde entonces, el niño bonito de la RDA ha sido recluido, exiliado y castigado en Angola (lo más lejos posible de los servicios secretos de Occidente, que se lo rifarían si lo tuvieran a tiro), colaborando en un orfanato financiado por Berlín para asentar en las jóvenes mentes africanas las bondades del socialismo marxista. Martín está lejos de su mundo y apartado de un hijo que duda si algún día conocerá. Sin embargo, los tejemanejes de su tía Lenora en Sudáfrica, donde trata de llevar a buen término un lucrativo negocio de tráfico de armas, y la crisis económica en la que sumerge la Alemania del Este, llevarán a Martin de nuevo al tempestuoso terreno de juego del espionaje internacional, dándose un salto de altura con respecto a la primera temporada. Si en 1983 Kolibrí debía espiar a la OTAN desde el mismo despacho de uno de sus generales, en el Berlín Occidental, ahora volará hasta Ciudad del Cabo y se le verá en la Libia de Gadafi y también en París, en un contexto político y geoestratégico más rico. Es pincelado de forma más profunda y otro tanto sucede con los secundarios, aunque con respecto a Walter Schweppenstette parece que se le dota de una vis cómica demasiado acentuada (sobre todo con la operación Barco de los Sueños), pero que no llega a empachar porque “madura” como espía y como padre (sigue leyendo)

Lectura de 19 de enero de 2021 a las 1200 horas

                                                 



  • Barómetro: 757,5 (Variable)
  • Termómetro: 10º
  • Higrómetro: 66%

lunes, enero 18, 2021

Lectura de 18 de enero de 2021 a las 1200 horas

                                                 



  • Barómetro: 769,5 (Variable)
  • Termómetro: 9º
  • Higrómetro: 93%

viernes, enero 15, 2021

Lectura de 15 de enero de 2021 a las 1200 horas

                                                



  • Barómetro: 772,5 (Buen tiempo)
  • Termómetro: 7º
  • Higrómetro: 93%

jueves, enero 14, 2021

Guardia de cine: reseña a «El oficial y el espía»

Título original: «J’accuse». 2019. 126. Francia. Dirección: Roman Polanski. Guión: Roman Polanski, basándose en la obra de Robert Harris. Reparto: Jean Dujardin, Louis Garrel, Emmanuelle Seigner, Grégory Gadebois, Hervé Pierre, Wladimir Yordanoff, Didier Sandre, Melvil Poupaud, Mathieu Amalric, Laurent Stocker, Eric Ruf, Vincent Pérez, Michel Vuillermoz, Vincent Grass, Damien Bonnard, Denis Podalydès, Raphaël Caraty, Clément Jacqmin, Pierre Léon Luneau, Michèle Clément, Yohan Renier, Romain Lehnhoff, Luca Barbareschi

Polanski crea un marco perfecto para uno de los escándalos más vergonzosos de la IIIª República francesa y que marcó a la sociedad de entresiglos del país galo

Tanto disfruto de navegar por aguas salobres, donde se funden los siglos XIX y XX, que me enrolo en hemerotecas de todo tipo y condición. Por ello, el nombre de André Dreyfuss me resultaba ya familiar de antes, de encontrarlo en titulares de periódico sobre los que pasaba a la velocidad del rayo, pues mis investigaciones nunca me habían emparejado con ese puerto. Sabía que era un oficial francés enjuiciado por un escandaloso caso de espionaje a favor de una potencia extranjera, algo que, por otro lado, estaba a la orden del día en aquellos años y engordaba a no pocos reporteros. Solo eso, por lo que llegué al visionado de la cinta de Roman Polanski prácticamente virgen, aunque era fácil (y hasta tentador) anticiparse con una simple visita irregular, nocturna y alevosa a la Wikipedia y, de modo tan idiota, reventarnos la película (sigue leyendo)


Lectura de 14 de enero de 2021 a las 1200 horas

                                               



  • Barómetro: 773 (Buen tiempo)
  • Termómetro: 8º
  • Higrómetro: 81%

martes, enero 12, 2021

Guardia de cine: reseña a «Grand Prix»

Título original: «Grand Prix». 1966. 176 min. EEUU. Dirección: John Frankenheimer. Guión Robert Alan Aurthur, basándose en su propia obra. Reparto: James Garner, Eva Marie Saint, Yves Montand, Toshirô Mifune, Brian Bedford, Jessica Walter, Antonio Sabato, Françoise Hardy, Adolfo Celi, Claude Dauphin, Enzo Fiermonte, Geneviève Page, Jack Watson, Donald O'Brien, Jean Michaud, Albert Rémy, Rachel Kempson, Ralph Michael, Alan Fordney, Anthony Marsh, Phil Hill, Graham Hill, Bernard Cahier

La historia saca a relucir las virtudes y defectos del deporte del automovilismo y sus practicantes. Es una declaración de amor hacia éste, pero también un grito desesperado y acusador contra todo lo negativo que esta forma de entretener despierta en aquellos más entregados a los más bajos instintos

La alta tecnificación a la que hemos llegado en el deporte apenas permite que éste despierte en nuestras entrañas ese hálito rebelde y suicida que siempre acompañó al automovilismo y, por ser el rey, la Fórmula 1. Eso es lo que opino y siento. A pesar de lo positivo que ha traído el desarrollo de la ingeniería, pues la muerte de un piloto en la pista pasa a ser algo muy excepcional, se ha vaciado al deporte de contenido, siendo más estúpido que nunca eso de estar dando vueltas a un circuito por solo arañar décimas de segundo al cronómetro. Ya no existe esa relación simbiótica y vital entre piloto y máquina; el hombre es un deportista de élite rodeado de procesadores de datos, componentes electrónicos y un potente motor rugiendo a la espalda. Se ha perdido la esencia y la emoción del peligro que nuestro morboso interior anhela vivir para huir del tedio. Se ha perdido la soledad del pilotaje y la incertidumbre que la acompaña. (sigue leyendo)


Lectura de 12 de enero de 2021 a las 1200 horas

                                             



  • Barómetro: 773 (Buen tiempo)
  • Termómetro: 6º
  • Higrómetro: 75%

lunes, enero 11, 2021

Lectura de 11 de enero de 2021 a las 1200 horas

                                            



  • Barómetro: 769 (Variable)
  • Termómetro: 8º
  • Higrómetro: 57%

viernes, enero 08, 2021

Lectura de 8 de enero de 2021 a las 1200 horas

                                            



  • Barómetro: 760 (Variable)
  • Termómetro: 4º
  • Higrómetro: 75%

jueves, enero 07, 2021

Guardia de cine: reseña a «Los Amos de la noche»

Título original: «The Warriors». 1979. 94 min. Estados Unidos de América. Dirección: Walter Hill. Guion: David Shaber, Walter Hill (Novela: Sol Yurick). Reparto: Michael Beck, David Harris, James Remar, Deborah Van Valkenburgh, Thomas G. Waites, Dorsey Wright, Brian Tyler, David Patrick Kelly, Joel Weiss, Marvin Foster, Tom McKitterick, Marcelino Sánchez, Terry Michos, Roger Hill, Lynne Thigpen, Ginny Ortiz, John Snyder, Mercedes Ruehl

Una hora y media de alienación social y personal; de rabia juvenil y violencia que solo es visible al caer el sol

La primera vez que escuché hablar de «The Warriors» fue durante una entrevista. No recuerdo si fue televisada o radiofónica; menos aún la identidad del interpelado, aunque sospecho que era alguien vinculado al sector del Cine, en concreto, a la dirección, por culpa de su meditada y estudiada pedantería de niñato ilustrado, tan propia entre nuestros compatriotas entregados a la tarea de alimentar el Séptimo Arte.

Impulsado por una fuerza extraña pero harto familiar, me abalancé sobre Google y quise saber qué diantres tenía esa película que mereciera una declaración tan encomiástica. Luego encontré la cinta y me la apunté para su visionado, tardando (como viene siendo marca de la casa) unos cuantos meses en calmar una curiosidad soterrada (sigue leyendo)

Lectura de 7 de enero de 2021 a las 1200 horas

                                           



  • Barómetro: 761 (Variable)
  • Termómetro: 3º
  • Higrómetro: 65%

martes, enero 05, 2021

Guardia de televisión: reseña a la segunda temporada de «The Mandalorian»

Título original: «The Mandalorian 2». 2020. 8 capítulos. EEUU. Dirección: Jon Favreau (Creador), Jon Favreau, Dave Filoni, Rick Famuyiwa, Bryce Dallas Howard, Peyton Reed, Robert Rodriguez, Carl Weathers. Guion: Jon Favreau, Dave Filoni, Rick Famuyiwa (Personajes: George Lucas). Reparto: Pedro Pascal, Gina Carano, Giancarlo Esposito, Sasha Banks, Carl Weathers, Timothy Olyphant, Horatio Sanz, Omid Abtahi, Mark Kubr, Barry Hanley, Michael Biehn, Rosario Dawson, Temuera Morrison, Katee Sackhoff, Bill Burr

La fiesta continua y a lo grande para los fans de la saga clásica. Esto es Star Wars de verdad

Se tuvo que trabajar y mucho la virtud de la paciencia cuando Din Djarin se hizo cargo de la misión de entregar al Niño a los Jedi; esperar tantos meses para darle al play y saber más de esta simpar “tribu de dos” nos resultaba un frustrante sacrificio al que pronto otras circunstancias restaron importancia. Pero, ¿cuántas veces vimos, desde aquella primera, los ocho capítulos de cortísima duración de la primera temporada de «The Mandalorian» para saciar ese agujero tan abisal que dejaron en la retina los olvidables Episodios VII, VIII y IX? ¿Demasiadas? Yo no voy a revelar aquí el número, pues esto no es una competición… (sigue leyendo)


Lectura de 5 de enero de 2021 a las 1200 horas

                                          



  • Barómetro: 760 (Variable)
  • Termómetro: 3º
  • Higrómetro: 100%

lunes, enero 04, 2021

Una breve biografía de Ángeles Alvariño

Hoy quisiera traer a las “cubiertas de nuestro buque” la memoria de una mujer admirable, temperamental y con una inteligencia prodigiosa: Ángeles Alvariño, una de las científicas españolas más importantes del s. XX en lo que se refiere a la investigación marina. Hablo de una de las mentes más brillantes en su campo, con más de cien artículos publicados (el primero en 1950, junto con su colega Olegario Rodríguez Martín) y diversos libros de divulgación científica (el primero en 1951, compartiendo autoría igualmente con el mencionado Sr. Rodríguez Martín), además de descubridora de veintidós nuevas especies; quien llegó a trabajar en tres países distintos, adentrándose en los misterios del zooplancton, así como colaborando con aquellos que comenzaban, mediado el siglo, a denunciar la sobreexplotación pesquera, el efecto invernadero y el cambio climático. Una mujer que firmó trabajos que sentaron bases científicas y que fue, entre otras, una de las primeras investigadoras marinas españolas junto a Jimena Quirós Fernández-Tello, Emma Bardán Mateu, María de las Mercedes García López y Encarnación Sánchez (años 1920) y María Jesús del Val Cordón, María Martín Retortillo, María Dolores García Pineda, María Luisa González Sabariegos, Dominica Montequi Harguindey, Carmen García López, Encarnación Miranda García, Teresa Valls y María del Carmen Méndez Isla (posguerra).

Hija del médico Antonio Alvariño Grimaldos y de la pianista María del Carmen González Díaz-Saavedra, Ángeles nació el 3 de octubre de 1916 en Serantes, Ferrol. Formada intelectualmente en su casa, en 1928 ingresó en Bachillerato en el Instituto Concepción Arenal de Ferrol, siendo que, cinco años más tarde, finalizaría sus estudios de Bachillerato elemental y superior en Ciencias y Letras.

A pesar de que su anhelo era seguir los pasos de su padre, éste le cerró las puertas más por amor paternal que por lo que se podría confundir como otra cosa, pues no quería que su hija hiciera frente a los desvelos y sinsabores que suponen tratar las enfermedades. Por ello, en 1934 se trasladó a Madrid para cursar la carrera de Ciencias Naturales, donde tuvo la oportunidad de conocer y conversar con José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón, Federico García Lorca, entre otros.

El estallido de la guerra civil 1936-39 la cogió en su hogar ferrolano. Ángeles aprovechó el parón que supuso la contienda para ahondar en sus estudios de francés e inglés (su currículo llega a indicar que hablaba también alemán y portugués). Terminados los combates, Alvariño completaría sus estudios entre Santiago de Compostela y Madrid, y contrajo nupcias con el capitán de navío Eugenio Leira Manso. De vuelta a Ferrol, comenzó a dar clases y en 1942 dio a luz a la única hija del matrimonio: María de los Ángeles Leira Alvariño.

La pequeña familia se mudó a Madrid al ser Eugenio destinado a la capital en 1948, comenzando la relación de Ángeles con el Instituto Español de Oceanografía (IEO), para el que trabajaría investigando la sardina, el plancton y diversos tipos de animales, obteniendo la beca de la Sección de Biología, la cual conservaría hasta 1952.

Durante su estancia inicial en el IEO, cursó estudios de oceanografía física, química y biológica, así como biología marina y geología.

Una vez agotada la beca, Alvariño dirigió sus intereses hacia la investigación del plancton en el Laboratorio Oceanográfico de Vigo, publicando un artículo que analiza la muerte masiva de peces por las mareas rojas creadas por el fitoplancton.

Ya en 1953, su contribución científica rompió fronteras y obtuvo una beca para el British Council, que le permitiría trabajar durante diez meses en el Laboratorio marino de Plymouth, bajo las directrices del Dr. Frederick S. Russell, y participando de expediciones oceanográficas a bordo de buques de investigación del Reino Unido (las mujeres investigadoras del IEO español no pudieron embarcarse entre 1939 y una fecha que no he podido determinar de la década de 1970).

Ángeles regresó a España en el verano de 1954, al IEO, donde no permanecerá mucho tiempo, pues iniciará los trámites para obtener la beca del programa de intercambio Fulbright del Departamento de Estado de los Estados Unidos de América para incorporarse en 1956 a la Wood Hole Oceanographic Institution de Massachusetts, dirigida por la oceanógrafa Mary Sears, experta en zooplancton. En su nuevo puesto de trabajo, Ángeles se enfrentó a un trabajo hercúleo de investigación de muestras, pero esto no mermó la pasión de esta mujer por la investigación, tanto que, finalizada la beca, recibió la recomendación de Sears para incorporarse a la Scripps Institution of Oceanography de La Jolla, California, dirigida por Roger Randall Dougan Revelle.

Aunque no lo deseaba, Ángeles tuvo que regresar a España y tuvo un fuerte roce con el director del IEO, que la mandó de cabeza a Vigo al negarse ésta a conferenciar sobre su estancia en los Estados Unidos. No sería el único enfrentamiento que tendría con superiores a lo largo de su carrera.

Volver al laboratorio vigués fue un revés que salvó pidiendo la excedencia en verano de 1957 y cumpliendo todos los trámites burocráticos para el visado a los Estados Unidos y trabajar en la Scripps desde 1958 hasta 1969 (en 1966 obtuvo la ciudadanía estadounidense, un año antes de doctorarse por la Universidad de Madrid con la tesis «Los quetognatos del Atlántico, distribución y notas esenciales de sistemática»). En la Scripps, Ángeles pudo acceder al banco de muestras de plancton y otras especies marinas más grande del mundo, lo cual le permitió profundizar los conocimientos en esta materia y las pesquerías del Pacífico, así como en el fenómeno de El Niño. Las expediciones en las que se embarcó con la Scripps fueron fundamentales, llegando a tomar conciencia de las particularidades del entonces incógnito océano Índico.

Los desencuentros con otros profesionales llevaron a que la Scripps prescindiera de los servicios de Ángeles en 1969, momento que ésta aprovecha para ganar un puesto en el South West Fisheries Center (SWFC), dependiente de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA). En el SWFC fue inscrita en el programa Fishery Oceanography, dedicándose al estudio del atún blanco, debiendo dejar de lado al plancton y sus estudios sobre las expediciones oceanográficas españolas, como la de Malaspina.

Durante las décadas de 1970 y 1980, Alvariño realizó tareas como profesora y directora de tesis doctorales en distintas universidades de California, Méjico, Brasil, Hawái, Puerto Rico y la India, hasta que, en 1987, se jubiló, manteniendo despacho y laboratorio en el SWFC a título de científica emérita.

El 29 de mayo de 2005, Ángeles Alvariño falleció diciendo adiós a toda una vida dedicada a la biología marina.


En septiembre de 2012 entró en servicio para el IEO el B/O Ángeles Alvariño, buque oceanográfico de la clase Ramón Margalef, con una eslora de 46,70 m., una manga de 10,50 m. y un calado de 4 m., construido en Vigo, en los astilleros Vigo Armon, siendo amadrinado el día de su botadura (24 de febrero de 2012) por la hija de la investigadora homenajeada, Ángeles Leira Alvariño.

La inversión total en construcción y equipamiento se estima en 20 millones de euros, provenientes del IEO y los fondos FEDER. La clase Ramón Margalef es de diseño y tecnología españoles y se la considera como una nueva generación de buques oceanográficos a nivel europeo, como Clean Ship, por su respeto al medio ambiente (tres motores diesel de 846 kW F480TA-SG y dos motores eléctricos propulsores en tándem de 900 kW Indar/Ingeteam, modelo KN-800-5-b-c, acoplados a dos hélices de paso fijo, cinco palas, de 2.300 mm. de diámetro, a 230 rpm) y su confortabilidad, considerándolo un «buque silencioso». Con un arqueo bruto de 988 gt, alcanza una velocidad máxima de 13 nudos y cuenta con una autonomía de 20 días.

El B/O Ángeles Alvariño cuenta con una tripulación de doce efectivos y capacidad de alojamiento para quince investigadores y técnicos, así como con la tecnología más avanzada para estudiar la geología marina, oceanografía física y química, biología marina, pesquerías y control medioambiental.

Ibercisa suministró cinco maquinillas de investigación pesquera y oceanográfica. A ello debemos sumar un brazo telescópico con una carga de trabajo de una tonelada y una grúa electroarticulada Ferri A2 de 5 toneladas de carga para usos auxiliares de cubiertas en condiciones offshore, entre otros sistemas en cubierta. Dentro del propio navío encontramos ecosondas multihaz Kongsberg y todo tipo de sonares.

A pesar de que los dos clase Ramón Margalef son buques gemelos, el Ángeles Alvariño cuenta con notables mejoras a nivel de investigación científica, así como de diseño interior para uso de tripulación e investigadores, como la ampliación del local de ropas de aguas, dos camarotes dobles a mayores, ampliación del camarote del jefe de campaña, etc.

Las primeras tareas a las que se enfrentó este buque fue la búsqueda de un galeón español hundido en las inmediaciones de las islas Cíes, tras la batalla de Rande, llegando a localizar el pecio del submarino alemán U-134. Entre 2014 y 2015 realizó inspecciones en la Línea de la Concepción, teniendo sus más y sus menos con la policía gibraltareña, quien lo hostigó en varias ocasiones, debiendo acudir la Guardia civil en su auxilio.

En el verano de 2015, el Ángeles Alvariño participó de la recuperación de objetos pertenecientes a la fragata Nuestra Señora de las Mercedes y en 2016 realizó una expedición para establecer las coordenadas del pecio.

Mientras escribo esta última línea, lo encontramos en el mar Cantábrico, siguiendo con sus investigaciones.

Lectura a 4 de enero de 2021 a las 1200 horas

                                         



  • Barómetro: 761 (Variable)
  • Termómetro: 4º
  • Higrómetro: 100%

Volvemos a echarnos a la mar