El creepypasta salta a la pantalla grande por todo lo alto
Hay películas que llaman la atención por su argumento, otras por sus actores y algunas, cada vez menos, por la sensación de estar ante algo que no se parece demasiado a lo que hemos visto antes. Backrooms pertenece a esta última categoría. No soy especialmente aficionado al cine de terror, pero los avances de la película consiguieron despertar mi curiosidad desde el primer momento. Había algo en aquellos interminables pasillos, en esa arquitectura imposible que parecía salida de uno de los grabados de Escher y en una banda sonora extraña, casi hipnótica, que resultaba difícil de ignorar. (pincha aquí para seguir leyendo)

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